Huracán María: ¿Qué, cómo y por qué?

La mayoría de los gobiernos de Puerto Rico tras su cesión a los EE.UU. en 1898 han estado atados al Partido Demócrata; por consiguiente, han impuesto una agenda socialista a la isla.

 

  • El sector privilegiado que nos gobierna, esos enajenados que nunca han tenido un machete en las manos y hablan mucho de agricultura tiene que perder su prebendas, asegura el autor.

 

El ideario mayoritario puertorriqueño, que escoge los políticos ha probado ser un soberano fracaso, por eso no debe sorprender a ningún ser racional que, tras casi cuarenta días del paso de María por Puerto Rico la mayor parte del país siga sin electricidad ni comunicaciones. Por eso trataré de explicar aquí, el “qué, cómo y por qué” de esta situación; pero sobre todo, y aunque no guste a mis lectores, expondré al final de este artículo  una solución sin paños tibios.

Primero; ¿Que fue el Huracán María para Puerto Rico? R: Pues lejos de lo que la mayoría cree, NO fue la catástrofe que nos tiró al piso. La realidad es que ese huracán sólo vino a darnos patadas en el piso. Hoy el estribillo es “Puerto Rico se levanta”, como una burla en negación de que el país está y estaba en quiebra antes de que llegara ese huracán que ahora le echan la culpa hasta de los piojos. Teníamos una infraestructura eléctrica obsoleta, sin mantenimiento y fue su fragilidad lo que le hizo el trabajo fácil al huracán. Teníamos y tenemos un monopolio gubernamental llamado Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) que sindicado unionado a bordo campean como criminales con completa impunidad. Entonces, lo que el Huracán María vino a ser fue una epifanía que tirando árboles al piso nos dejó ver la pobreza tercermundista con techos de zinc en las barriadas que antes no veíamos cuando conducíamos por la avenida.

¿Como llegamos a esto? R: Se remonta al 1898 con la llegada a bombazos y tiros de los Estados Unidos a Puerto Rico, y se puso en una olla de presión con Luis Muñoz Marín. Con el gobierno republicano estadounidense perdimos la propiedad y autosuficiencia, nos impusieron el monocultivo de caña y secuestraron nuestro libre comercio. Y con el derecho supremo del cual emanan el resto de los derechos (el derecho al capital), nos convertimos como pueblo en el adicto crónico a heroína que pide pesetas en el semáforo. Entonces llegó Luis Muñoz Marín y se encargó de destruir lo poco que habían perdonado los americanos que quedaba de los tiempos de España. Ahí se fue el tren, llegaron los camioneros y con ellos los boquetes en la carretera. Seguido de Luis Muñoz Marín siguieron una decena de gobiernos igualmente de centro izquierda, y esto es muy importante porque no importa si el partido político que se escogía en Puerto Rico era el Popular o el PNP, con excepción de los cuatro años de Luis Fortuño, todos estaban atados al Partido Demócrata de los Estados Unidos y traían la misma agenda socialista. Simplemente fue insostenible dos o tres generaciones de la mayoría con asistencia alimenticia y de vivienda incluyendo cuanto subsidio ofrecían para ganar elecciones. Y aclaro, para los que dicen que esos son Fondos Federales que en Puerto Rico también se pagan impuestos federales y en ocasiones hasta hemos pagado más que el estado de Vermont. Librada la falacia, pasemos al por qué.

¿Por qué tenemos este país disfuncional y esta catástrofe que llamamos Puerto Rico? R: La ignorancia colectiva. Superficialmente cualquier taumaturgo de cuarta aludiría al estatus colonial y subordinación estadounidense, la falta de representación electoral sin presidente ni congresistas, pero es mucho más profundo que eso. Señores, no importa la estructura gubernamental que tengamos, llámese ELA, república independiente, estado integrado o que nos devolvieran a España, si los mismos nativos corruptos van a seguir en Fortaleza y el Capitolio, TODO se estropeará en menos de un estornudo. La ignorancia colectiva no es cosa de un sector en especifico, por eso me reafirmo en el colectivo. Y es que como pueblo levantamos la Central Aguirre sin saber leer ni escribir, pero teníamos una educación en valores morales y sentido de pertenencia (porque éramos propietarios) que se perdió entre las Centrales Azucareras Estadounidenses y las Manos a la Obra de industrias igualmente estadounidenses de Luis Muñoz Marín. Ahora lo que tenemos es una mal llamada educación que no es otra cosa que una adoctrinación para ser empleados y sirvientes de un capital en fuga. Llámese usted abogado para estar regido por jurisprudencia de Washington o Médico para que Medicaid le pague, y ni se diga en ingeniería, que por más gerente que aspires a ser, igual sigues sin ser dueño de nada y tan empleado como el jardinero y conserje. Una clase privilegiada que vive una realidad alternativa, criados en urbanizaciones de acceso controlado, en unas burbujas de colegios privados que jamás tendrán que buscar un empleo porque sus papás en sus círculos sociales se los tienen garantizados desde las cunas. Y por el otro lado dos terceras partes de la población que jamás tendrán que buscar un trabajo gracias a una cultura de subvenciones y listería. Estos últimos escogen a los primeros en elecciones, y ambos completamente ajenos a como un país tiene que funcionar.

Para terminar, la solución: Esta es la parte más compleja de procesar para este pueblo, pero la respuesta y solución es que para que un gobierno funcione, para que una institución gubernamental sea sustentable tiene que ser administrada de exacta manera que una empresa privada. Y lo que no produzca, tiene que ser despedido. Las soluciones podrían escandalizar a los que esgrimen el típico ¡Ay bendito! Sin embargo es la única manera que un país puede funcionar.

Y no es que diga que mayores y discapacitados tienen que ser repatriados, pero es inconcebible que creamos que dos terceras partes de la población están incapacitados para trabajar. Y si Puerto Rico no está en la capacidad de ofrecer oportunidades laborales a ese sector subsidiado, un programa de transferencia de beneficios COMPULSORIO a otras jurisdicciones estadounidenses TIENE que darse en un futuro inmediato. Entonces tenemos al sector privilegiado que nos gobierna, esos enajenados que nunca han tenido un machete en las manos y hablan mucho de agricultura. La reducción por igual de ese sector también tiene que darse, porque el sector privado se ha reducido tanto que ya no puede mantenerlos en el gobierno como en antaño.

Y no es que sea saludable, como algunos fotutos dicen, que tengamos un solo alcalde como Nueva York (ciudad, porque no saben diferenciar entre el estado) y eliminar hasta la legislatura. Pero una reducción sensata es necesaria. Digamos que convertimos a Villalba, Juana Díaz y Santa Isabel en barrios de Coamo le añadimos a Isabela, Rincón y Aguada, tampoco es que nos quedaremos con siete (7) alcaldes; porque al final el gobierno NO es el fin último, sino el medio, un medio para que exista un pueblo, un pueblo que trabaje para que exista ese gobierno y no esperando que ese gobierno los mantenga para que ellos existan…

Hay que recordar la historia para saber lo que nos trajo hasta aquí, y dónde fue que torcimos el camino como pueblo. Nuestra catástrofe no fue el Huracán María, porque cuando empezó a soplar el viento, mi abuela llena de valentía, nos recordó que ella pasó San Felipe y San Ciprián… Sólo que en sus tiempos no había cupones ni votaban por el gobernador… ¡Quizás por eso estaban mejor! (*sarcasmo)

Iniciador del Movimiento por la Autonomía Española en Puerto Rico.