Los jóvenes cubanos siguen cada partido de la Champions League, la Liga española, la Premier y la Bundesliga. Conocen al dedillo los nombres de los jugadores, sus biografías y mejores momentos deportivos. Sueñan con parecerse a Leo Messi (La Pulga) o a Cristiano Ronaldo.

Gritaron “gooool” hasta quedarse roncos y bebieron cervezas hasta agotar sus billeteras. La escena se repitió en buena parte de la Isla este martes durante el partido de la Champions League (liga de campeones de Europa) entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid. Una ocasión en la que se confirmó, por enésima vez, que el fútbol arrasa entre los cubanos y levanta pasiones que el béisbol no logra hace décadas.

En el bar restaurante El Conejito, en el Vedado habanero, se reunieron decenas de seguidores de ambos equipos para disfrutar del juego frente a varias pantallas. El ambiente era de pasión y los dos salones se llenaron de seguidores del deporte rey. De vez en cuando, una palabrota cruzaba el aire cuando se frustraba un gol.

El establecimiento, normalmente con pocos clientes y una penumbra romántica, parecía cambiado. Las jarras cubrían cada centímetro de las mesas y la entrada para disfrutar del juego era de 1 CUC, un día de salario de un profesional.

Algunos llevaban apuestas con discreción, al estar totalmente prohibidas, y un empedernido futbolero aseguraba haber ganado más de 1.000 CUC en el partido anterior.

Para los que prefirieron quedarse en casa la televisión nacional transmitió en vivo el partido. Un improvisado coro se formó con las voces que salían de puertas y ventanas cada vez que el balón pasaba cerca de la portería. La Habana latió al ritmo del fútbol y durante el tiempo que duró el partido se produjeron milagros: se descongestionaron los ómnibus, algunos locales por cuenta propia cerraron y la gente se quedó pegada a la pantalla.

Durante el tiempo que duró el partido se produjeron milagros: se descongestionaron los ómnibus, algunos locales por cuenta propia cerraron y la gente se quedó pegada a la pantalla

Esta fascinación solo se ha visto en la Isla con los primeros culebrones brasileños que se transmitieron por televisión. Si con La esclava Isaura un tren no pudo partir de una estación intermedia porque todos los pasajeros se bajaron a ver el capítulo final de la serie, con los juegos más importantes del fútbol el país también se paraliza en parte.

Son los más jóvenes los que abrazan con mayor intensidad a este deporte y los que formaban mayoría este martes en El Conejito y otros cientos de locales que a lo largo de la Isla se habilitaron para la ocasión. La mayoría vestía con camisetas blancas del Real Madrid o rojas del Atlético y entonaba los cánticos correspondientes a cada escuadra.

La fiebre del fútbol no conoce edad. Se aglomeraron niños, adolescentes, jóvenes y otros que peinan canas. Al local del Vedado solo llegó un par de extranjeros. Los del Madrid cantaban su himno y gritaban “olé, olé, olé” todo el tiempo. Los del Atlético gritaban “Aaa- tleeeeee-tii” una y otra vez.

A pesar de que el Atlético ganó el partido 2 a 1, el Madrid logró meterse en una nueva final de la Champions, la 15ª de su historia, por la ventaja obtenida en el partido de ida celebrado dos semanas atrás y para gusto de sus miles de seguidores en la Isla.

Romero Salcedo, un cirujano español jubilado, estaba a punto de reventar de alegría. Abonado y socio del club Atlético contó a 14ymedio que tiene “derecho a una silla privilegiada en el estadio Vicente Calderón, sede del club madrileño”. Es seguidor del equipo desde sus nueve años y durante esta visita a La Habana no quería perderse el partido.

El español considera que el Atlético es “amor propio, coraje y lucha” y cree que en la Isla “la gente es más apasionada que otra cosa, no entienden mucho de fútbol, es más la pasión que tienen que el entendimiento”.

