Jeff Koons: retrospectiva en el Guggenheim Bilbao

 

 

 

Jeff Koons. Conejo (Rabbit), 1986 Acero inoxidable.  104,1 x 48,3 x 30,5 cm.  Edición 1/3. Museum of   Contemporary Art Chicago, donación parcial de  Stefan T. Edlis y H. Gael Neeson, 2000.21  © Jeff Koons
Jeff Koons. Conejo (Rabbit), 1986 Acero inoxidable. 104,1 x 48,3 x 30,5 cm. Edición 1/3. Museum of Contemporary Art Chicago, donación parcial de
Stefan T. Edlis y H. Gael Neeson, 2000.21 © Jeff Koons

Bilbao, 5 de junio de 2015.

Querida Ofelia:

El Museo Guggenheim Bilbao presenta

: retrospectiva, un completo recorrido por la obra del artista norteamericano Jeff Koons, una de las figuras más prominentes del arte de nuestro tiempo. Esta exposición, organizada por el Whitney Museum of American Art de Nueva York en colaboración con el Museo Guggenheim Bilbao y el Centre National d’Art et de culture Georges Pompidou de París, constituye una retrospectiva cronológica y coherente de la producción del artista y cuenta con el generoso patrocinio de la Fundación BBVA.

Jeff Koons ha desarrollado a lo largo de las últimas cuatro décadas un trabajo singular, inconfundible e innovador, que le ha convertido en uno de los principales referentes del arte contemporáneo. Las exposiciones que ha realizado a lo largo de su carrera, con sus inesperadas propuestas, han despertado la sorpresa tanto de la crítica como del público.

Así, se ofrece al público, por primera vez en España, una visión exhaustiva de la obra de un artista que lanza un claro mensaje de autoaceptación, de aprecio por el mundo que nos rodea y de afirmación del ser a través del arte. La muestra refleja, por tanto, la exhortación a vivir y a percibir el mundo como si se tratara de nuestro primer día.

Desprovisto del halo de inaccesibilidad que rodea a otras obras de arte contemporáneo, el trabajo de Jeff Koons es fácilmente reconocible y atractivo para el gran público y bebe de numerosas fuentes de la historia del arte, como el Surrealismo, el Arte Pop y el Dadaismo.

Koons consigue que en su obra convivan en armonía conceptos en principio antagónicos; vida y muerte, pasado y presente, sexualidad e inocencia, lujo y austeridad, eterno y nuevo, público y privado, industrial y artesano, femenino y masculino son dualidades que se fusionan a través de la iconografía y de los materiales empleados en sus creaciones, cuyo acabado preciosista logra con la ayuda de su estudio.

El arte es para Koons un revulsivo, un motor para el cambio de la sociedad. La falsa apariencia de lujo de algunas de sus obras, que consigue a través de materiales industriales ennoblecidos y la referencia a arquetipos comunes, logran que el espectador se sienta cómodo con su propia historia. En palabras del artista, “Me siento increíblemente fuerte cuando creo mis obras. Por eso, para mí el arte es ampliar mis límites en la vida. Y confío en que mi trabajo dé al espectador una medida de las posibilidades que le abre su futuro de la misma manera que me lo hace a mí”.

La exposición comienza en la sala 205, donde se muestran las primeras obras de un joven Jeff Koons, que en 1976 se instala en Nueva York y comienza a trabajar el objeto escultórico reflejando la vida de la ciudad.

Sus Hinchables (Inflatables ), objetos de vinilo comprados en los bazares de la calle 14 de Manhattan, nos retrotraen al Surrealismo de Dalí y, sobre todo, a los readymades de Marcel Duchamp y a Ed Paschke, gracias al cual Jeff Koons llegó a ser más consciente de la utilización del mundo cotidiano como fuente de origen para su trabajo. Estas obras, que poseen un significado dual —por ejemplo, Flores hinchables (rosa pequeña, amarilla larga) [Inflatable Flowers (Short Pink, Tall Yellow), 1979] consta de flores masculinas y femeninas— contienen referencias al arte de Donald Judd y, sobre todo, a los espejos de Robert Smithson, que Koons utiliza en estas obras como soportes que multiplican el espacio y la realidad, al tiempo que hacen al espectador partícipe, al aparecer reflejado en la obra.

