¿La MUAD se fue a bolina en México?

Sus dos organizaciones de mayor representatividad y peso dentro de la Isla la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) y el Frente Antitotalitario Unido (FANTU), al  decidir retirarse de la concertación le propinaron un fuerte batacazo

Por: Alberto Hernández.

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Activistas de ambos lados del estrecho de la Florida se hacen esta interrogante al dar ya por frustrado el más reciente intento de alianza de los opositores cubanos conocido como Mesa De Unidad y Acción Democrática (MUAD).

Y no sin cierta razón. Sus dos organizaciones de mayor representatividad y peso dentro de la Isla la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) y el Frente Antitotalitario Unido (FANTU), al  decidir retirarse de la concertación le propinaron un fuerte batacazo.

Una tercera organización, el observatorio cubano de derechos humanos, con sede en Madrid, también anunció su ruptura. Y como si fuera poco la influyente Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) tomo igual decisión y no se descarta que ambas realicen labor de lobby para que otras agrupaciones en la isla hagan lo mismo.

A pesar de la declaración de la MUAD cargada de optimismo y del evidente esfuerzo de su recién electa Secretaría Ejecutiva en minimizar la salida de esas organizaciones, el impacto negativo a su interior y el daño a su credibilidad es incuestionable.

Todo hace indicar que tendrá una vida efímera como algunos pronosticaron.  Creada en diciembre de 2014 en México en el evento “Caminos para una Cuba democrática I”, auspiciado por la sección mexicana de la fundación Konrad Adenauer, con el propósito de agrupar bajo su sombrilla a varias organizaciones y actores sociales y mediáticos independientes de dentro y fuera de Cuba.

Luego en el 2015  otra vez en México y también bajo la tutela de esa fundación alemana, tuvo lugar una nueva edición del evento “Caminos para una cuba democrática II”. Allí tomo cuerpo esta plataforma, avanzándose en la definición de sus propósitos a pesar de las marcadas diferencias entre los participantes.

Unos meses más tarde, en agosto de ese mismo año,  una veintena de activistas dieron a conocer en La Habana la creación de la MUAD, una iniciativa que, según dijeron, se proponía impulsar  el movimiento ciudadano para encaminar una transición democrática en el nuevo contexto político de deshielo con EE.UU.

Pero ¿Qué fue lo que pasó ahora? ¿Cuáles fueron las causas que detonaron este cisma en la MUAD? primeramente veamos algunos problemas que fueron enrareciendo el ambiente e incrementando la presión en su interior.

Esta concertación nace marcada por la falta de representatividad un asunto siempre espinoso que genera suspicacias e inquietudes,  debido a la ausencia de importantes líderes y agrupaciones opositoras internas y del exilio, entre otras, la prestigiosa organización Damas de Blanco.

Quizá ello explique por qué la MUAD fuera recibida por algunos opositores con escepticismo a partir del fracaso de otras iniciativas similares que le precedieron y  otros no dudaron en criticarla por considerarla peligrosa al hacerle el juego al régimen castrista y debilitar otros proyectos opositores como Todos marchamos.

El programa “Todos Cabemos”  y el proyecto “Otro 18” forman parte del paquete de esta concertación. En esencia su propósito es presentar a opositores como candidatos en las elecciones generales de 2018, cuestión es considerada como más de lo mismo, además de un absurdo esperar lograr resultados diferentes aplicando las mismas fórmulas.

El portavoz del opositor partido arco progresista, Manuel Cuesta Morua  fue quien desde un inicio llevo la voz cantante de esta plataforma, mostrándose como su líder más visible lo que le ha permitido ganar protagonismo al incrementar su presencia en diferentes escenarios internacionales.

Según una fuente de una agrupación opositora en Cuba que integra la MUAD comentó a condición de mantener su anonimato, que las ambiciones personales y excesivo protagonismo de Cuesta Morua ya habían despertado preocupación y suspicacias en otros líderes de esta plataforma ciudadana.

En efecto, desde hace tiempo el también coordinador de la plataforma “Nuevo país”  y gestor del proyecto “Consenso constitucional “se esfuerza por marcar la diferencia con el resto de los líderes de la disidencia cubana, en correspondencia con sus aspiraciones de convertirse en la figura clave que conduzca el anhelado cambio democrático en la Isla.

No por gusto el reconocido periodista independiente y director del sitio opositor “Primavera Digital”, Juan Gonzales Febles, había alertado en su artículo de agosto de 2015 titulado ¡MUAD MUAD ¡Nada original que Cuesta Morua siempre ha aparecido sindicado además en algún que otro episodio sórdido de clientelismo, desvío de recursos, etc., en el impulso sistemático de proyectos y actividades aisladas, que nunca aportan resultado concreto.

Con esos problemas y ánimos caldeados, además de la evidente fragilidad de esa unidad,  llegaron el pasado mes de junio, nuevamente en México, a la tercera edición del evento “Caminos para una cuba democrática III” siempre con el patrocinio de la fundación alemana Konrad Adenauer y también de la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA).

Y como reza el refrán”…tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe…”. Eso fue lo que sucedió en México donde se exacerbaron los conflictos que terminaron fracturando a la MUAD. Pareciera ser cierto eso de que a los opositores cubanos es fácil reunirlos en el exterior, pero extremadamente difícil unirlos en Cuba.

De acuerdo a nuestra misma fuente, la actitud ambiciosa de Cuesta Morua en detrimento de otros grupos, y contando con la complicidad de algunos opositores como Siro del Castillo, Boris González Arena, Wilfredo Vallin Almeida, Roberto Díaz Vázquez, Maria Elena Mir Marrero, entre otros, consiguió amañar el proceso de elección de la Secretaría Ejecutiva de la MUAD con el claro propósito de monopolizarla a su favor.

Tal actuación provocó que varios de los presentes, y también ausentes luego de conocer los resultados, reaccionaran indignados llegando a calificar el evento de farsa, fundamentando la ausencia de consenso entre las organizaciones y cuestionaron la manipulación del proceso eleccionario.  De ahí que decidieran romper con la MUAD.

En efecto, no es comprensible que una concertación no refleje la fuerza específica de cada organización que la integra. Por ello resulta cuestionable que organizaciones con escasa representatividad ni poder de convocatoria como la Plataforma Femenina Nuevo País, el Centro de Apoyo a la Transición, el Arco progresista y Somos más pasaran a integrar su secretaria ejecutiva.

En fin, la fractura de este nuevo intento de alianza recae ahora sobre los hombros del socialdemócrata Manuel Cuesta Morua, quien en vez de trabajar por la unidad de esta concertación, intentó unir esta concertación en torno a su persona. Y por mucho que él y sus favorecidos en la secretaria ejecutiva insistan en que continuarán adelante, pocos apuestan por ella al considerarla que ya se fue a bolina.