LA JUSTICIA REVOLUCIONARIA DE JESÚS CARRERAS EN EL ESCAMBRAY

París, 30 de noviembre de 2015.

Querida Ofelia:

Te envío este interesante testimonio que acabo de recibir desde Miami de nuestro viejo amigo ex guerrillero del Escambray Miguel Delgado.

“Los comunistas y sus voceros incluyendo a Faure Chomón, orquestaron una campaña contra Jesús Carrera Zayas. Decían que era un asesino y que mató en el Escambray a cientos de personas. Por yo sé que eso era falso. Conocí a Jesús Carreras Zayas y a toda su familia: a sus padres y a sus hermanos Cuza, Margarita, Tomás, José y Teresita. Todos residían en Camajuaní, aunque habían nacido en Trinidad. De esa familia Carreras Zayas: Cuza, Margarita y Jesús fueron fundadores del Movimiento 26 de Julio en la provincia de Las Villas.

Cuando Jesús Carreras era jefe del M. 26 de Julio en Fomento, ocurrió que los que estaban con él le hablaron de un individuo que quería vender cierta cantidad de dinamita y pedía cien pesos por unos cuantos cartuchos de ese explosivo. Carreras les entregó el dinero, pero el hombre que vendía la dinamita estaba de acuerdo con la Guardia Rural. El sujeto se quedó con los cien pesos y los soldados arrestaron a los revolucionarios. Casi inmediatamente condujeron a los mismos a las afueras del pueblo donde los mataron a tiros. Como no permitieron que nadie recogiera aquellos cuerpos, las auras se comieron parte de los cadáveres. Al chivato, los guardias le pusieron una pareja de soldados para protegerlo.

Jesús no quiso esperar a que se marcharan aquellos soldados que cuidaban al campesino, fue allá y se fajó a tiros con ellos y a pesar de que lo hirieron en el pecho con un disparo de Sprinfield de entrada y salida, le dio muerte al chivato responsable del asesinato de los revolucionarios.

En el mes de mayo, en la zona de Nuevo Mundo, los guerrilleros tuvieron un encuentro con los soldados y ahí fue muerto el esposo de una hija de Honorio Machín. Él llevaba una carabina Italiana con el nombre en la culata de su mujer, la cual era hermana del Capitán Yayo Machín.

Un mes después se apareció Panchito Castillo y nos dijo que venía a incorporarse de nuevo con nosotros. Él no sabía que Héctor Rodríguez se había salvado y estaba junto a nosotros y que después de una minuciosa investigación habíamos llegado a la conclusión que después que Panchito llevó a los soldados a La Aguada del Jíbaro, partió con el ejército para el campamento de Peña y como él conocía el lugar, pudo sorprender a la gente de Peña. Tan pronto Carreras supo de la llegada de Panchito, lo puso preso y reunió a un grupo de guerrilleros a los que explicó de qué se acusaba a Panchito Castillo. Panchito traía la carabina italiana que tenía el nombre de la mujer del guerrillero muerto y que el ejército le había ocupado. Él reconoció que era culpable de todo lo que se le acusaba y dijo que él trabajaba con su tío que era teniente del ejército. Fue condenado a muerte y allí mismo en un cafetal de la casa de Doña Rosa se cumplió la condena.

También está el caso de un cabo del SIM, al que gracias a su carnet fue identificado. Se había infiltrado en el Escambray haciéndose pasar por un trabajador. Trabajó en fincas y haciendo mapas de un hospitalito que tenía por allí el Dr. Mizrais. También mapas de un campamento de desarmados y del lugar donde estaba el Estado Mayor, con vista a futuros bombardeos. A este hombre lo cogieron en la última posta, ya bajando y le registran los zapatos. En aquella época ya teníamos el control de toda la Sierra, los caminos cerrados, teléfonos y dos aeropuertos y también dos hospitales improvisados, si es que se les podía llamar hospitales. Ese señor fue juzgado y Jesús Carreras lo ajustició también. Esto arroja un total de dos con Panchito Castillo, el cabo del SIM tres, y aquellos otros tres que asaltaban a nombre de la revolución, son seis, esas son las únicas muertes en las que Jesús Carreras estuvo implicado.

Eso fue así, porque si hubiese sido de otra forma, con la situación que tenía Jesús Carreras con el Ché y también con Víctor Bordón Machado, le hubieran hecho un juicio inmediatamente al término de la lucha contra Batista.

Cuando se produjo el hecho de que William Morgan estaba conspirando con un grupo de gente en el Escambray y estaba llevando armas para Cumanayagua, en esa investigación incluyeron a Carreras. Eso no tenía sentido porque William y Carreras no tenían muy buenas relaciones. Si Carreras hubiera conspirado, lo habría hecho con otra gente. William Morgan, y Jesús Carreras nunca se llevaron bien, siempre tenían disgustos, jamás fueron amigos.

Creo que aprovecharon la situación de William para meter a Carreras en esa conspiración, porque así el Ché Guevara le pasaba la cuenta y además se sabía que Jesús no simpatizaba con los comunistas. Cada vez que ocurría algo así como para juzgar a alguien se mandaban para el Estado Mayor. Jesús Carreras era responsable de ese departamento. El reunía a un grupo de guerrilleros y exponía el caso y se llegaba a un acuerdo. En el caso de los asaltantes, el negro Musulongo fue exonerado porque no se le comprobó nada, pero fue igual en otros episodios, se les ponía a instalar las líneas telefónicas que los guerrilleros construían en la Sierra.

Así fue como en una ocasión decidimos mandar a unos presos al Estado Mayor y cuando volvieron los soldados con los cuales habíamos enviado a los prisioneros, nos contaron que cuando llegaron al Estado Mayor y Jesús leyó las informaciones, redactó una nota que decía:

– La próxima vez que surja un problema como éste, júzguenlo ustedes y cumplan la sentencia, pues los rebeldes no tenemos cárcel.

Naturalmente no se podía matar a nadie porque asaltara una casa o robara en una finquita, pero en tiempos de revolución la reacción de los militares es distinta, las cosas son diferentes. En el caso de Carreras se empleó un sentido selectivo de la justicia. Chomón y otros enemigos le calificaron de asesino mientras encubrían al estalinista Pompilio Viciedo, quien asesinó a dos guerrilleros y a un padre con su hijo. La justicia es una sola. Por eso he aclarado esta situación que conocí de primera mano. Toda la problemática relacionada con Pompilio Viciedo está muy bien descrita en un artículo de mi amigo Roger Redondo”. Miguel García Delgado

Y así me sigo informando sobre sucesos que ocurrieron durante mi niñez y de los cuales te escuché hablar a ti con mi padre y demás familiares.

Un gran abrazo desde La Ciudad Luz,

Félix José Hernández.

Foto: Jesús Carreras Zayas

Hispanista revivido.