La agenda de Obama en Cuba

Detallada ayer por el Canciller cubano

  • Domingo, 20 de marzo: Arribará con toda su familia al Aeropuerto Internacional José Martí y luego visitará La Habana Vieja, incluyendo la Catedral, donde será recibido por el cardenal Ortega, una importante figura en el acercamiento entre Cuba y Estados Unidos.
  • Lunes, 21 de marzo: Será un día de encuentros oficiales. Primero visitará el memorial de José Martí para rendir tributo y luego se reunirá con el presidente Raúl Castro en el Palacio de Gobierno. Despues tendrá un encuentro con emprendedores cubanos y empresarios estadounidenses con operaciones en Cuba, además de una cena de estado en la noche.
  • Martes, 22 de marzo: Obama dará un discurso en el Teatro Alicia Alonso que será transmitido en vivo por la televisión cubana, luego se verán con representantes que abogan por la ampliación de los derechos civiles en Cuba y finalmente acudirá al partido de béisbol entre los Devil Rays de Tampa Bay y una selección cubana. De ahí partirá a Argentina.

Exigencias cubanas

Si bien las autoridades cubanas agradecen las medidas adoptadas por Obama y las ven como un paso en la dirección correcta, lo cierto es que para Cuba mientras el bloqueo o emabargo persista, todo lo demás carece un sentido práctico.

“La autorización al uso del dólar en las transacciones internacionales de Cuba, que se incluyó en este nuevo grupo de medidas, atañe un aspecto importante del bloqueo. Para que esta medida sea viable, se requiere una declaración política e instrucciones claras y precisas del Gobierno de Estados Unidos que den seguridad jurídica y política a los bancos”, expresó ayer en La Habana el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, en una rueda de prensa a la que El Nuevo Día asistió.

“En los próximos días intentaremos realizar transferencias en dólares para verificar si estas pueden concretarse y si los bancos han recibido indicaciones de que pueden tener operaciones con Cuba sin temor a ser penalizados”, sostuvo.

Rodríguez dejó claro que esta medida “no implica que se hayan normalizado las relaciones bancarias entre Cuba y Estados Unidos, pues aún no se permite que bancos cubanos tengan cuentas de corresponsalía en bancos estadounidenses”, pero lanzó una rama de olivo al anunciar que tan pronto se valide en la práctica la propuesta estadounidense, los cubanos retirarán la penalidad del 10% que existe en el país por el uso del dólar como moneda transaccional.

Cuba sostiene, igualmente, que el resto de las medidas puestas en vigor por Obama no modifican elementos medulares del bloqueo o embargo, como por ejempo, inversiones en telecomunicaciones, la prohibición a las importaciones de productos cubanos a Estados Unidos, entre otras.

Es en ese caldo de cultivo que Obama llega a la isla. Las perspectivas en ambos lados, sin embargo, son optimistas.

“En los próximos días, recibiremos al Presidente de Estados Unidos con la hospitalidad que nos distingue, y con el respeto y consideración que merece en su condición de Jefe de Estado. Será una oportunidad para que conozca nuestra realidad y a un pueblo noble, digno y patriota, que lucha por un futuro mejor a pesar de las adversidades que ha tenido que enfrentar”, dijo Rodríguez.

“La visita del presidente es una paso significativo en el adelanto de la normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. Puedo decir que hay signos de un nuevo comienzo entre ambos países y pueblos”, dijo el embajador Jeffrey de Laurentis, quien se desempeña como Chargé de Affairs de Estados Unidos en Cuba dado que los republicanos han amenazado con vetar cualquier nombramiento de embajador formal.

“Le visita del Presidente, sus palabras directas al pueblo cubano y su interacción personal con líderes gubernamentales, emprendedores, jóvenes y la sociedad civil ciertamente se dan en el progreso que se ha hecho desde diciembre de 2014”, agregó.

Es evidente que la visita de Obama no se dará en el ambiente óptimo, pues lo hará sin que el bloqueo o embargo haya caído, pero el clima, a pesar de todo, ha mejorado mucho, sobre todo si se compara con la realidad que se vivía antes de diciembre de 2014, cuando las relaciones eran prácticamente nulas.

Hispanista revivido.