La bandera de España es la única salvación de Cuba

Si en su corazón se alimenta, como dicen, la llama del patriotismo, contemplen el cuadro terrible, sangriento, sombrío y desgarrador de nuestras calamidades presentes

Santiago de Cuba, agosto 1869.

Necesario es estar obcecado por los delirios de la insurrección para no reconocer esta verdad. Y si nosotros nos hemos agrupado con los leales bajo los pliegues de esa gloriosa enseña, no es sólo por nuestra adhesión y simpatías por la noble nación de nuestros padres, sino por nuestro amor a Cuba, y porque queremos, sobre todas las cosas, la prosperidad, el progreso y la libertad de nuestra patria querida.

Borrando con el ejemplo de los buenos cubanos las manchas de los malos.

Nosotros no comprendemos el patriotismo que sacrifica el bien de la patria al triunfo de las ideas, o acaso de las preocupaciones de un partido, y solo creemos que puede existir verdadero amor patrio allí donde, imperando la imparcialidad de la razón, se ponen á un lado las pasiones, se subyuga la opinión, y aun se ofrecen, si es necesario, en holocausto los sacrificios de la abnegación y del sufrimiento.

Nosotros quisiéramos trasmitir en todo su vigor la convicción profunda, genuina, inalterable, que nos inspiran, estas ideas; porque tenemos fe en las verdades en que nos fundamos. Verdades que, penetrando en las preocupadas imaginaciones de nuestros contrarios, pueden salvarles todavía del abismo a que su ceguedad les conduce.

Abran, pues, los ojos a la luz de la razón, y vean el peligro que les amenaza, al que se verán arrastrados ellos y sus familias; abjuren sus errores; púrguense de sus extravíos; y si en su corazón se alimenta, como dicen, la llama del patriotismo, contemplen el cuadro terrible, sangriento, sombrío y desgarrador de nuestras calamidades presentes y únanse a nosotros para pedir la paz, la paz que es nuestra única garantía de salvación, de libertad y de progreso.

Hispanista revivido.