Historias de la nueva Cuba

Le quitaron la licencia de hospedaje

Escrito por Toni Miralles para Conexión cubana

Mirella es una mulata de unos 45 años, alta, delgada, nerviosa, toma mucho café, fuma “cigarrillos a destajo“, tiene a su cargo, a su mamá y un hijo de unos 15 años, no se le conoce marido. Su historia de amor según me contó fue muy corta. ¡ Si chico!, fue el típico cubano habanero, llegó, me embarazó y se perdió.

— Con un amigo español que tiene una empresa en La Habana nos hospedamos en su casa en el reparto de Playa.

Recuerdo que la casa estaba bastante bien, con un jardincito en la entrada, amplio comedor, cocina pasable, habitaciones espaciosas con baños individuales con aire acondicionado, teléfono y aparato de música.

— La mejor parte de la casa la destina a los turistas, ella se conforma con

un pequeño cuartico donde cocina y hace vida con su familia.

— La casa, es su Modus Vivendi, paga una licencia mensual por ese menester que apenas le alcanza por los pagos fijos que el gobierno le pon

e, haya alquilado o no ese mes.

Ella me oía hablar con mi amigo y observó mi discrepancia en todo con el régimen de la Isla.

–Ella fue cogiendo confianza necesitaba descargar, deshogarse con alguien y me contó.

¡Ahora nos van a medir la casa desde el jardín hasta los pasillos para pagar por metros!. A ellos no les importa si tenemos clientes o no.–¡No se paqué carajo está el libro de entradas!.

Con su queja sobre el sistema y de lo mal que estaban en general, la fui escuchando los días que estuve hospedado en su casa.

Transcurrió el tiempo de mi estancia en La Habana.

–A los tres meses volví a La Isla con el amigo que hice el anterior viaje, la casa de hospedaje esta vez la buscó gente de la empresa de mi amigo. Circunstancialmente no estaba lejos de la de Mirella. Una mañana fui a saludara y llevarle un pequeño detalle.

–Me extrañó ver el jardín con aspecto de abandono, toqué el timbre de la entrada trascurrieron unos segundos y apareció. –¡Toni!.

-Hola Mirella.

–¿Como tu estás, cuando tu llegaste!.

–Me invitó a pasar y me hizo café, hice esfuerzos para que no me notara la impresión que me causó verla tan desmejorada. ¡¡ “Había envejecido 10 años “!!.– Y tan solo habían transcurrido tres meses desde que no la veía.

Mirella, ¿ como te van las cosas ?.

–Me contó que le habían quitado la licencia de hospedaje de la casa, que se negó a hacer guardias por las noches y asistir a las reuniones de la Cuadra. Decía. ¿ Qué iba hacer yo allí?, con una viejita y un niño a su cargo, más el trabajo de la casa.

¡Me verificaron los del comité!, y eso que le daba trabajo al hermano del Presidente cuando algún cliente rentaba un carro, por vigilarlo cada noche cobraba un dólar. ¿ Quien gana eso en Cuba trabajando. ¡ Eh !.¡ Fue tremendo descaro, ¡me jodieron por la envidia que me tienen!.

–Su mamá estaba presente en la conversación una viejita que nunca le había oído articular palabra.

Yo le decía Mirella. Es que aquí “tragais” a todo, aquí no os manifestáis ni protestáis, ¡uníos todos los que ejerceis está actividad!.

–De pronto la mamá de Mirella con alta voz dijo. ¡Señor déjeme decirle!.¡ Los cubanos no tienen pantalones!, ¡estos descarados ya no se que más quieren!. ¡Son tremenda mierda, nos jodieron y ya!.

–Mirella me contó que anda liada gastando dinero con una abogada a base de recursos para que le devuelvan la licencia, porque ella está dispuesta a alquilar sin licencia, ella sigue en sus trece, la vi muy alterada. ¡ Gritaba me tienen ostiná!.

No se pudo aguantar más y soltó por su boca…¡ Yo si que tengo pantalones!. ¡Yo no pienso hacer ni una guardia!, ¡estoy dispuesta a alquilar a parejas pá la singadera!,¡ me da igual que me quiten la casa!. ¡Mi mamá y mi niño tienen que comer!.

Y asomándose a la puerta de la calle gritó.¡¡Comemierdas eso es lo que son, unos comemierdas!!.

Viernes, 05 de Agosto del 2005

Hispanista revivido.