Guataquería a Machado

A la adulación desmedida, en Cuba, se le nombra guataquería. Antes de 1959 reinó en el panorama político nacional. Perdura en la memoria popular una frase, pronunciada por un orador, durante un acto cívico. Con ínfulas de filósofo y voz engolada dijo: “Perdóname Martí, pero Machado te ha superado”.

En el ámbito local, el tirano tuvo un fiel defensor en el Diario de La Trocha, de Modesto Maidique, senador de la República y alcalde del término municipal de Ciego de Ávila. Este rotativo calificaba al mandatario, como “el más cubano, más patriota y más constructivo que ha tenido la República”.

De tal proceder no escaparon las autoridades avileñas cuando se les presentó la oportunidad de agradarle al dictador, quien llevaba dos meses en el poder. Sus desmanes afectaban a la región de la Trocha. Decenas de ciudadanos de origen español y cubanos habían sido asesinados impunemente por la Guardia Rural un año antes, luego del secuestro del coronel Enrique Pina. Los obreros sufrieron represalias, quizá la más brutal fue el asesinato de los líderes Enrique Varona y Tomás Grant.

Pero ni al Alcalde de entonces, José María Cabrera Echemendía, antecesor de Maidique, ni a los demás integrantes del Ayuntamiento, les importaron estos sucesos. La visita de Machado, el 29 de julio de 1927, borró los malos recuerdos. Con mucha pompa lo declararon “Hijo Adoptivo”.

Y, unos meses más tarde, acordaron cambiar el nombre de la calle Libertad por el de General Machado.

En la sección “Virulillas”, del periódico El Pueblo, el 4 de octubre de 1927, el periodista, Gaspar Arredondo Zayas acerca del hecho expresaba:

“La calle Libertad, donde están nuestros talleres, se llamará en lo sucesivo General Machado, por haberlo acordado así el Ayuntamiento.

“Era extraño el que ya el nombre del Primer Magistrado no estuviera en algo de Ciego de Ávila, después de haber sido designado Hijo Adoptivo de aquí.”

“Nada más fácil que los cambios de nombre, aunque el público no sepa por derecho cómo llamar las calles y los pueblos… En esto mismo de la calle Libertad está el ejemplo. ¿Quién se acordaba de que por acuerdo del Ayuntamiento la referida calle se llamaba Coronel Pujol?

“En los mismos documentos oficiales no se ha escrito una sola vez el nombre que desde hace ya unos cuantos años había sustituido el de Libertad, y mucho nos tememos que en lo sucesivo ocurra lo mismo.

“Ahora bien: nosotros, respetuosos de las leyes, avisamos al público que nuestra Redacción está desde el pasado día primero en Gerardo Machado esquina a Simón Reyes.”

El Alcalde y los concejales tuvieron en cuenta aquello de poner una de cal y otra de arena. Sí, pues también votaron favorablemente para que las calles Pobre, Cuba y Avenida del Norte, se llamaran Chicho Torres (capitán mambí y político avileño), América Arias (patriota, esposa del general José Miguel Gómez) y Vicente Iriondo, hombre de negocios y escritor, avecindado en la ciudad desde fines del siglo XIX).

Esta vez, el periódico citado, en su edición del 11 de octubre de 1927, decía con beneplácito: “Acuerdo plausible de nuestro Consistorio que quedó cumplimentado admirablemente, a presencia del pueblo, que vio todas las placas de mármol con los nombres antes citados”.

En tanto, la mayoría de los avileños hizo caso omiso al acuerdo “guataqueril”. La calle Libertad siguió siendo Libertad. Mas la historia no termina ahí.

Al construirse la Carretera Central, en 1930, nombraron General Machado al tramo que la ocupaba, dentro de la ciudad, denominado hasta ese momento Chicho Valdés, en honor al oficial independentista camagüeyano precursor de la insurrección en la comarca avileña.

Como era costumbre enseguida colocaron placas identificativas. La que pusieron en una de las esquinas del edificio de la Clínica Olazábal no duró mucho. El 11 de diciembre de ese año, por la noche, manos anónimas la arrancaron. Fue encontrada en una cañada, lugar que merecía.

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