Dentro de Antes de Lo Nuevo (Pre-New), título que el artista dio con posterioridad a esta serie para diferenciarla de la siguiente, Lo Nuevo (New), Koons elige pequeños electrodomésticos que poblaban los hogares norteamericanos en la era dorada del capitalismo y que empezaban a entrar en las colecciones de diseño de museos como el Museum of Modern Art (MoMA) de Nueva York, donde trabajaba el artista. Así, Jeff Koons construye bodegones tridimensionales alterando la integridad de los aparatos adosándolos a tubos fluorescentes, que hacen alusión a la obra de Dan Flavin y también a los escaparates comerciales. Es el caso de Tetera (Teapot, 1979).

En Lo Nuevo, Koons muestra aspiradoras y enceradoras totalmente nuevas, encapsuladas en vitrinas de metacrilato e iluminadas por tubos fluorescentes, que remiten al minimalista Dan Flavin. Esta serie fue creada para un proyecto del New Museum of Contemporary Art de Nueva York, cuyo espacio expositivo era un escaparate de la Quinta Avenida.

El artista norteamericano eligió estos electrodomésticos por sus cualidades antropomórficas, al tratarse de máquinas que parecen estar vivas ya que se hinchan y deshinchan como los seres humanos al respirar. Las formas y los títulos de estas obras reflejan dualidades como lo femenino y lo masculino, lo seco y lo húmedo, la vida y la muerte, como en Nuevas aspiradoras Shelton ‘Wet/Dry’, en tres niveles (New Shelton Wet/Drys Tripledecker, 1981).

Por su parte, las litografías de esta serie, como ¡Nuevo! ¡También nuevo! (New! New Too!) (1983), provienen de anuncios encontrados y recontextualizados por Koons, reflejando el interés del artista por la publicidad y el consumo.

La sala 206 presenta un conjunto de obras de la serie Equilibrio (Equilibrium), pertenecientes a la primera exposición individual que realizó Jeff Koons en una galería, en 1985, y que abordan el tema del equilibrio personal y social. Para esta serie, el artista crea objetos escultóricos en bronce relacionados con la supervivencia, como Bote salvavidas (Lifeboat, 1985) y Chaleco de buceo Aqualung (Aqualung, 1985). Los objetos parecen inmortales ya que no se desinflan jamás, están llenos de aire y de vida, y sin embargo, el pesado bronce con el que están realizados les impide flotar, lo que les convierte en elementos mortíferos e impide lograr un equilibrio entre la vida y la muerte.

Jeff Koons quiso alcanzar el equilibrio también en obras como Acuario con tres balones en perfecto equilibrio (serie Dr. J plata) [Three Ball Total Equilibrium Tank (Dr. J Silver Series ), 1985] donde presenta balones de baloncesto flotando en el interior de tanques de agua, en un equilibrio que se altera por cambios de temperatura o vibraciones. Para realizarlas, contó con la colaboración de distintos físicos, entre ellos el Premio Nobel, Richard P. Feynman.

El paralelismo existente entre estas obras y el precario equilibrio en la vida es similar al que Koons quiere transmitir con unos pósters de la marca Nike, en los que se muestran estrellas del baloncesto convertidas en ejemplos de éxito y estabilidad social. El artista adquirió los derechos de estas imágenes, como la de Dr. Dunkenstein (1985) y las exhibió sin ser alteradas, manifestando cómo ciertos roles se perpetúan interesadamente en la sociedad para no alterar el equilibrio establecido.

El recorrido sigue en la sala 207 con la serie Lujo y Degradación (Luxury and Degradation), presentada en 1986 por Jeff Koons con la intención de mostrar cómo las campañas de publicidad de bebidas alcohólicas contribuyen a perpetuar los roles sociales. El artista se hace eco de que los anuncios destinados a barrios humildes contenían mensajes más explícitos que los dirigidos a barrios pudientes, que presentaban una mayor abstracción, contribuyendo así al inmovilismo social y los estereotipos.

En Lujo y Degradación, Koons incluye, junto a obras como Hennessy, el modo civilizado de hacer valer la ley (Hennessy, The Civilized Way to Lay Down the Law, 1986), una serie de objetos asociados con el consumo de alcohol, a los cuales dotó de una falsa apariencia de lujo créandolos en acero inoxidable y dándole un acabado brillante y suntuoso. El bourbon que contiene el Tren Jim Beam–J.B. Turner (Jim Beam-J.B. Turner Train, 1986) ejemplifica la cultura típicamente norteamericana y el propio tren nos retrotrae a la conquista del Oeste. Por su parte, el Juego de cristal Baccarat (Baccarat Crystal Set, 1986) se relaciona con el lujo europeo y con la clase media alta.

