París, 31 de diciembre de 2016.

Querida Ofelia:

Mañana 1° de enero, se conmemorarán 58 años del triunfo de la Revolución y la huida del dictador Fulgencio Batista con su familia hacia la República Dominicana. La Revolución que tantas esperanzas llevó al corazón del pueblo cubano, se fue a pique.

El balance de este más de medio siglo es dramático: más de dos millones de exiliados, miles de fusilados, decenas de miles de prisioneros políticos, campos de trabajos forzados para jóvenes en las tristemente célebres UMAP, miles de cubanos ahogados en el Estrecho de la Florida al tratar de llegar a tierras de Libertad; destrucción de la economía, de la agricultura; división de las familias; envío y muerte de miles de cubanos como carne de cañón a la guerras africanas de Angola, Etiopía, Mozambique, etc.

Entre los principales grandes “logros de la Revolución” se encuentran:

-La creación de “el hombre nuevo”, intransigente, miembro de las Brigadas de Acción Rápidas, participante a los mítines de repudio contra los disidentes y las dignas Damas de Blanco. Su eslogan es: “pa lo que sea, pa lo que sea”.

-El adoctrinamiento de los niños que deben jurar cada mañana en sus escuelas: “Pioneros por el comunismo, seremos como el Che”.

-La destrucción de la Sociedad Civil y de todo aquello que podía unir a los cubanos, sustituyéndolos por los “organismos de masas revolucionarias”: CDR, FMC, ANAP, etc.

¡Qué triste que la mayoría de los cubanos que aún viven en la Isla, ni idea tengan de la verdadera realidad y de que esos ladrones de Patria “se mueran con las botas puestas”, sin permitir a sus súbditos – puesto que se han autoentronizado como monarcas de la otrora isla de todos los cubanos – el menor atisbo de respiro o siquiera de reconstrucción de aquella tacita de oro hoy hecha añicos!
El mundo se hizo eco de Su Santidad el papa Juan Pablo II, al pedir que “el mundo se abra a Cuba”, pero iluso aquél que crea que el régimen hará que Cuba verdaderamente se abrirá al mundo. Nunca con la Oligarquía Roja de los Castros y quizás ni con sus retoñitos al estilo de la Mariela, hijita del ahora sentado en el trono.
Inaudito este mundo actual de estúpidos inocentes desinformados, altruistas ignorantes como algunos políticos de estas tierras allende los mares, que siguen justificando la represión, la pobreza  y las violaciones de los Derechos Humanos en nuestra Cuba, desde sus elegantes residencias de París, Roma, Madrid, etc.

Un gran abrazo desde Francia, tierra de Libertad, Igualdad y Fraternidad,

Félix José Hernández.

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