La conquista británica de España (Séptima parte)

Tras la abdicación de los Borbones en Napoleón y de éste en su hermano José, el día 8 de Julio de 1808, representantes de los reinos americanos se sometieron a los invasores firmando en Madrid el Acta de Adhesión y Acatamiento al Rey José.

Acta

Tras la abdicación de los Borbones en Napoleón y de éste en su hermano José, el día 8 de Julio de 1808, representantes de los reinos americanos se sometieron a los invasores firmando en Madrid el Acta de Adhesión y Acatamiento al Rey José. Encabezaba la representación el conde de Casa Valencia…y Francisco Antonio Zea, que fue el encargado de dirigir un discurso a José Napoleón, en el que dijo:

“Los representantes de vuestros vastos dominios de América no contentos con haber tributado a V.M., en unión con la Metrópoli, el homenaje debido a su soberanía, se apresuran a ofrecerle el de su reconocimiento por el aprecio que V.M. ha manifestado hacer de aquellos buenos vasallos en cuya suerte se interesa tan vivamente de cuyas necesidades se ha informado y cuyas largas desgracias han conmovido su corazón paternal. Olvidados de su gobierno, excluidos de los altos empleos de la Monarquía, privados injustamente de la ciencia y de la ilustración y, por decirlo todo de una vez, compelidos a rehusar los dones que les ofrece la naturaleza con mano liberal, ¿podrían los americanos dejar de proclamar con entusiasmo una Monarquía que los saca del abatimiento y de la desgracia, los adopta por hijos y les promete la felicidad? No, señor. No se puede dudar de los sentimientos de nuestros compatriotas – los americanos – por más que los enemigos de V.M. se lisonjean de reducirlos; nosotros nos haríamos reos a su vista; todos unánimes nos desconocerían por hermanos y nos declararían indignos del nombre americano, si no protestáramos solemnemente a V.M. su fidelidad, su amor y su eterno reconocimiento».”

Y parece que esos eran sus sentimientos auténticos, a juzgar por su trayectoria. Completada la fragmentación del Imperio, a Francisco Antonio Zea le tocó establecer las relaciones entre la República de Colombia y los reinos de Inglaterra y de Francia, como plenipotenciario de Colombia en aquellas naciones, y murió en Bath, Inglaterra, el 22 de noviembre de 1822. Fiel servidor del imperio británico, destilaba un odio irracional hacia España.

Decía Antonio Zea:

“No, ya no puede haber ninguna relación entre la España y la América, un odio eterno nos separa, y el cielo y el infierno se unirían primero que nosotras…/… Todos los desastres, todos los crímenes de la conquista están presentes a mi imaginación. ¡Oh memoria! ¡Oh día de maldición aquel en que concedí la más generosa hospitalidad a esa miserable aventurera, que apenas recostada en mis brazos sacó del seno su pérfido puñal y me cubrió de heridas para robarme el oro que yo le prodigaba y hacerse la señora de mi casa, en que, la infame, era recibida como amiga!…/… caciques, todos los soberanos, todos los príncipes de un mundo, y sus esposas y sus tiernos hijos degollados, jefes, sacerdotes, magistrados, todo muere: ¡doce millones de hombres expiran bajo el cuchillo español!”

Argumentaba sin rubor la fantasía de la historia negra contra España y afirmaba que las relaciones de España y América se rompían para siempre ya que “todo lo destruye la mutua desconfianza entre pueblos que jamás volverán a estimarse.” Y hacía referencia a lo que había llevado a sus protectores británicos a América: el mercantilismo, con una afirmación presentada como pregunta: ¿Por qué razón una inmensidad de producciones, destinadas a engrandecer el imperio del comercio, una creación entera, que pertenece al género humano, ha de permanecer entre las manos imbéciles de la ignorancia y de la avaricia?

Hispanista revivido.