La sala 209 es el siguiente paso en la muestra y recoge la serie Banalidad (Banality ), para la que Jeff Koons visitó diversos talleres europeos especializados en tallas de madera religiosas y estatuillas de porcelana. Koons les encargó la realización de una serie de esculturas sobre temas icónicos de la sociedad contemporánea, como Michael Jackson y Bubbles (Michael Jackson and Bubbles, 1988) en la que presenta al ídolo musical en una composición piramidal que recuerda a la Piedad de Miguel Ángel, u otras referidas a postales de felicitación comerciales, souvenirs de las tiendas de aeropuerto o de iconografía religiosa.

Estas obras, consideradas por la crítica como excesivamente edulcoradas, de nuevo reúnen de manera armónica elementos encontrados: erotismo e inocencia, cultura popular contemporánea y cultura elitista barroca. Con ellas, Koons inicia, además, una nueva y ambiciosa estrategia mediática, al presentar Banalidad al mismo tiempo en Nueva York, Chicago y Colonia.

El siguiente paso en la muestra recoge una serie de esculturas realizadas en acero inoxidable con acabado brillante, que Koons presentó en 1986 en la prestigiosa galería Ileana Sonnabend de Nueva York bajo el título de Estatuaria (Statuary ). Estas piezas reflejan arquetipos e imágenes de diferentes personajes de la historia, como un busto de tamaño real de Luis XIV (Louis XIV, 1986), símbolo de la monarquía absolutista y del arte elitista y por encargo, o Bob Hope (1986), un personaje de la cultura de masas del siglo XX. Todas ellas son “representaciones de representaciones” en las que se han eliminado las referencias a las fuentes originales.

Dentro de Estatuaria se encuentra una de las más reconocidas imágenes de Koons, Conejo (Rabbit), relacionada a su vez con sus obras de los años setenta. Se trata de un hinchable de acero inoxidable, siempre lleno de aire y en perfecto estado, que constituye un arquetipo con diferentes interpretaciones: eróticas, como el conejo de Playboy, o inocentes, como el infantil conejito de Pascua.

En la sala 201 podemos ver Kiepenkerl , su primera intervención en un espacio público, que realizó para el evento artístico Skulptur Projekte de Münster (Alemania). Se trata de una escultura realizada en acero inoxidable pulido, lo que le confiere una falsa apariencia de lujo, que se basa a su vez en otra escultura de bronce de 1898, que se ubicaba en una céntrica plaza de la ciudad y poseía connotaciones histórico-políticas, al haber sido utilizada por la propaganda nazi como símbolo de resistencia durante la Segunda Guerra Mundial.

Kiepenkerl representa un buhonero que, al comerciar entre los pueblos y la ciudad, servía para hacer circular todo tipo de información. Koons realizó su obra del mismo tamaño que la original, actualizando así el pasado y utilizando el mismo recurso que en sus dos series anteriores. Sin embargo, las dificultades que planteó su fabricación —llegó a dañarse durante el proceso de fundición y requirió una drástica reparación—, supusieron un paso significativo en la relación de Koons con el objeto encontrado o readymade, liberándose de la necesidad de mantenerlo intacto.

La sala 203 alberga una de las series más controvertidas, Hecho en el cielo (Made in Heaven) por su explícito contenido. Su origen está en la invitación que el Whitney Museum of American Art cursó a Jeff Koons en 1989 para crear una obra destinada a la exposición colectiva Image World, centrada en la relación entre el arte y los medios de comunicación.

Koons concibió para la ocasión un gran cartel publicitario en el que Ilona Staller —más conocida como Cicciolina y con quien después contraería matrimonio— y él aparecían como protagonistas de la película Made in Heaven, nunca realizada y cuyos temas continuó abordando en la serie homónima. En diferentes obras realizadas en impresión al óleo sobre lienzo, la pareja se muestra como la encarnación de unos modernos Adán y Eva, en poses sexuales y rodeados de arquetipos que hablan de fidelidad y amor, de naturaleza humana y domesticación. Vituperada por la crítica de la época, Hecho en el Cielo es un ejercicio radical con el que Koons nos invita a la autoafirmación.

Unos meses más tarde, el artista continuó la serie, trabajando con nuevos materiales como el vidrio o el mármol en talleres de Murano y Pietrasanta (Italia), haciendo referencia a importantes obras de la historia del arte, de maestros como Bernini, Courbet, Houdon o Manet.

Dando la bienvenida a todos los visitantes desde la plaza exterior del Museo se encuentra Puppy (1992), una de las obras más icónicas y queridas de Jeff Koons.

