La Caravana de la Libertad llega a La Habana en enero de 1959 (última parte)

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Foto: Camilo Cienfuegos y Fidel Castro. Cuba, enero de 1959.

París, 7 de febrero de 2016.

Querida Ofelia:

Esta es la última parte del testimonio del ex guerrillero del Escambray, Roger Redondo, sobre la célebre Caravana de La Libertad, que instaló al régimen de los Castro en nuestra Patria en enero de 1959.

“El día dos de enero de 1959 llegué junto a las tropas del Segundo Frente Nacional del Escambray a La Habana. El caos reinaba, turbas con armas cortas saqueaban las casas de los funcionarios del gobierno de Batista, destruían los parquímetros y las maquinas de los casinos, para extraer las monedas, vestían de civil pero usaban brazaletes del Movimiento 26 de julio y hasta detenían los automóviles para apoderarse de ellos.

Se nombró al Comandante Alfredo Pena para poner el orden. El día tres por la tarde, patrullas de soldados rebeldes con enormes barbas y armas largas protegían los bancos, mantenían a raya a aquellos jóvenes armados, de los cuales algunos eran de verdad revolucionarios. Gracias a un corto interrogatorio se depuraban a los maleantes.

Las tropas del Directorio Revolucionario, tomaron la base militar de San Antonio. La junta militar de Columbia al mando del coronel Barquín, había designado al teniente Aquedes Chinea, jefe de esa base militar. Con ese arsenal y dos tanquetas el D.R. ocupó la universidad y el palacio presidencial. La organización revolucionaria, Directorio Revolucionario 13 de Marzo, era en número de militantes la más pequeña de de las tres, después de el Movimiento 26 de Julio, y del Segundo Frente Nacional del Escambray, pero era la de más prestigio, pues su vertiente venía de la lucha estudiantil y fueron los pioneros en la lucha, amén de la acciones más audaces, de todo el proceso insurreccional. Además, sus miembros eran graduados de la universidad, o a punto de graduarse.

¿Cuál era la situación política en Cuba en enero de 195?9

A los militares que no participaron en el Golpe de Estado y siempre fueron fieles a la Constitución de 1940 el pueblo le llamaban Los Puros. El 4 de abril de 1953 intentaron dar un golpe a Batista, se encontraban presos en la prisión de Isla de Pinos. A la huida de Batista formaron una junta militar provisional en Columbia, la base militar más importante de Cuba.

Las fuerzas revolucionarias del Directorio Revolucionario habían sido desconocidas por Fidel Castro. El día 26 de diciembre, en carta al Ché Guevara, dio la orden de anular el pacto firmado el día primero de diciembre entre el Ché Guevara por el Movimiento 26 de julio, firmado por Rolando Cubela por el Directorio Revolucionario. En protesta tomaron la universidad y el palacio presidencial, reclamando reconocimiento.

El Segundo Frente del Escambray no tomó ninguna edificio ni cuartel solo se dedicó a mantener el orden en la Habana.

Fidel ordenó una huelga general y el traslado de la capital de Cuba provisionalmente para la ciudad de Santiago de Cuba. Donde fue nombrado Urrutia como presidente.

Fidel organizó la Caravana de la Libertad, compuesta solo por su escolta personal, que eran los únicos soldados rebeldes que acompañaron al jefe de la insurrección hasta La Habana, y todas las fuerzas del ejército batistiano, y de doce mil soldados de la Z.O. (Zona de Operaciones).

Con una cantidad de nuevos reclutas incorporados a partir del 2 de enero que todo se lo debían a Fidel sin méritos propios. Del día dos al día 8 de diciembre se multiplicó la militancia del Movimiento 26 de Julio, llegando a ser tan escandaloso, que más tarde, cuando se fueron a repartir las medallas de combatientes, más de cien mil individuos se presentaron a reclamar medalla. Raúl Castro, actuando seriamente, no permitió aquel relajo.

La ventaja para Fidel era que tanto con las tropas anticonstitucionales de la Zona de Operaciones como con los oportunistas de última hora, su meta era el poder, no la Constitución, ni las elecciones, ni la democracia.

Con los revolucionarios era diferente, pues éstos se sentían con moral y por ello empezaron a ser relegados.

Esa nueva fuerza de La Caravana de la Libertad con barbas y medallitas religiosas colgadas al cuello, llegó a La Habana bajo la sombrilla del héroe nacional.” Roger Redondo González.

Un gran abrazo desde la espléndida Ciudad Luz,

Félix José Hernández.

Hispanista revivido.