París, 3 de septiembre de 2015.

Querida Ofelia:

Hoy más que nunca siguen teniendo vigencia las bellas palabras del Manco de Lepanto:

“La Libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres”. Miguel de Cervantes Saavedra

Europa está viviendo el desastre humanitario más grande desde la Segunda Guerra Mundial. Cientos de miles de personas huyen, abandonándolo todo desde los países de África Subsahariana. Basta poner el ejemplo de Mali, donde son corrientes los secuestros de niñas en las escuelas y su posterior venta como esclavas sexuales, el hambre, la esclavitud, la miseria, las torturas y un largo etcétera. Los niños secuestrados son convertidos en soldados asesinos. Miles de sus habitantes y de otros países al cruzar el inmenso Sahara, son asaltados, despojados de lo poco que llevan, violados y… los que logran llegar a Marruecos, tratan de cruzar de noche en pateras el peligrosísimo Estrecho de Gibraltar. Muchas veces sus frágiles embarcaciones son volcadas por el intenso tráfico marítimo o las personas son lanzadas al mar por los “coyotes”. La “cuota diaria” de cadáveres que llegan a las costas meridionales de España es dramática.
Las escenas de desesperanza en las altas cercas de alambres de púas en los enclaves españoles de la costa africana de Ceuta y Melilla, son dignas de un filme de horror.

Hay ciudadanos españoles que no quieren a los inmigrantes. Acaso no recuerdan cuando los barcos salían de Vigo y de otros puertos de la Península cargados de pobres, buscando una vida menos miserable en tierras de América. Al igual que los italianos (que también huían del fascismo), los irlandeses (que huían de la hambruna, las epidemias y la atroz represión británica). Millones de ellos fueron acogidos en: Argentina, México, Venezuela y los EE.UU. fundamentalmente. Otros españoles cruzaban los Pirineos para huir de la horrible Guerra Civil (1936-1939) y la posterior dictadura del Generalísimo Franco… ¡Caudillo de España por la Gloria de Dios!, hasta el 20 de noviembre de 1975.

Ahora desde Libia tratan de cruzar el Mediterráneo, huyendo de la guerra y la miseria. Otros miles tratan de alcanzar las costas italianas de Pantelleria y Sicilia. Numerosos mueren en las barcazas sobrecargadas o asfixiados en las bodegas de los barcos cerrados por los “coyotes”. También hay italianos que no los aceptan, como si no recordaran lo que vivieron sus abuelos y bisabuelos. Como muchos de ellos fueron asesinados, deportados a los Campos de Concentración, murieron como “partigiani” defendiendo a su Patria de la ocupación nazi o tuvieron que huir hacia América.

Desde Siria, Afganistán e Irak, una marea humana de cientos de miles de personas están en estos momentos huyendo a pie de: la guerra, las torturas, las violaciones, la esclavitud, las masacres, etc. Caminan más de seis mil kilómetros con sus niños pequeños en brazos, abandonan todo lo material en busca de la Libertad en Europa. Cruzan por: Turquía, Grecia, Macedonia, Serbia, Hungría y Austria, para tratar de llegar a Alemania. Para ellos Alemania es la Tierra Prometida.

Hungría ha puesto una triple cerca de alambres de púas para impedir que la marea humana proveniente del este invada al país camino de Alemania. Los húngaros parecen haber olvidado cuando ellos huían de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial y de los comunistas posteriormente. ¡Como huían de las masacres de los soldados rusos en el 1956!

Las mafias locales cometen las peores atrocidades contra esos emigrantes. Hace sólo unos días hicieron subir a un camión refrigerado a más de 70 personas, entre ellos tres niños. Todos murieron asfixiados. Fueron descubiertos por la policía austriaca en el camión abandonado en una carretera.

La foto que ilustra esta crónica fue tomada ayer. Las olas llevaron a una playa turca el cuerpecito sin vida de un niño de tres años. Él y toda su familia murieron al tratar de alcanzar la costa de la cercanísima isla griega de Kos a sólo cuatro kilómetros de distancia. Estuve allí el año pasado de vacaciones y cruce hasta Turquía en un comodísimo yate. Al ver la foto hoy sentí una gran pena.
Hay griegos que no quieren a los emigrantes. Parecen haber olvidado cuando ellos huían de la ocupación nazi y sus masacres, de la Guerra Civil, de la dictadura de los generales, etc.

Los gobiernos de Alemania, Austria y Francia están dispuestos a ayudar en todo lo posible a los que huyen buscando la Libertad. Sin embargo la insensibilidad del gobierno de Hungría que trata de impedir que pasen por su territorio y el Británico que impide que los miles de refugiados que se agolpan en territorio francés en la ciudad de Calais, donde comienza el túnel que une a Francia con Gran Bretaña, pasen a su territorio.

En Alemania han sido lanzados cocteles Molotov por parte de los neonazis contra centros de acogida de inmigrantes. En Italia los neofascistas han hecho manifestaciones contra de los emigrantes; se han acostado en las carreteras para impedir que pasen los autobuses que conducen a esos seres humanos hacia los centros de refugiados. ¡Qué inhumana humanidad!

Cuando llegué a Francia el 21 de mayo de 1981 en unión de mi esposa y de nuestro hijo de cuatro años, vivimos durante cuatro meses en un campo de refugiados. Allí conocimos a muchos: vietnamitas, laosianos y cambodianos refugiados como nosotros. Fuimos muy bien aceptados por la población gala. Francia nos permitió renacer, nos dio la Libertad como a cientos de miles de refugiados que han llegado a este gran país desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

Estimo que se me podría considerar un ser indigno y repugnante, si por un solo instante pensara que Francia o Europa no deberían darle refugio a esas familias que hogaño huyen del horror.

Mi divisa es: Non bene pro toto libertas venditur auro (La Libertad no se vende ni por todo el oro del mundo).

Por lo tanto, no me puedo explicar cómo entre los cubanos que han logrado ser Libres y renacer al llegar a ese gran país que son los EE.UU., haya quienes puedan creer en los cantos de sirenas populistas -dignos de los politiqueros de las Repúblicas Bananeras- contra los emigrantes. Éstos son seres humanos que huyen de la miseria, la violencia, la explotación de las oligarquías latinoamericanas y sueñan con conquistar la Libertad.

Y por si alguien no conoce aún como pienso, le puedo afirmar que como Mentor reconozco sólo al hombre más grande nacido en nuestra sufrida Patria; el que escribió:

“Con los pobres de la tierra
Quiero yo mi suerte echar:
El arroyo de la sierra
Me complace más que el mar

Denle al vano el oro tierno
Que arde y brilla en el crisol:
A mí denme el bosque eterno
Cuando rompe en él el sol”.
José Martí

Recuerdo las palabras del gran Premio Nobel de Literatura mexicano:

“Mis palabras irritarán a muchos; no importa, el pensamiento independiente es casi siempre impopular”. Octavio Paz

Te quiere siempre,

Félix José Hernández.

Fotos: Turquía, un niño sirio de tres años, ahogado al igual que toda su familia que buscaba la Libertad. 3 de septiembre de 2015.

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