Habría que pensar en una puerta trasera de escape a todas las “cubanías”

Por: Orlando Luis Pardo Lazo

Cualquier definición de “cubanía” es un dogma, un despotismo, además de un delirio.

Los manuales de “cubanía” de nuestra republiquita terminaron sembrando la semilla fundamentalista del fidelismo, ese fósil fascistoide con hedor histórico a ruinas de una Revolución.

Lo “cubano” como concepto es equivalente a cavar un fosa colectiva para cadáveres inciviles.

Habría que pensar en una puerta trasera de escape a todas las “cubanías”. Habría que intentar una cubanía cosmopolita, de gas, efímera, inclusiva, íntima y no intimidante: es decir, imaginaria.

El “cubano” que vendrá debería ser el ser menos cubano del universo, un ser humano orgulloso de ser humano, más allá de Estados y Dioses y el horror de nuestra demasiada Historia Nacional.

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