LA INVOLUCIÓN DE LA ECONOMÍA CUBANA CON EL CASTRISMO

Fidel Castro declaró el 23 de enero de 1959:

Se decía que si no había una crisis económica, si no había hambre, no era posible una revolución y, sin embargo, se hizo la Revolución”.

En 1958, con una población de seis millones de habitantes, Cuba tenía un producto interno bruto per cápita de 374 dólares, según el Atlas of Economic Development (1961) de Norton Ginsburg, o de 520 dólares, según otros autores (H. T. Oshima, Felipe Pazos, José F. Álvarez Díaz, Leví Marrero, José M. Illán). Ese mismo año, el ingreso nacional por habitante de España fue de 180 dólares, menos de la mitad del de Cuba en cualquiera de los dos cálculos.

En Cuba coexisten dos monedas: el peso cubano o CUP –creado hace un siglo- y el peso convertible o CUC -creado en 1994, que es equivalente a 24 CUP.

La mayor parte de la población cobra sus salarios en CUP, por lo que tiene que comprar CUC para poder adquirir una gran parte de los artículos de primera necesidad.

El salario promedio mensual en Cuba es de unos veinte CUC.

La doble moneda en Cuba

James Petras:

(académico marxista norteamericano)

Mientras que la mayoría de los países asiáticos y latinoamericanos iban a la zaga de Cuba en los años sesenta, hoy han superado a Cuba en la diversificación de sus economías, el desarrollo de sectores competitivos de fabricación para la exportación y la disminución de su dependencia de un grupo limitado de productos de exportación”.

El 16 de febrero de 1959, un mes y medio después del triunfo de la revolución cubana, Fidel Castro declaró:

“(…) con la ventaja de contar con un país rico, donde se puede sembrar todo el tiempo en el año, un pueblo inteligente y un pueblo entusiasta, un pueblo ansioso de alcanzar un destino mejor, lograremos un estándar de vida mayor que ningún otro país en el mundo”.

Historia de la revolución que destruyó a Cuba

Nota de Manuel Castro Rodríguez: Discrepo totalmente con lo que se expresa en este documental de que Fidel Castro era comunista antes de 1959. Véase aquí.

En 1950, atendiendo a una solicitud del Gobierno de Carlos Prío, el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (Banco Mundial) envió una misión técnica presidida por Adam Francis Truslow y compuesta por 17 economistas de prestigio. Durante varios meses realizaron un estudio de la economía cubana, conocido posteriormente como Informe de la Misión Truslow, que señaló: “la impresión general de los miembros de la misión de observaciones a través de toda Cuba, es que los niveles de vida de los campesinos, trabajadores agrícolas, trabajadores industriales, oficinistas y otros es mucho más alto que los de sus grupos similares en otros países tropicales y que la mayor parte de los países de América Latina”.

La Misión Truslow recomendó diversificar la economía cubana; señaló que con excepción del combustible, Cuba poseía los recursos necesarios para ello.

Tres años después, en 1953, el ingreso nacional per cápita de Cuba era de $325, superior al de Italia ($307), Austria ($290), España ($242), Portugal ($220), Turquía ($221), México ($200), Yugoslavia ($200) y Japón ($197). (Véase Charles P. Kindleberger, Economic Development, McGraw-Hill, 1958).

Ese mismo año Eugene Staley hizo una investigación (The Future of Undeveloped Countries, Harper, Nueva York, 1954), para el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos, donde clasificó a Cuba entre los 31 países más desarrollados del mundo.

El economista español Julián Alienes Urosa –funcionario del Banco Nacional de Cuba, el banco central creado en 1948 bajo la dirección de Felipe Pazos- señaló que la inestabilidad era la característica principal de la economía cubana, por depender de la producción de azúcar y su exportación a EEUU. El producto interno bruto (PIB) de Cuba se incrementó un 58% de 1945 a 1947, se redujo un 7% en 1949, aumentó un 34% en 1952, disminuyó un 24 % en 1955 y aumentó un 42 % en 1957.

En 1949 la producción industrial representó el 15% del ingreso nacional. En 1958 aumentó al 25%, gracias a que se invirtieron 462,4 millones de dólares en la industria no azucarera, desglosado de la forma siguiente: extractiva (120,2 millones de dólares), electricidad (90,0), refinación de petróleo (68,0), papel y elaboración de madera (46,0), metalúrgica (21,3), química (17,2), materiales de construcción (9,8), tabaco y licores (4,5), alimentaria (3,6), textil (1,8) y otras (80,0).

