La Inquisición

Otra leyenda negra

En la sociedad que vivimos, tan acostumbrada a la hipocresía y a las falsas verdades que a base de repeticiones infinitas acaban por convertirse en certezas que parecen absolutas, se vuelve a veces casi irreverente manifestar simples y llanas objetividades históricas. Entre esas verdades históricas está la verdad sobre la Inquisición Española, tan abominable e injustamente denostada.

Es por todos conocido que sobre los intereses de España ha recaído siempre una gigantesca Leyenda Negra que tuvo su origen en tiempos del Emperador Carlos I y que se engrandeció exponencialmente  a partir de la infinidad de rivalidades y envidias que España suscitó a raíz de su política imperial europea durante los siglos XVI y XVII, así como a partir de la Reforma Protestante que asoló Europa. Para colmo, el sentimiento anti católico y contrario a nuestro dominante Imperio de entonces, acabó por hacer estallar las costuras de la envidia y la ira de nuestros enemigos de entonces (fundamentalmente los Países Bajos e Inglaterra), cuando a raíz de nuestro Descubrimiento de América, nos convertimos en una fuerza casi todopoderosa.

Por todo lo anterior, y por muchas otras circunstancias que llevaría días comentar, España pasó a ser en aquel tiempo la diana de las iras y las mentiras de todos sus enemigos, que por aquel entonces eran, como digo, numerosísimos. Y tan buen marketing hicieron dichos enemigos nuestros, que hasta muchos incautos españoles han sido y siguen siendo a día de hoy blanco fácil de dichas farsas y manipulaciones históricas. Y he aquí que una de las más grandes manipulaciones históricas del mundo protestante y anglosajón en general ha sido la propia Inquisición Española, por su condición patria y asimismo por representar un instrumento creado por la Iglesia Católica.

El Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición, más conocido como “La Inquisición”,  fue una institución fundada en el año 1478 por Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, nuestros grandes Reyes fundadores de la España Moderna, con el objetivo lógico, desde el punto de vista de su tiempo, de mantener la ortodoxia de la Fe católica en los reinos que estaban bajo su dominios.

Emblema de la Santa Inquisición. A ambos lados de la Cruz, una espada que simboliza el trato a los herejes, y una rama de olivo que simboliza la reconciliación con los arrepentidos

Lejos de constituir la tremenda caza de brujas y el descomunal genocidio que nos vende la leyenda anti española, La Inquisición se convirtió rápidamente en un ejemplo de justicia y en el Tribunal que más y mejor garantizaba los derechos del juzgado, no solamente en España y sus dominios intercontinentales sino también en casi toda la Europa de entonces.  Muy lejos de lo que nos cuentan, La Inquisición era uno de los Tribunales europeos que en menor número de ocasiones utilizaba la tortura en un entorno en el que lo normal y habitual era hacerlo. Además, la instauración de La Inquisición trajo consigo la construcción de nuevas y mejores cárceles, donde el reo era tratado de manera mucho más justa que hasta entonces, permitiéndosele ejercitar trabajos de distinto tipo y hasta recibir visitas de sus familiares, algo impensable hasta ese momento.

Respecto a la tan manida “caza de brujas”, que el mundo anglosajón achaca a La Inquisición casi de forma exclusiva, nuevamente nos encontramos ante otra gran mentira, pues si bien se dieron casos, no es menos cierto que fue precisamente la actuación de los Autos de Fe lo que evitó la descomunal masacre y caza de brujas que sí se dio en los países de la Europa protestante, enfrascados en permanentes conflictos civiles y guerras de religión.

Para colmo, el rigor moral y el orden surgido a través de La Inquisición fue precisamente lo que permitió el gran florecimiento cultural que protagonizó la España de aquellos siglos, de la cual surgieron grandes pensadores por todos conocidos y donde no fueron pocos los inquisidores convertidos en grandes mecenas del arte general.  Sin duda La Inquisición dio aliento a una sociedad mucho más culta y refinada que la que disfrutaban los enemigos de la España de aquel tiempo.

No fue un Tribunal perfecto, y si bien es cierto que no perseguía sistemáticamente a los judíos sino a los falsos conversos, también es verdad que se cometieron multitud de injusticias y perversiones como consecuencia del abuso de poder de algunos malos inquisidores. Todo eso es cierto, porque nada ni nadie es perfecto, pero los españoles tenemos la obligación de ser justos con la historia y no dejarnos engañar por el efecto de tantas mentiras extendidas a lo largo de tantos siglos, tan fatalmente contradichas por nosotros mismos.

la oreja de jenkins

Hispanista revivido.