La decimilla: El oro de la Nación

Buenos días, Palmaris PERjudicados, judicados e incluso adjudicados.

 

¿Por qué ahora, por qué tantos?
¿Puede ese juez sustituto
arrogarse ese atributo
sin trampas y sin quebrantos?
Ya vendrán los desencantos,
se anulará la instrucción
y al final, en conclusión,
se irán todos de rositas
a gozar en sus casitas
del oro de la nación.

 

Salud y pronto para la niña de Lewis Carroll, para la hija de Ines, para Miguel y para el gran Gandalf del Rif.

Nada de clima en Valencia.

Sit tibi dies levis.

Hispanista revivido.