Giros

Giro en el sentido del reloj y… a la cloaca

 

Estamos, los españoles, girando en el sentido de giro de las manecillas del reloj, pero el símil que mejor nos representa sería el giro del agua sucia en un lavabo en el que se ha abierto el tapón y, pronto, toda la España cuasi democrática va a volver a perderse camino del alcantarillado donde le gusta estar en ciclos muchísimo más largos que aquellos otros de pequeños amagos de democracia y equidad.

En estos tiempos de teocracia organizativa que nos dejó, con agrado social, aplausos y emigración masiva a la par, el franquismo postrero a una revolución española que fue ahogada y ensangrentada con una guerra religiosa porque de por medio estaba el dios de aquel momento: la peseta, con una media de cinco con siete ¿miembros? (5,7) por Comunidad, entre arzobispos, obispos y demás monseñores sin contar abades y abadesas por Comunidad Autónoma incluidas las dos ciudades autónomas Ceuta y Melilla, son demasiados generales pensantes a diario sobre la vieja España, para que, juntamente con sus fuerzas de infantería, sea fácil derrotarlos en la subvención, en el diezmo y primicia actual sea cual sea el fruto del recurso logrado en un país donde la nobleza, la élite goda sigue subsistiendo, con fueros muy diferentes al resto de nosotros la gente, pero, al parecer el pueblo español encantado de ser prácticamente el único que en Europa se desangra económicamente para que sus curas vivan mejor que un cura.

El pacto Constantiniano de unirse hechos un todo lo político y el clero, fusionando ambas fuerzas coercitivas y las llamadas espirituales que solo lo son de título, dan el resultado excelente que tenemos delante, donde todos los partidos políticos desde la II República hasta aquí se arrugan en cuanto miembros del citado pacto más algunas sectas que bailan a su poderoso arrufo, le enseñan simplemente la punta de un torpedo. Y si no véase el recular del envase político de Podemos en España, que desoyendo el mandato popular a poco se nos hace social cristiano de golpe y dice que ellos solo pasaban por el lado donde están los menesterosos.

Aunque no sea verdad que el cristianismo vaticano lleve dos mil dieciséis años campeando sobre España, y haya habido largos periodos, algunos de más de ciento cincuenta años como cuando el arrianismo unitario fue la religión oficial de España, y en cada convento y obispado se cambiaban de chaqueta y hábito según los vientos dominantes, lo que sí existe es un denominador común más acentuado ahora que nunca, que mientras las sociedades modernas aunque solo sea a nivel de publicidad se reestructuran a la baja de sus plantillas, especialmente las que dependen del erario público, el hecho de que en España el clero vaticano y parte del propio Vaticano vive exclusivamente de la subvención y del gancho en la espalda de lo que trinca, cuyo valor recaudatorio español seguramente supera a todo lo recaudado sumando todos los gobiernos restantes de Europa, es un asunto muy serio socialmente para que no se refleje en la política.

Y como el clero español no hace ni el más simple amago de autofinanciarse con sus fieles, y el resultado de ello es nombrar los obispos y arzobispos que quiere, no  puede ser de recibo, sea quien sea en el mande, que cinco con siete (5,7) sea el número medio de necesidad de alto clero por comunidad para seguir manteniendo la filosofía y el canon de que el contacto entre hembra y varón es abominable, tolerado con sus matices en el matrimonio solo para la reproducción, porque según ellos la maldad del matrimonio son las relaciones sexuales, y, acto seguido, alargar la mano y trincar del país más de catorce mil millones de euros alemanes, vaya la cosecha interna como vaya, a más de aquello que trincan bajo secreto de confesión a Hacienda.

El clero tiene clara memoria que hubo un tiempo en el que en vez de hostia, por causa de la carencia de medios, tuvieron que dar pedazos de pan a los comulgantes, y que  antes de la esperada y feliz arribada de unos monoteístas unitarios, de una religión simple y entendible para todos como es el Islam Estrecho de Gibraltar hacia el norte, a los obispos se les prohibió que se llevaran la cubertería de la iglesia a su casa para el uso diario, y eso aunque apenas ha trascendido a la opinión pública su conocimiento, porque ya se encargaron ellos de pegarle fuego a casi todo de lo que había escrito al respecto, a nivel de mando lo saben. Y la dicha media de 5,7 jefes por Comunidad deja tiempo más que de sobra para ello.

Y su trabajo en equipo, su pacto constantiniano más que  reforzado con el franquismo y sus nietos Pepé y Pesoe, tiene una vigencia que en cuanto los partidos políticos se descuidan, caso actual en España de los emergentes que empiezan con las ideas claras y se las nublan, se llevan el gato al agua a bañarlo, porque clero es sinónimo de dinero y poder.

Tantos años acomodados junto al poder, muro de palacio episcopal con el muro del palacio del poder civil, ha quitado las ganas de que se alce algún Prisciliano español protestando por tal unión de poderes, y si ahora no te cortan el cuello como lo hicieron con el hispano Prisciliano y su doctrina: el priscilianismo, a lo mejor te tiran con la recortá social con la capacidad de respuesta que otorga el tener por toda España diseminados ciento diez (110) entre arzobispos, obispo y demás monseñores pensando y actuando sin más faena importante que la captación de recursos ajenos, y metiendo miedo para que la cosa dure mientras el cuerpo aguante.

Salud y Felicidad. Juan Eladio Palmis.

 

Hispanista revivido.