Gay buenos y gay malos en Cuba

En Cuba nada cambió con el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre la dictadura y el gobierno de los Estados Unidos. Tampoco se han observado cambios significativos en la comunidad LGBTI desde que Mariela Castro irrumpió en el mundo de la política haciendo el papel de benefactora.

La represión contra homosexuales y transexuales ha ido en aumento y el régimen no pone un freno ni siquiera durante la jornada contra la homofobia. Asesinatos y detenciones arbitrarias han dado color a estos últimos 7 días en la Habana y Santiago de Cuba. Este 17 de mayo podremos ver otra vez a Mariela Castro desfilando por la calle 23, posando ante lás cámaras, mientras, a sólo 1 kilómetro de distancia, un policía tan homófobo como la cúpula que hoy detenta el poder, multa a un transexual por estar parado en una esquina.

Este sábado 14 de mayo vi una escena que aunque es cotidiana no dejó de indignarme: siendo las 10:45 p.m. un total de 9 transexuales eran detenidos arbitrariamente en la Avenida Las Américas de Santiago de Cuba. Ellos no cometieron delito alguno y todos portaban su carné de identidad. Para los oficiales era demasiado ver a 9 hombres usando vestidos y zapatos de tacones.

Todos fueron introducidos en los carros de patrulla 562 y 600 y llevados hasta la 3ra Estación de la PNR. Algunos fueron multados, otros tuvieron que firmar un acta de advertencia, 2 de ellos permanecen aún en los calabozos.

Fui hasta la 3ra Estación y allí increpé a los oficiales actuantes, uno de ellos me dijo que la orden de detener a transexuales provenía de la Dirección Provincial del Ministerio del Interior. Llamé entonces la atención del Oficial que se encontraba al frente de la Unidad el que intentó justificar a sus subordinados diciendo que “los transexuales no pueden estar en la Avenida, cerca de los hoteles”, “no nos interesa si se visten de mujer”.

Uno de los detenidos Wilmer Radamés Barriga Roche, alias “Camila”, tiene sólo 21 años y no encuentra trabajo pues a todos los lugares donde ha ido se le niega éste derecho por su condición sexual. Ayer pude ver como era discriminado por agentes de la Policía, tal y como ocurría en la década del 70.

Wilmer me dijo momentos antes de ser detenido que el acoso contra la comunidad LGBTI no ha disminuído y que es casi imposible salir de noche sin ser multado.

Esta situación es alarmante y no debería pasar desapercibida para las diferentes organizaciones opositoras en toda Cuba. Y es que muy pocas incluyen dentro de sus programas políticos la lucha contra la discriminación por motivo de orintación sexual.

La represión no es sólo contra los que marchan, la represión es mucho más abarcadora y supera el relato que nos entrega Cubanet o El Nuevo Herald. Hay rostros que reclaman de mayor atención.

Por mi parte estaré tocando a las puertas de las Instituciones Oficiales y presentaré las correspondientes denuncias en Fiscalía y Ciudadanía. También llamaré la atención de todos los líderes políticos y periodistas independientes para que salgan de esa casilla que los hace ser tan repetitivos en algunos temas y sordos ante los reclamos de la comunidad LGBTI.

Ernesto Pérez