En el organigrama del reino de España, de la administración de un estado inoperativo, podrido y corrupto como lo es el español, existen estamentos que viven, cobran el sueldo, mueren y dejan el cargo a sus herederos, sin que la nación española reciba bien alguno; porque, en su argot de grupo privilegiado, la solución sanguina de la sanguijuela es el mejor remedio para los humores sociales de un país.
No hacer nada en el destino. No aportar nada de nada; y, sin embargo, ser de lo mejor pagado en el amplio elenco de la inutilidades vigente en el estado español, el cuerpo diplomático español, es un cuerpo, es un elenco, que está plagado de mudos, de bailaguas, de servidores de su señor; pero nunca defendiendo, informando y trabajando en la línea del bien común del país o reino que les otorga un sueldo y una vida de gran lujo.
En otros países de nuestro entorno, en cualquier ministerio que atienda los asuntos exteriores, hay material de estudio procedente de las distintas legaciones, procedente de los trabajos de los diplomáticos que, de continuo, está informando por escrito de la situación política y social del país en el que están destinados, y toda la información acumulada tiene su empleo y utilidad.
En esta España, no es que los diplomáticos españoles no viajen y no tengan reuniones, que a eso no les gana nadie; pero en lo referente al conjunto documental de información y análisis respecto a los complejísimos asuntos sociales, como por ejemplo, los que se originaron en la América Morena cuando al empuje del clero vaticano que se quedó allí inmatriculándose toda la propiedad imperial española, salimos y se cerró a cal y canto hasta la información más precisa, de todo eso no se ha hecho nada a nivel que corresponde.
Y una información tan necesaria de unos territorios tan aislados para nuestro conocimiento como si no hubiésemos tenido relaciones diplomáticas con ellos, da el fruto actual de una ignorancia reciproca de existencia, que resulta más español la mentira de un vaquero con sus dos pistolas al cinto, que un cantautor, guitarra española en mano, cantando una chacarera.
El obrero español; el embrutecido obrero español, de la misma o menor cultura social que su hermano de la América Morena, que el Machetero de la América Morena, que el guerrillero de la América Morena, nunca se ha podido poner en contacto en su día con un Coto, con un Valencia, macheteros hondureños, o con miembros del Ejército Popular Boricua portorriqueño, por la sencilla razón que el obrero, el jornalero de aquel lado o de acá, no tienen el billete pagado para viajar, ir y venir como los diplomáticos, y exponer lo que está pasando, que siempre pasa para el lado estrecho de la vida, como son los jornaleros, los macheteros, o los guerrilleros.
Se puede decir en voz alta que si algo nos ha aislado; si existe un imperio colonial que cuando se ha marchado de la zona dominada le ha dado la espalda de un modo vejatorio, ultrajante, a la gente que dejó allí a su suerte, ese imperio fue España y lo español, que allí y por donde pasó, como después solo se limitó a pagar los lujosos sueldos de los mudos, de los garbilladores de agua, de su elitista cuerpo diplomático, es exactamente lo mismo que levantar un inmenso muro de silencio, a salud y gusto, en el caso de la América Morena, de los usa y los vaticanos.
Ni Francia, ni Inglaterra, ni Holanda, ni Alemania, ni ningún país que haya tenido intereses y gente desplazada en otros países, han sido tan sumamente tajantes y vejatorios cuando se han ido o los han echado. Y como en tales países no atan los perros con longaniza pero si se requieren unos requisitos mínimos de capacidad para ser político o diplomático, no vale que, caso de España, un embajador sea un rey taifal que hace lo que le da la gana, y, normalmente toda la gana se le va tras un buen vaso de zumo o de alcohol, o de informar a sus colegas de como marcha el Real Madrid o el Barcelona.
También es verdad es que en la tremenda espiral sin salida fácil de un estado, España, que las malas artes, las malas costumbres se han hecho leyes de uso y abuso diario, si al gobierno español le llega un informe social sobre cualquier país de América Morena, el primer problema para nuestros políticos es situarlo en un mapa, y en segundo lugar llamar a los usas o a los vaticanos para recibir instrucciones al respecto, por si hubiera, no suele ser el caso, que hacer algún comunicado oficial que rompa el silencio ya de siglos que se ejerce sobre unos territorios que resulta increíble que sigan hablando español.
Quería escribir sobre las fruteras gringas Cuyamel y la United, socias en su día del Vaticano, y hacer una loa de grandeza hacia los macheteros de Honduras; pero Honduras está tan lejana, está tan desconocida para España, para nosotros los españoles, que ni tan siquiera sabemos si tenemos embajada abierta en un país que, seguramente, hablamos una lengua común.
Salud y Felicidad. Juan Eladio Palmis.

1 COMENTARIO

  1. COLORES
    Llevando los dos colores:
    blanco de lienzo en las velas
    y el otro de cimarrones,
    culpan a naos lusitanas,
    olvidan las de Castilla;
    malditas las naves que cruzan
    al negro hasta la otra orilla.
    Blanca vela, vela blanca,
    abajo por la bodega,
    en cadena hecha por blanco,
    un hombre de piel morena
    negro de miedo está atado:
    Culpan naos lusitanas,
    olvidan otros pabellones,
    olvidan los de Castilla.
    Pun pun tambor.
    Pun pun tambor.
    Jamaica corona negra
    por donde suena un tambor
    que hablando va de colores,
    blanco dice,
    y cimarrón,
    en un Caribe de soles
    que solo quiere el color
    de los verdes de la caña
    cuando suena por Kingston.
    Jamaica corona negra,
    si cuando suene el tambor
    sigue habiendo dos colores,
    blanco el uno y cimarrón,
    no dejes que gente extraña
    al pincel del español,
    intente con dos colores
    pintar tu desilusión
    por no ser,
    como fuiste,
    una isla
    de color español.

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