La fiebre del fútbol no conoce edad. Se aglomeraron niños, adolescentes, jóvenes y otros que peinan canas. (14ymedio)
La fiebre del fútbol no conoce edad. Se aglomeraron niños, adolescentes, jóvenes y otros que peinan canas. (14ymedio)

“Los jóvenes tienen que entender que ante todo hay que tener educación deportiva. He visto que a veces no son respetuosos con los demás”, se queja. “Hay que entender que el fútbol aunque sea pasión debe llevar respeto”. En Madrid, en los alrededores del estadio Vicente Calderón se produjeron enfrentamientos entre los seguidores de ambos equipos que se saldaron con 25 personas heridas y la intervención de la Policía Nacional.

Leo, un joven habanero de 23 años, asegura que apoya al Real Madrid porque “es el mejor equipo del mundo”, como favorito entre los jugadores no duda en señalar a Cristiano Ronaldo y cuenta que acompaña al Real Madrid “desde chiquitico”.

A la salida de El Conejito todos coreaban “hala Madrid”, tiraban cerveza al aire y sonaban sus cornetas.

El patio trasero del hotel Tulipán, en la barriada de Nuevo Vedado, también acogió a decenas de fanáticos frente al televisor. A las dos y media de la tarde ya estaban ocupadas todas las sillas y un animador anunció que todo el que comprara tres cervezas de la marca Heineken tendría derecho a participar en la rifa de un balón, una copa para tomar cerveza o una gorra, entre otros objetos.

Heineken patrocina los juegos de fútbol de la Champions y en la Isla la empresa Cuba Ron es la distribuidora de esta marca de cerveza holandesa. Vladímir, uno de sus representantes, daba ánimos este martes a los reunidos en el Hotel Tulipán.”Usted tiene un 48% de posibilidades de ganar algo”, le aseguró a un parroquiano que, tras comprar tres botellas de bebida, obtuvo su boleto para la lotería.

Los jóvenes cubanos siguen cada partido de la Champions League, la Liga española, la Premier y la Bundesliga. Conocen al dedillo los nombres de los jugadores, sus biografías y mejores momentos deportivos. Sueñan con parecerse a Leo Messi (La Pulga) o a Cristiano Ronaldo.

En momentos en que crece la pasión futbolística en la Isla hasta plantarle cara al béisbol en el corazón de los nacionales, crecen también las críticas sobre el estado de los estadios dedicados a ese deporte.

Las críticas sobre el estado de los estadios dedicados al fútbol crecen al mismo ritmo que la pasión que desata este deporte

“Los estadios no tienen condiciones, los terrenos parecen campos abandonados y los jugadores están cansados de la indiferencia institucional”, asegura Pito Gómez, un seguidor empedernido de este deporte que mueve multitudes. “Para los que vivimos y amamos el fútbol es una humillación, porque tenemos que estar pendientes de los partidos en otros países ya que los nuestros apenas se promocionan”

Gómez se queja del “pésimo estado de las gradas, a sol descubierto la mayoría”, que desaniman a los espectadores a acompañar a sus equipos. “La Liga cubana de fútbol está muy mal organizada y los doce equipos que participaron en la última solo tuvieron un día entre un partido y otro para descansar y reponer energías”, se queja.

En febrero pasado comenzó a instalarse el primer césped artificial de fútbol de la Isla en los terrenos de la cancha La Polar de La Habana, como parte del Proyecto Gol de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA). El área mide 109 metros de largo por 74 de ancho, pero ha sido necesario reconstruir también el graderío, los banquillos para los futbolistas, los camerinos, la cafetería y el local de la dirección del centro. Las demoras no se han hecho esperar.

Sin embargo, el fútbol no es una novedad en la Isla. En 1924 se fundó la Asociación de Fútbol de Cuba (AFC) que se afilió a la FIFA cinco años después. El primer partido oficial se celebró el 11 de diciembre de 1911, en un terreno ya desaparecido conocido como Campo de Palatino.

Recientemente el italo suizo Gianni Infantino, máximo dirigente de la FIFA, estuvo en La Habana e insufló cierta esperanza a los seguidores del deporte rey. “Este es un gran país, un país importante en el mundo del deporte, con una cultura deportiva muy profunda, y lo necesitamos en el fútbol”, señaló. “Los resultados no se improvisan, llegan con trabajo y mucha entrega. Deben creer y seguir trabajando”.

Este martes con la euforia desatada alrededor del partido entre el Real Madrid y el Atlético, los cubanos demostraron que la pasión está. Ahora falta la infraestructura.

Fuente: 14ymedio

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