La primera versión de este monumental cachorro floral de raza West Highland White Terrier se instaló en 1992, de manera temporal, en el patio del castillo de los Waldeck, ubicado en la ciudad alemana de Bad Arolsen, próxima a Kassel, donde se estaba celebrando la Documenta IX. Aquella versión, que medía once metros, era de madera y fue desmontada al final del proyecto.

Posteriormente, Koons creó una versión mayor, con estructura de acero, que se mostró en el Museo de Arte Contemporáneo de Sídney. En 1997 la pieza fue adquirida para la Colección Propia del Museo Guggenheim Bilbao y emplazada, de manera definitiva, ante su edificio. En esta obra, cuya temática recuerda a las series Banalidad y Hecho en el Cielo, resulta clave el fenómeno de la floración, pues implica un crecimiento anárquico que hace de la obra algo vivo y remite al poder de la vida y su dimensión espiritual.

En la sala 202 encontramos dos series que Koons presentó mientras desarrollaba en paralelo la serie Celebración. En Facildiversión (Easyfun), el artista crea un conjunto de coloridas superficies especulares con siluetas infantiles de animales como Morsa (verde azulada) [Walrus (Blue Green), 1999], que distorsionan el reflejo del observador y se convierten en atractivas superficies. Junto a ellas, Koons incluyó sus tres primeras pinturas al óleo, entre las que se encuentra Loopy (1999), que se asemejan a collages fotorrealistas por el empleo de imágenes recortadas de folletos, anuncios, revistas y fotografías personales, y que contienen claras referencias al trabajo de artistas como John Baldessari, Jackson Pollock o James Rosenquist. A estas pinturas le siguieron las de la serie Facildiversión-Etérea (Easyfun-Ethereal), como Desguace (Junkyard , 2002), de proceso más complejo y cuyas capas de imágenes Koons trabaja mediante programas informáticos, y después traslada al lienzo.

En la sala 208 se ubica Celebración, una de las series más largas y técnicamente complejas de la carrera de Jeff Koons. Su punto de partida se halla en una invitación que el artista recibe para diseñar un calendario de 1994, para el cual sacó fotografías y recopiló imágenes relacionadas con fiestas y eventos con arquetipos fácilmente reconocibles que pudieran ilustrar todos los meses del año. Esta documentación adquirió un cariz más ambicioso y dio lugar a un total de dieciséis pinturas y veinte esculturas, cuya complicada ejecución ha llevado al artista años de trabajo e investigación en torno a procesos, materiales y sus posibles aleaciones.

Entre las esculturas se encuentran obras realizadas en polietileno, como Gato en colgador (amarillo) [Cat on a Clothesline (Yellow), 1994–2001] y grandes esculturas en acero inoxidable con acabado especular, como Perro globo (magenta) [Balloon Dog (Magenta), 1994–2000]. En ellas, las muescas, pliegues y formas de un pequeño juguete hinchable se reproducen a escala mucho mayor, en materiales duraderos y brillantes colores, logrados gracias a la superposición de capas de pintura lacada que se aplican según técnicas desarrolladas por el artista tras años de investigación y análisis con expertos.

Las pinturas hiperrealistas de esta serie están inspiradas en celebraciones como los cumpleaños, o en objetos infantiles. En los primeros lienzos, estos motivos constituyen el centro de la composición, que se disuelve en el reflejo de un fondo brillante, como en Niño con poni (Boy with Pony , 1995–2008). En los últimos, los juguetes crean un paisaje hiperrealista más propio del mundo de la publicidad.

La terraza exterior del Museo alberga otra importante obra de esta serie, Tulipanes (Tulips , 1995– 2004), perteneciente a la Colección Propia y expuesta de forma permanente a la vista de todos los viandantes.

En la sala 105 encontramos algunos de los trabajos más recientes de Jeff Koons. Popeye, el célebre marino de ficción, da nombre a una serie iniciada en 2002 y en la que continúa trabajando. Este icono popular, símbolo proletario del triunfo sobre la adversidad, es el protagonista, junto con acompañantes como su amada Olivia, de un conjunto de pinturas y esculturas.

Koons crea esculturas, como Tela metálica (Chainlink, 2003), en las que combina hinchables de piscina fundidos en metal con escaleras, sillas o vallas de factura industrial. Las pinturas de la serie, como Olivia Olivo (Olive Oyl, 2003), incluyen imágenes de estas esculturas entre sus múltiples capas, conceptualizadas en programas informáticos de diseño y posteriormente pintadas al óleo sobre el lienzo. La composición es compleja y plana al mismo tiempo: las imágenes son sencillas pero se suman de tal forma que resulta complicado identificarlas.

