Mientras los parias de la Tierra mueren en el agua o saltan las vallas que los separan del primer mundo, mientras los guardias civiles son agredidos por cumplir con su deber, mientras la mayoría de ciudadanos buscan en el mar o las piscinas la salvación ante este tórrido verano, nuestros políticos se reúnen en Doñana o en los Quintos de Mora para tratar los problemas del País.

Los Quintos de Mora abarcan más de siete mil hectáreas de tierra propiedad de Patrimonio. Como los palacios de que disponen los políticos son pequeños, las instalaciones de la finca se dedican por parte de todos los gobiernos a buscar la inspiración que no pueden encontrar en los insignificantes y horribles despachos de ministerios, consejerías, e incluso en los grandes salones de cegadoras lámparas que abruman de los palacios reales.

Desde 1979, para la izquierda, la tierra ya no es de quien la trabaja, que fue un lema histórico aunque muy controvertido, ni la izquierda más radical reivindica ya la reforma agraria. Franco, que no era agrarista ni se lo permitían aunque lo hubiera sido, por lo menos hizo concentraciones agrarias para acabar con algunos minifundios.

La izquierda usa la tierra para sus reuniones políticas y meditar bajo la losa que tiene encima, que pesa más que la de la polémica.

El Partido Ibérico (íber) si va utilizar la tierra para que produzca y se llene de vida. Hay que vaciar las ciudades industriales del siglo XX, porque si no la crisis de trabajo las va a vaciar sola, y llenar los pueblos y los campos con una vida de calidad y progreso.

Nosotros no vamos a dedicar las fincas a reuniones políticas, sino que vamos a comprar tierra a su precio, sin expropiar a nadie, de manera voluntaria, y se la vamos a dar a jóvenes y mayores con vocación después de la formación adecuada, y, además, instalaciones, agua, préstamos al principio para que comiencen con holgura su emprendimiento, cooperativas, canales de distribución…. Porque una de las ideas del gobierno actual es ayudar a los jóvenes campesinos con subvenciones, pero, ¿y la tierra?, ¿y el agua?, ¿y las instalaciones?, ¿y el mercado?…
Y lo mismo vamos a recuperar la pesca. Porque las costas de Iberia se han quedado sin pescado y aquí nadie se ha enterado. Y ahora hay que hacerlo todo a las bravas.

Vamos a empezar desde cero, desde abajo. Quizá tardemos veinte años en darnos a conocer, pero daremos soluciones basados en la experiencia, no en las ocurrencias. Y España durante muchos años ha sido gobernada por el desenfreno, el capricho, el beneficio y la ocurrencia.

Así, que toca ponerse las pilas o perecer. Mientras tanto si hay que ampliar los palacios para que en ellos se puedan hacer las reuniones, nosotros votaremos a favor.

Partido Ibérico (íber)
IBERIA: Maestra de la vida y de la historia.

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