IBERIA: Maestra de la vida. ( III )

Razón y sentimiento unidos nos crean a los ibéricos un sentido de responsabilidad, un sentido del deber en función de un objeto que exige mi deseo y mi acción. Tengo poder para desearlo y alcanzarlo, y debo poner la voluntad al servicio de ese fin. Es la perfección del ideal que pretendemos alcanzar el que justifica y da valor a ese racional nuevo sentimiento de aceptar y defender la realidad de Iberia con todo lo quecontiene y todo lo que en ella ha acontecido a lo largo de su historia, y, además, lograr que esos sentimientos y esa acción se proyecten hacia el futuro. Si este principio de responsabilidad se acepta mayoritariamente, obligaría a sus detractores a plantear con argumentos la tesis contraria o caerían en una grave irresponsabilidad.


La responsabilidad de aceptar a Iberia como un todo indivisible es incuestionable e irrescindible, y, al mismo tiempo, responsabilidad elegida, pues el verdadero iberista debe ejercer ese poder no motivado por causas o logros solo materiales, aunque también, sino por amor; y este amor volcado en tan digno objetivo le será devuelto en sentimientos de obra bien hecha y necesaria, y en placer individual y colectivo. El ejercicio de la responsabilidad exige esfuerzos y sacrificios, pero, a su vez, proporciona alegría y placer.


Como solo un ser de razón puede ser responsable y entendemos que el resto de materia animada aún no lo es, los ibéricos tenemos la responsabilidad de garantizar a todos los seres vivos e incluso a la materia inanimada una existencia transcendente y convivencial. Es preciso, además, dejar claro que la materialización del edificio ibérico puede ser previo a la confección de su código moral o paralelo a su realización, un código moral que dé respuesta a preguntas nuevas y comprometidas del lado de la convivencia, la ciencia, la muerte, etc. Iberia ha de ser para el mundo la nueva Jonia, donde se hicieron las primeras preguntas de nuestra civilización. No tendría sentido una Iberia que no parta desde el principio de un ideal de ejemplaridad y compromiso en la totalidad de sus objetivos.