La feroz urgencia del ahora

Nos oponemos a la perpetua colonización de Puerto Rico

La misión que nos llama es difícil, no en vano luchamos contra todo un sistema encaminado a la perpetua colonización de Puerto Rico. Incluso cuando presionados por las exigencias de la verdad interior, los hombres no fácilmente asumen la tarea de la oposición política a su gobierno. También es difícil que se mueva el espíritu humano sin gran dificultad contra todas las apatías del pensamiento conformista dentro de su seno y en el mundo que le rodea. Por otra parte, cuando los temas en cuestión parecen tan desconcertantes como a menudo lo hacen en el caso de este terrible conflicto colonial, siempre estamos a punto de ser hipnotizado por la incertidumbre.

Algunos de nosotros que ya hemos comenzado a romper el silencio de la noche hemos encontrado que el llamado a hablar a menudo es una vocación de agonía, pero tenemos que hablar. Tenemos que hablar con toda la humildad que es apropiada para nuestra visión limitada, pero tenemos que hablar. Y debemos alegrarnos, seguramente esta es la primera vez en la historia reciente que un número significativo de puertorriqueños ha optado por ir más allá del patriotismo suave a los terrenos de una disidencia firme basada en los mandatos de la conciencia y la lectura de la historia. Tal vez está surgiendo un nuevo espíritu entre nosotros. Un espíritu español que siempre a estado presente entre nosotros, en algunos de manera obvia en otros de manera soterrada pero siempre presente.

En los últimos años, hemos roto la traición de los silencios y hemos hablado de las quemas desde el corazón, muchas personas en Puerto Rico se han preguntado sobre si nuestro camino es viable. En el centro de sus preocupaciones, esta consulta ha menudo se vislumbraba grande y fuerte: “¿por qué estáis hablando sobre la unión nuevamente con España?” “¿Por qué no se están uniendo las voces de la disidencia?” preguntan. Y cuando los escucho, aunque entiendo el motivo de su preocupación, sin embargo estoy grandemente entristecido, por este tipo de preguntas. De hecho, sus preguntas sugieren que no se hayan planteado el tema aunque poco a poco henos sumado miles y miles de puertorriqueños que se empiezan a plantear el tema de manera seria no como una simple anécdota.

Estos son los tiempos para opciones reales y no falsas. Estamos en el momento cuando nuestras vidas deben colocarse en la línea de si nuestra Isla va a sobrevivir a su propia insensatez política del eterno inmovilismo. Cada hombre de convicciones humanas debe decidir sobre la protesta que mejor adapte a sus convicciones, pero tenemos que movernos y protestar. Ahora nos enfrentamos con el hecho, mis amigos, que hoy es mañana. Nos enfrentamos con la feroz urgencia del ahora. Ahora vamos a comenzar. Ahora dediquémonos a la larga y amarga, pero hermosa, lucha por un mundo nuevo. Esta es nuestra vocación por y para Puerto Rico y muchos de nuestros hermanos esperan ansiosamente nuestras respuestas. Digamos que las probabilidades son demasiado grandes.

¿Les decimos que la lucha es muy difícil? Nuestro mensaje será que las fuerzas de la vida gringa atentan contra su llegada a ser hombres completos y libres, y enviamos nuestro más profundo pesar de continuar con el actual estatus quo. O ¿habrá otro mensaje — del anhelo, de esperanza y de solidaridad con sus anhelos, de compromiso con su causa, cueste lo que cueste? La elección es nuestra, y debemos elegir en este momento crucial de nuestra historia.

Si hacemos la elección correcta, seremos capaces de transformar esta situación auto dependiente con los gringos. Si hacemos la elección correcta, seremos capaces de transformar las discordias de nuestra sociedad en una hermosa sinfonía de hermandad. Si hacemos la elección correcta, seremos capaces de acelerar el día, en que la mayoría de Puerto Rico despierte de la apatía impuesta a la realidad de lo que somos (puertorriqueños y españoles), cuando esto suceda la justicia va a rodar hacia abajo como aguas y la rectitud como una poderosa corriente hacia la hermandad que nunca tubo que romperse por la fuerza de las armas y que separó a españoles de españoles.

Hispanista revivido.