Juan Costa Marcote ¡Qué castro me devuelva lo que me robó!

Juan Costa Marcote tenía un negocio de cine ambulante, Castro se lo intervino y lo expulsó de Cuba con su familia

  • Murió sin haber recuperado su patrimonio, entre los que se encontraba el cine Payret, su familia ahora lo reclama

Juan Costa Marcote nació en Cee, hijo de Juan Costa Domínguez y de María Marcote Miñarzo, esta última de Sardiñeiro-Fisterra. Emigró en las primeras décadas del siglo XX para Cuba y su primer dinero ahorrado lo empleó en la compra de un proyector de cine con el que recorrió la isla exhibiendo películas hasta en las aldeas más recónditas.

Con el paso del tiempo pudo comprar en La Habana los cines Trianon y Payret, haciéndose así progresivamente con la propiedad de una cadena en la isla. Igualmente, fue distribuidor para Cuba y otros países sudamericanos de la Metro y la 20 Century, norteamericanas, y, además, en 1941 de la española de Cesáreo González, CIFESA, en sociedad con el presidente del Centro Gallego de La Habana, Norberto Soliño, uno de los hombres de filiación falangista que controlaron, junto con el muxián Cayetano García Lago dicho Centro Gallego para el franquismo.

A raíz de la II Guerra Mundial, en Cuba CIFESA fue incluida por los Estados Unidos en la lista negra de empresas cinematográficas por su vinculación con los falangistas españoles y cubanos y colaboradora de la Alemania nazi de Hitler y de la Italia fascista de Benito Mussolini.

En esos tiempos, Juan Costa ejerció de vocal de la primera junta directiva de la sociedad Hijos del Partido de Corcubión, promovida por su tío Ramón Marcote Miñarzo, el bibliotecario del Centro Gallego de La Habana, una sociedad aquella que tuvo escaso recorrido. Tras la llegada al poder de Fidel Castro, el 1 de enero de 1959, el día 12 Costa asistió, junto con su esposa María Antonia Mor, a una velada en el famoso Club Tropicana, a la que también asistieron los padres del comandante Che Guevara, pero más tarde Juan Costa perdió todo su patrimonio empresarial al serle incautado por las autoridades cubanas. Y cuando se produjo la invasión de la Bahía de Cochinos en abril de 1961, el ceense fue detenido y encarcelado durante un tiempo, acusado de complicidad con los contrarrevolucionarios cubanos.

Juan Costa falleció en La Habana en la década de los años 60 y su esposa, después de algunas vicisitudes sufridas, logró exiliarse en Tampa-Florida para unirse a sus hermanos allí residentes.

Hispanista revivido.