Símbolo por excelencia de Holguín

 

Incomparable mirador natural, la Loma de la Cruz constituye sin dudas el símbolo por excelencia de esta ciudad del nororiente de Cuba, a unos 770 kilómetros de La Habana, y que el 21 de septiembre dará la bienvenida al Papa Francisco en su primera visita a este país.

Inicialmente conocido como el cerro Bayado, la pequeña elevación de 261 metros sobre el nivel del mar adoptó su actual nombre a partir del 3 de mayo de 1790, cuando el fraile de la comunidad franciscana Antonio de Alegría llegó hasta su cima y colocó allí una cruz de madera bendecida, presuntamente para evitar epidemias y catástrofes.

Con el inicio de la gesta independentistas cubana, el 10 de octubre de 1868, la Loma de la Cruz cobró gran importancia al considerársele como un sitio estratégico, por la amplia visibilidad que ofrecía no solo de la ciudad de San Isidoro de Holguín, sino a grandes distancias.

En consecuencia se erigió allí una torre denominada Numancia, que durante la guerra de 1895 fue reemplazada por el fortín conocido por Vigía, donde además se instaló un heliógrafo, equipo transmisor de señales y mensajes mediante la utilización de espejos que permitía la comunicación con otros sistemas defensivos de la región.

No fue hasta 1927 cuando comenzaron a construirse allí una plazoleta en forma de rotonda, un oratorio, dos miradores y una escalinata de 458 peldaños, cuya primera fase quedó lista a comienzos de la década de 1930, pero solo pudo darse por concluida en 1951.

Lo cierto es que la acción del padre Alegría sirvió asimismo para dar comienzo en Holguín a una tradición religiosa: las Romerías de la Cruz, que -a imagen y semejanza de las realizadas en España- rememoraban el día en que, según la Biblia, Santa Elena, madre de Constantino el Grande, encontró la Cruz del Calvario.

Así, cada 3 de mayo el cerro, iluminado y engalanado para la ocasión, recibía a miles de feligreses que, acompañados de la banda militar o de una orquesta, ascendían hasta donde se yergue la cruz llevando consigo flores, velas y piedras para depositarlas al pie del madero y pedir tres deseos.

Más de dos siglos después, la tradición fue rescatada por jóvenes creadores holguineros agrupados en la Asociación Hermanos Saíz, quienes organizan cada año las Romerías de Mayo y convierten a esta urbe del oriente cubano en la capital del arte joven.

Como parte de los festejos, los participantes coronan la cima de la Loma de la Cruz junto a sus pares de otras latitudes, pero ahora cargando consigo el Hacha de Holguín, una réplica del hacha taína aborigen y también símbolo de la llamada ciudad de los parques.

Según el programa, el Sumo Pontífice subirá a la Loma de la Cruz el 21 de septiembre para bendecir a la ciudad y a sus moradores, después de oficiar una misa en la Plaza de la Revolución Mayor General Calixto García.

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