En la misma sala se encuentra Hulk Elvis, una nueva serie iniciada por Koons en 2004 en la que ‘el increíble Hulk’ posa como lo hiciera Elvis Presley en la publicidad del western Estrella de fuego, en unade sus más conocidas imágenes gracias a las serigrafías de Andy Warhol. Tanto Hulk como Elvis son personajes caracterizados por su masculinidad, aunque poseen una dualidad en conflicto, ya que Hulk tiene una doble vida, al igual que Elvis Presley en la mítica película. Koons crea una versión en bronce del hinchable de este superhéroe y la completa con objetos reales, dando lugar a un readymade transformado. Junto a las esculturas de esta serie, el artista crea complejas pinturas, como Pareja neerlandesa (Dutch Couple, 2007), en las que se superponen varias capas y donde cada vez son más importantes los puntos ben-day, que remiten a los cómics y al artista Roy Lichtenstein.

Jeff Koons se sumerge también en un arduo proceso de investigación con el fin de hacer réplicas, mediante el escaneado en tres dimensiones, de objetos icónicos de la historia que él considera readymades alterados. Un ejemplo de ello es Campana de la Libertad (Liberty Bell, 2006–14), que hace referencia a la campana que simboliza las libertades y la independencia del pueblo estadounidense, que ha sido fundida en varias ocasiones y sobre cuyas réplicas existe una larga historia, que Koons emula.

En Antigüedad (Antiquity ) Jeff Koons revisa temas como la fertilidad, los cánones de belleza femenina y la energía de la vida a lo largo de diferentes períodos de la historia. Iniciada en 2008, en esta serie hay esculturas que representan deidades prehistóricas o grecorromanas acompañadas de pinturas que muestran un tipo de belleza femenina fotorrealista, más contemporánea, como la de la actriz Gretchen Mol encarnando a la famosa pin-up Bettie Page en Antigüedad 3 (Antiquity 3, 2009–11).

En esta serie, Koons relaciona su obra con referentes de la historia del arte y explora el cambiante rol de la reproducción y el simulacro de los objetos culturales en la historia del arte. Por ejemplo, sus esculturas reproducen miméticamente estatuillas —como en Venus metálica (Metallic Venus , 2010–12) que parte de un souvenir de porcelana referido a una copia del siglo XIX de la Venus Calipigia romana, del Museo Arqueológico de Nápoles, a su vez copia de una obra griega anterior—, que Koons transforma en una colosal obra en acero de color turquesa a la que añade flores naturales.

De la misma manera, las pinturas hacen referencia a importantes obras de la historia del arte donde se mezclan deidades contemporáneas con sátiros y bellezas clásicas. En todas ellas hace referencia en un primer plano al Origen del Mundo de Gustave Courbet pero también rinde homenaje a Muhammad Ali, quien contribuyó con sus dibujos a un proyecto en el que ambos colaboraron.

También en la 105 encontramos la serie Esfera reflejante (Gazing Ball). Iniciada en 2013, Koons parte de estos elementos de cristal asociados en algunas culturas con la adivinación, la protección y el Más Allá. Originalmente instaladas en los jardines victorianos, algunos hogares norteamericanos las utilizan como ornamento en sus jardines que dan la bienvenida a sus vecinos, al tiempo que “comprimen” en su superficie el paisaje que les rodea.

Las brillantes esferas azules de Koons, realizadas en vidrio soplado artesanalmente, captan el reflejo de lo que sucede alrededor. Las figuras o el mobiliario de jardín, realizados en inmaculado yeso blanco, se convierten en contenedores o escenarios para las esferas, aunque en algunos casos presentan la forma de poderosas figuras, como Esfera reflejante (Hércules Farnesio) [Gazing Ball (Farnese Hercules )] (2013). Los yesos, que reproducen cada detalle de su prototipo, son opacos y carecen de vida, pero, al mismo tiempo, destilan una perfección sobrenatural.

La exposición está acompañada por un catálogo ilustrado que recorre la trayectoria del artista a través de ensayos a cargo de Scott Rothkopf Antonio Damasio, Jeffrey Deitch, Isabelle Graw, Achim Hochdörfer, Michelle Kuo, Rachel Kushner, Pamela M. Lee y Alexander Nagel.

 En la siguiente carta te escribiré la impresionante cronología de su vida y obra.

Un gran abrazo desde la culta Euskadi,

Félix José Hernández.

Hispanista revivido.