LA EMBAJADA DE PERÚ: UN SALTO HACIA LA LIBERTAD

Foto; Portada del libro.

París, 26 de febrero de 2016.

Mi querida Ofelia:

Pocas veces un libro me ha traído tantos recuerdos como el que acabo de leer, escrito por el poeta disidente cubano Sergio Galán Pino. Se trata de “La Embajada de Perú: Un salto hacia la Libertad”.

Recuerdo aquellos once meses difíciles de humillaciones de todo tipo y de temor que vivimos entre el día en que mi suegro llegó desde Key West al puerto de Mariel a buscarnos. No nos dejaron ir, pero nos expulsaron de nuestros trabajos y a nuestro hijo de 4 años del círculo infantil. Vino después el acto de repudio y la histeria colectiva desencadenada por la intransigencia revolucionaria, alimentada y cultivada por el régimen de los hermanos Castro.

No logramos llegar a tiempo para entrar en la Embajada de Perú donde ya estaba mi primo Luis con su esposa e hijos, así como cuatro tíos de mi esposa y nueve primos. Ellos nos han contado numerosas anécdotas sobre los días terribles pasados en el jardín de la Embajada, así sobre cómo salieron de ella, las represiones, los golpes y humillaciones, hasta que lograron salir de la Isla del Dr. Castro.

Nuestro purgatorio terminó el 21 de mayo de 1981 cuando pudimos volar hasta París, gracias a las visas de refugiados que nos otorgó Francia.

Ahora Galán Pino nos narra cronológicamente con gran savoir faire, los sucesos ocurridos en la que fuera la elegante residencia- situada en la calle 72 y la Quinta Avenida del barrio de Miramar-, de los señores Víctor G. Mendoza y Elodia de Cárdenas, la cual tuvieron que abandonar en 1961 para encontrar la Libertad en otras tierras.

El autor nos cuenta la entrada en masa en aquella célebre primavera de 1980 después de ser retirada la guardia por orden de Castro a las ocho de la mañana del viernes 4 de abril, debido a la muerte de uno de los custodios; la agonía de los 3 240 niños sin comida y en deplorables condiciones de higiene al igual que los adultos. Entre todos sumaron 10 793 personas, que sólo pedían escapar de la isla sometida por el comunismo.

¡Qué se vaya la escoria! ¡Qué se vayan! ¡Escorias! ¡Apátridas! ¡Traidores! ¡Gusano, gentuza, te cambias por pitusas! ¿Quién no recuerda esas exclamaciones gritadas contra los aspirantes a ser Libres por la plebe castrista?

El drama de la promiscuidad, los enfermos, los ancianos, los tapaditos, los vulgares, los guapos, los místicos, el provocador que intentó arrancar la bandera peruana de su asta, los radios portátiles por los que se escuchaban las noticias de La Voz de los E.U.A., los mensajes de los diplomáticos peruanos, las gestiones de los gobiernos de Costa Rica, Perú, E.U.A., Venezuela, España, etc. para tratar de solucionar el drama de los refugiados en la Embajada; las 750 cajitas de cartón con un poco de comida; el inicio de la salida de los refugiados por grupos y la represión que se desencadenó contra ellos. Todo esto y mucho más es contado con lujo de detalles y gran precisión por el autor.

Hay momentos de gran emoción como el llamado de la periodista a la refugiada Marta o los cables enviados por la agencia de Noticias Reuter sobre las condiciones inhumanas en las que sobrevivían los refugiados.

Ranas, lagartijas, gatos, yerbas y hojas de los árboles desaparecieron en los estómagos hambrientos de los refugiados.

La salida de Galán Pino de la Embajada y el encerramiento en su hogar de la calle San Lázaro, rodeado de histéricos comunistas, mientras esperaba la salida prometida hacia Madrid, es una verdadera página indignante de nuestra historia contemporánea. Lo comprendo perfectamente por haber pasado por algo similar, cuando las patadas golpeaban la puerta de mi casa y mi hijo horrorizado se refugiaba en los brazos de mi madre.

Galán nos cuenta el comienzo del éxodo del Mariel y como los mítines de repudio se generalizaron por todo el país, en una verdadera “cacería de brujas” desatada por el régimen de los Castro.

La difícil llegada al aeropuerto de La Hababna, lograr tomar asiento en el avión, sentir el despegue y que el tren de aterrizaje se alza… Sólo entonces uno se da cuenta de que la Libertad está allá en el horizonte que imagina frente al avión. ¡Pero aún no sabe que nunca terminará de pagar el precio de esa Libertad!

Le recomiendo este libro a todo aquel que desee saber exactamente lo que ocurrió en la Embajada de Perú y en toda Cuba en aquella primavera de 1980.

Te lo haré llegar a San Cristóbal de La Habana por la misma vía que suelo hacerlo para que lo hagas circular entre los amigos.
Un gran abrazo desde estas lejanas tierras allende los mares, en estos momentos cubiertas de nieve,

Félix José Hernández.

La Embajada de Perú: Un salto hacia la Libertad. Sergio Galán Pino. The Library of Congress. United States Copyright Office. Reg. N° 172-496.

Hispanista revivido.