León, 21 de octubre de 2015.

Querida Ofelia:

MUSAC presenta ‘GOD SAVE THE QUEEN. Sobre Pintura en la Colección MUSAC’, una exposición que pretende mostrar las estrategias de la pintura contemporánea como heredera de la investigación desarrollada en su devenir histórico y adaptativo, así como el contagio de su “esencia” pictórica a otras disciplinas artísticas. Desde el 19 de septiembre y hasta el 16 de diciembre podrán verse en la Sala 1 y el Laboratorio 987 34 obras, algunas de ellas expuestas por primera vez en el museo, de los artistas pertenecientes a la Colección MUSAC AVAF, Pedro Barbeito, Toño Barreiro, Roberto Coromina, Luis Cruz, Lara Favaretto, Pierre Gonnord, Iñaki Gracenea, Clemencia Labin, Miki Leal, Carlos León, Anna Malagrida, Melvin Martínez, Ángel Masip, Ian Monroe, Pedro Mora, Diego Movilla, Muntean & Rosenblum, Marina Núñez, Jacco Olivier, Concha Prada, Sergio Prego, Néstor Sanmiguel, Trine Sondegaard & Nicolai Howalt, Jennifer Steinkamp, Vargas-Suárez Universal, Sam Taylor Wood, y Manuel Vázquez.

Si en la historia del arte ha habido una ‘reina’ indiscutible entre las prácticas artísticas ésta ha sido la pintura, que a lo largo del tiempo ha ostentado un innegable papel hegemónico sobre el resto de disciplinas. Tanto es así que, popularmente, ha llegado incluso a asociarse el hecho artístico con el acto de pintar. No es hasta finales del siglo XIX, y sobre todo a partir del siglo XX, cuando se asiste a un paulatino destronamiento de la pintura: por una parte se atentó, hasta su demolición, contra los cánones establecidos en la modernidad, y por otra, se desarrollaron toda una serie de tecnologías creativas que se constituyeron en serios aspirantes a ocupar el lugar hasta entonces reservado a la pintura.

Gradualmente, la actividad pictórica fue reducida a grado cero y todos sus límites fueron rebosados: la representación, el marco, el espacio, el soporte, el lenguaje y hasta la materia. Desde entonces la pintura ha muerto muchas veces para volver a la vida, bien reinventándose a sí misma y habitando, precisamente, en esos nuevos territorios conquistados, bien como rastro o germen en alguna de las cada vez más numerosas y variadas formas de expresión artística contemporáneas. Así, podría decirse que se ha producido un doble proceso evolutivo: por una parte, la investigación y la experimentación histórica han dotado a la pintura de tal libertad formal y expresiva que le han permitido continuar como una opción más a disposición del artista contemporáneo y; por otra, ésta ha ido renunciando gradualmente a su corporeidad hasta transmutarse en cualidad independiente del soporte y la herramienta.

Para tratar ambos aspectos, en la exposición se ha establecido un paralelismo con la teoría evolutiva conocida como ‘Hipótesis de la Reina Roja’, enunciada en 1973 por el biólogo Leigh Van Valen, según la cual en un sistema evolutivo la mejora constante es necesaria solo para mantener el statu quo con respecto al resto de sistemas con los que se está co-evolucionando. Esta teoría podría extrapolarse —con enormes matices, por supuesto— a la evolución llevada a cabo por la práctica pictórica y su adaptación para mantener su lugar mientras se desarrollaban e implantaban nuevas prácticas artísticas, que surgían como respuesta a avances tanto tecnológicos como sociológicos.

La hipótesis de Van Valen continúa desarrollando el concepto de “carrera armamentística” o mejora continua frente al adversario, y habla de la ventaja de la “reproducción sexual” como continuadora de las especies, por la que cada individuo se configura como un “experimento” de la mezcla de los genes de sus progenitores.

Continuando con el paralelismo establecido entre la hipótesis biológica y la práctica pictórica, la carrera armamentística tendría su correlato en la capacidad de exposición de la pintura y su predisposición a ir más allá de sus propios límites experimentando permanentemente tanto en su aspecto formal como lingüístico y conceptual.

Por su parte, la “reproducción sexual” haría referencia a la recíproca contaminación que se ha producido entre la pintura y otras disciplinas, lenguajes y soportes. Es precisamente este factor viral, incontrolable y espontáneo, el que funciona como un motor de cambio y favorece la evolución y la permanencia.

Para tratar de traducir al espacio expositivo las dos áreas temáticas propuestas, la exposición se desarrolla en dos salas. En el Laboratorio 987 se atiende a los artistas que se expresan y trabajan desde la pintura, que bien abordan sus inquietudes a través de ésta o que aluden a temas autorreferenciales de la misma. En él se incluyen las obras de Pedro Barbeito, Toño Barreiro, Roberto Coromina, Luis Cruz, Iñaki Gracenea, Clemencia Labin, Miki Leal, Carlos León, Melvin Martínez, Ángel Masip, Sergio Prego, Néstor Sanmiguel y Vargas-Suárez Universal. Todos estos autores son herederos de la evolución de la tradición precedente y cada uno de ellos ha explorado distintas soluciones formales desde dentro de la pintura. Latentes, en la sala, están cuestiones tales como la relación de la pintura con el espacio, la permanente dialéctica entre figuración y abstracción o la reinterpretación de corrientes pictóricas ya “clásicas”.

En la Sala 1 del museo se incluyen obras que en su forma y esencia “recuerdan” a la pintura. Se trata de obras que tienen una “naturaleza pictórica”, pese a que se han materializado con elementos “extra” pictóricos. Se incluyen una serie de obras que aluden a la pintura como idea, como referente casi subconsciente a la hora de producir imágenes. En ella encontramos obra de artistas como AVAF, Lara Favaretto, Pierre Gonnord, Anna Malagrida, Ian Monroe, Pedro Mora, Diego Movilla, Muntean & Rosenblum, Marina Núñez, Jacco Olivier, Concha Prada, Trine Sondegaard & NicolaiHowalt, Jennifer Steinkamp, Sam Taylor Wood, y Manuel Vázquez. En esta sala se tratan aspectos tales como de qué manera introducir el tiempo y el movimiento en pintura, los valores plásticos de materiales ordinarios, y se hace alusión a dos de los “géneros” clásicos de la pintura: el retrato y el paisaje.

GOD SAVE THE QUEEN. Sobre Pintura en la Colección MUSAC. Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León. Avda. Reyes Leoneses, 24. León. Comisariado: Koré Escobar. Hasta el 16 de diciembre, 2015.

Un gran abrazo desde nuestra querida y culta España,

Félix José Hernández.

Foto:Luis Cruz, Sin título, 2012. Colección MUSAC

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