La Milagrosa de Baire

Cura con barro y oraciones

  • Hasta allí llegan personas de toda Cuba, urgidos por su fe; por la esperanza. Su casa está ubicada en el barrio La Salada.

Fotos de: Arnoldo Fernández

Fuente: Multirreligiosidad en Cuba

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Es una persona que para el imaginario popular tiene un don especial, pero ¿Cómo  se expresa  la  multirreligiosidad  local  en  La  Salada  (Pinos  de Baire,  Contramaestre,  Santiago  de  Cuba),   en  un  contexto  donde coexisten   prácticas   religiosas   de   origen   africano,   especialmente santería,  palomonte  y  vudú,  el  espiritismo  cruzado,  el  catolicismo  y diversas   variantes   del   cristianismo   evangélico,   especialmente   el pentecostal?

Cada  martes  y  viernes  la localidad  se  convierte  en  un escenario  de curaciones   públicas, donde   asisten   sobre   las   500   personas,   se bendicen en torno a las 1.500 botellas ofrecidas, y en el que confluyen creyentes de todas estas religiones, fuertemente sincretizadas.

Estamos ante un fenómeno colectivo de singular relevancia, que tiene lugar en Pinos de Baire (La Salada), municipio de Contramaestre, Santiago de Cuba, desde el 20 de abril del 2007.

La curandera es considerada como una misionera milagrosa, que al menos debe permanecer en La Salada durante 5 años, si cumple con los requisitos impuestos por el Santo, San Lázaro, tales como atender a todos los enfermos, no negando la caridad, aunque no sea día de trabajo…

Sin duda, los inconvenientes del aislamiento (18 kms a pié hasta el poblado de Matías donde se aprovisionaban con dificultad de los productos no incluidos en la canasta básica) y la posibilidad de empleo del cabeza de familia en una vega de tabaco coadyuvaron a la decisión de cambiar de domicilio una semana después de Semana Santa del 2007. No obstante, según la curandera, fueron los santos quienes permitieron su traslado desde el Palenque, municipio del Tercer Frente de la provincia de Santiago de Cuba a la localidad de Baire. Como su esposo, padrino mayor, nos comunicaba:

“Yo creo en lo que veo. Lo que te puedo decir es que ella (curandera) se le presentó eso como una enfermedad. Hace doce años empezó a ponerse como loca, le daban unos ataques de locura y no sabía de ella. Una señora le dijo que traía una misión, que si no la desarrollaba se moriría y le traería muchos problemas a la familia”.

Defendemos en este texto, que los rituales de curación existentes en nuestra unidad de observación son una variante del “espiritismo de caridad”, llevado a cabo por oficiantes individuales, en la región y ciudad de Santiago de Cuba, dedicada a “hacer la caridad” a través de la creación de centros y/o misiones para curar enfermos, y no tanto para celebrar misas espirituales por los muertos.

Dos personas en una

La curandera y sus madrinas distinguen la denominación “el santo” y “la yegüa” para indicar dos estados o roles, el de la curandera como persona y el de la curandera cuando está “trabajando”, esté en trance o no. La yegüa hace referencia a la condición sexual, representada en el animal, “el santo” a la condición ritual del ser que monta el animal, especialmente durante el trance.

A su vez, podemos afirmar que en términos semánticos “la yegüa” y “el santo- son respectivamente el significante y significado de un símbolo o icono que interviene durante la acción ritual. En este sentido hemos oído al santo decir expresiones tales como “cuiden de mi yegüa” o “traigan a mi yegüa”. A su vez, la curandera confirma que durante las ceremonias ella recibe la acción de múltiples “comisiones” o santos, pero que el suyo “verdaderamente es San Lázaro”.

Es decir, que puede ser montada por diferentes santos, pero que el propio de ella, el guardián protector, y de la que es heredera es San Lázaro. Desde los 7 años, en una ocasión se volvió loca, sentía que algo extraño, que los santos la poseían, aunque ella los rechazaba.

“Yo les dije que si era para hacer bien me dedicaba a ello. Empecé santiguando a la gente de mi casa. Cuando yo estaba con la última barriga (la tercera), yo detecté que eso me seguía. Los médicos decían que el niño estaba muerto; llevaba días con el niño en la barriga y no salía. Y me dije ¡Ay! Evelio, haz algo por mí más allá. Miré a los dos lados y ví un bulto al lado mio, que era la Santa Bárbara, la que está en el altar. Entonces eché fuera el niño. Tengo 45 años, y sabe Dios quién (de la familia) me caerá en esto, si Dios lo dispone. Mi hijo monta con Eléggua, tiene 23 años y mi hija, que está estudiando, 19 años. Desde los 33 años estoy ejerciendo esto. Curo todo tipo de enfermedades, incluyendo erisipela, asma y mal de ojo… Mi madre, mi abuela y mi tío también tuvieron “una mediumnidad”.

En la conversación interfiere la madrina secretaria afirmando que, “según “el santo” anuncia, no menos de 6.000 personas estarán presentes en su fiesta desde el 16 al 18 de diciembre. Y muchas han prometido traer un chivo, una botella de ron.”. Téngase en cuenta que este santo, San Lázaro, es el que está más estrechamente asociado a las enfermedades de múltiples causas y de expresión especialmente corporal en la santería cubana.

Hispanista revivido.