Jorge Mañach fue de las primeras figuras en entrevistarse con Benjamin Sumner Welles a su llegada a Cuba para mediar en la crisis final del machadato

Y cuentan que hubo mucha química personal entre Mañach y el enviado presidencial desde su primer encuentro. Al darse la mano se produjo una corriente de simpatía en ambos sentidos.

Fue como un deslumbramiento mutuo.

Los dos eran graduados de Harvard (de los de antes, valga la aclaración) y llevaban en la solapa el pin de su alma mater.

Era mayo de 1933 y Cuba se hallaba revuelta y a punto de estallar. El brillante intelectual cubano era considerado el ideólogo estrella del ABC, la agrupación terrorista que sembró el terror con sus atentados y bombazos indiscriminados.

¿Hasta dónde tuvo que ver Mañach con la revolución del 12 de agosto del 33 y el desarrollo anárquico de los acontecimientos posteriores?

Parece que sí tuvo algo que ver –quizás mucho– con el caos político del posmachadato. Y eso que era considerado un hombre conservador.

¿Qué dejamos entonces para los que se consideraban revolucionarios de pelo en pecho?