En julio de 1956  el Departamento de Comercio de Estados Unidos publicó  Investment in Cuba: Basic Information for United States Businessmen, donde se expresa: “Los ingresos nacionales de Cuba han alcanzado niveles tales que dan al pueblo cubano uno de los niveles más altos de vida en la América Latina”.

En 1958 el salario promedio mensual en la industria tabacalera era de 359 dólares; en la industria cervecera, 273 dólares; mientras que en la industria azucarera era sólo de 120 dólares.

Con 6,5 millones de habitantes, Cuba tenía unos seis millones de cabezas de ganado vacuno. Los pies de cría se exportaban y el precio minorista de la carne era de unos 40 centavos la libra. En 1958 la producción de carne de res excedió las 180.000 toneladas métricas que requería el consumo nacional, por lo que se exportaron 3.800 cabezas de ganado. En consumo de carne de res, Cuba ocupaba el cuarto lugar en Latinoamérica.

Según la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), en 1958 Cuba tenía 19.700 tractores, 1 por cada 117 hectáreas, mucho más que la Unión Soviética (1 por 153), Argentina (1 por 320), México (1 por 373) y Venezuela (1 por 431). Por encima de Cuba solamente estaban Estados Unidos (1 por 42) y Uruguay (1 por 70).

Según el capitán Antonio Nuñez Jiménez –uno de los principales colaboradores de Fidel Castro para instaurar el totalitarismo-, Cuba producía en 1958 casi todo el fríjol negro y el maíz que consumía (Geografía de Cuba. Editorial Lex, La Habana, 1959).

En 1958 el ingreso per cápita cubano casi duplicaba el español y Cuba estaba entre los treinta y un países más desarrollados del mundo. El sociólogo marxista James Petras –profesor de la Universidad de Nueva York–, escribió Cuba: revolución permanente y contradicciones contemporáneas, donde señala: “Mientras que la mayoría de los países asiáticos y latinoamericanos iban a la zaga de Cuba en la década de 1960, hoy han superado a Cuba en la diversificación de sus economías, el desarrollo de sectores competitivos de fabricación para la exportación y la disminución de su dependencia de un grupo limitado de productos de exportación”.

En 1958, Cuba producía el 80% de los alimentos que consumía y era el principal abastecedor de vegetales a Estados Unidos. Actualmente, Cuba importa el 80% de los alimentos que consume y Estados Unidos es su principal abastecedor.

En 1958, Cuba era el principal exportador de azúcar de caña en el mundo. Los cubanos eran conocidos como los reyes de la producción de azúcar –incluso un equipo cubano de béisbol fue nombrado Cuban Sugar King, el cual debutó en 1953 en la Liga Internacional de La Florida, el escalón más cercano a las Grandes Ligas, ganando la Pequeña Serie Mundial en 1959 bajo las órdenes del cubano Preston Gómez. Sin embargo, con los hermanos Castro en el poder, Cuba ha tenido que importar azúcar. Véase aquí.

Durante toda la etapa republicana anterior al triunfo de la revolución (1902-1958), solamente en dos años -1907 y 1921- Cuba importó más de lo que exportó, logrando un superávit acumulado de dos mil millones de dólares. Después de que los hermanos Castro llegaron al poder, ha sido lo contrario, solo en tres años Cuba logró superávit, a pesar de que la Unión Soviética:

– Pagaba un precio por el azúcar cubano muy superior al precio vigente en el mercado mundial.

– Le vendía petróleo a Cuba a precios muy por debajo a los precios vigentes en los mercados internacionales.

– Le permitió a Cuba reexportar petróleo en base a un acuerdo que preveía que si los niveles de consumo cubano de este producto eran menores que lo planificado, esa diferencia Cuba podía reexportarla a los precios vigentes en los mercados internacionales.

En la década del cincuenta en La Habana se construyeron cincuenta urbanizaciones, pero existían grandes diferencias entre las zonas rurales y urbanas; en 1957 la Agrupación Católica Universitaria alertó: “La ciudad de La Habana está viviendo una época de extraordinaria prosperidad mientras que en el campo están viviendo en condiciones de estancamiento, miseria y desesperación difíciles de creer”.

fuente: profesor Castro

Hispanista revivido.