Jorge Ramos es uno de los comunicadores hispanos que se destacó durante la pasada campaña presidencial por oponerse frontalmente a la elección del actual presidente de los Estados Unidos. En repetidas ocasiones le sorprendieron intentando influenciar la opinión de los votantes hispanos con reportajes que bordeaban la calumnia, la desinformación, y hasta a veces la mentira descarada. Sin embargo, Ramos sigue en su puesto, con el seguro soporte de la dirección de una cadena que cada día se parece más a la TV3 de Cataluña, que a un verdadero canal informativo plural.

Cuesta mucho oponerse al terrorismo mediático que imponen el señor Ramos y Univisión a los hispanos que los siguen en los Estados Unidos. No se trata de periodistas imparciales sino de cruzados, empeñados en demostrar un punto de vista, más allá de los hechos. Hace falta tener las agallas del exfiscal de Puerto Rico José Fuentes, para resistir con argumentos de razón a las opiniones personales, que el señor Ramos presenta como verdades incontrovertibles. En una reciente entrevista para el programa Al Punto, donde se analizaba la gestión de la crisis puertorriqueña tras el paso del huracán María, el presentador cuestionaba como es su costumbre la ineficacia de la administración norteamericana, considerando que el presidente nunca hubiera permitido que “ciudades como Miami, Los Angeles o Nueva York, vivieran lo que se está padeciendo ahora en Puerto Rico ¿Por qué defiende a Trump?,” le espetó al exfiscal con mirada reprobadora y la mueca de asco que le caracteriza.

“Usted está equivocado, explicó el señor Fuentes, estamos hablando de situaciones diferentes. Al contrario de las ciudades que Ud. menciona, Puerto Rico es una isla y todo tiene que llevarse por avión, como se hizo desde el primer momento”, aseguró en tono pausado. Pero sus explicaciones no hicieron mella en el presentador, que no dudó en interrumpir al entrevistado, con una afirmación inusitada: “Es inexplicable que un país que cuenta con la marina más poderosa del mundo no haya movilizado enseguida todas esas fuerzas para proteger a sus ciudadanos”. “Sigues estando equivocado, retorcó Fuentes, la Marina estaba presente (normal PR es una base militar) y empezaron a trabajar enseguida, lo que ocurre es que el desastre fue de gran magnitud, sin comunicaciones, y con las vías terrestres cortadas por las inundaciones se hacía difícil llevar la ayuda a la población”. Entonces el señor Ramos sacó su arma de guerra, la llave maestra de la entrevista: ¿No será porque los puertorriqueños son considerados (por Trump) como ciudadanos de segunda clase?

El exfiscal Fuentes que lleva años lidiando con la política insular y nacional, aprovechó para dar una lección al comisario político, “Sí, son ciudadanos de segunda zona, convino con una risa burlona (y explicó las razones) para añadir acto seguido, pero nada de eso es culpa de Trump ni del Huracán. No hay que mezclar las cosas, la gestión de la crisis por parte del Ejecutivo ha sido muy buena”, afirmó ante un descolocado Ramos, que no se lo esperaba; así es que para marear la bola no le quedó más remedio que tensar la cuerda e invocar al pathos, ” allí la gente está sufriendo sin agua ni sin electricidad”, aseguró, mostrando  con sus palabras que no había hecho caso a las explicaciones anteriores del exfiscal.

Pero a Fuentes no se le puede tumbar con sensiblerías; así es que, echándole por tercera vez a Ramos su parcialidad, le encajó una derecha en el mentón, “Estás equivocado, en San Juan la situación ha mejorado y también en muchos poblados del interior, y aunque todo no está resuelto ni mucho menos, aquí lo importante es que intentar ayudar a las personas sin andar politizándolo todo”, sentenció. Las autoridades de la isla han reconocido, que tienen el apoyo total de la administración”, dijo. “No todos”, cortó Ramos mal educadamente la palabra a Fuentes, refiriéndose sin dudas a la alcaldesa de la ciudad  Carmen Yulín Cruz, que pasó sus vacaciones en Cuba (donde tuvo que ser hospitalizada por haber atrapado una enfermedad tropical de esas que ya no existen en Puerto Rico), como si la opinión de esa señora, ferviente admiradora de la dictadura de los Castro fuera una referencia de imparcialidad.

Por supuesto, que el presentador no dejó al político responderle porque no era la opinión del entrevistado la que importaba sino la suya, y sin cortarse, intentó otra vez demostrar la insensibilidad y el racismo de Donald Trump hacia los hispanos, mostrando las imágenes del presidente cuando arrojaba rollos de papel toalla a los damnificados. ¿No le parece esto una falta de respeto al pueblo de Puerto Rico?, preguntó, confiando en que esta vez Fuentes no tendría nada que decir. Pero se equivocó de cabo a rabo. Hace falta mucho más para desestabilizar al exfiscal con ese tipo de artimañas propagandísticas, dignas del periodismo totalitario que se practica en Cuba. “Para nada, aseguró, esas imágenes deben ser contextualizadas, aseguró, dejando al “periodista” muy mal parado. “Allí el presidente repartió muchas cosas, no solo los rollos de papel toalla. No, no es una falta de respeto y ustedes lo están enfocando de manera incorrecta”, aseguró para no decir que estaban jugando las emociones de la gente,y manipulando, una vez más la información.

Pero a Univisión y a su comisario político no le interesan los hechos, y la prueba es que despreciando todos los criterios de lo que debe ser el periodismo y haciendo caso omiso del tema tratado, la entrevista fue publicada en la página oficial del canal con el siguiente título: Exfiscal de Puerto Rico: “Los puertorriqueños son tratados como ciudadanos de segunda clase todos los días”.

Si esto no es una falta de respeto a la inteligencia humana que baje Dios y lo vea.

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