Divisiones, dimes y diretes en la MUAD

Por Alberto Hernández

Es la interrogante que nuevamente comienzan a plantearse con fuerza activistas a ambos lados del estrecho de la Florida, luego de que otras cinco organizaciones opositoras decidieran romper con esa coalición y también con la campaña “Otro 18”.

Las nuevas agrupaciones que se pronunciaron por separarse de forma irreversible de la Mesa de la Unidad y Acción Democrática (MUAD) son la Coordinadora Nacional de Presos y Ex Presos Políticos, la Asociación Pro Arte Libre, el Proyecto Derechos del Pueblo, la Red Juvenil y la Coordinadora Obrera Cubana.

La plataforma de Derechos Humanos, de la que forman parte esas cinco organizaciones, hizo público un documento responsabilizando al opositor, Manuel Cuesta Morua, por la ruptura. “Sus ambiciones y sus excesos de nepotismo eran el principal obstáculo para avanzar en la lucha por la libertad y la democracia”, precisa el texto.

No es la primera vez que ocurre un cisma al interior de esta coalición. En julio del pasado año en una reunión en México sus dos organizaciones de mayor representatividad dentro de la Isla la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) y el Foro Antitotalitario Unido (FANTU), decidieron apartarse. y como si fuera poco, la influyente Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) hizo lo mismo.

Todas ellas culparon de la ruptura al también portavoz del opositor partido Arco Progresista por su actitud ambiciosa y afán de protagonismo en detrimento de otras agrupaciones, a quien acusaron de manipular el proceso de elección de la Secretaría Ejecutiva de la MUAD con el propósito de monopolizar su liderazgo.

No pocos opositores tanto en Cuba como en el exilio consideraron esas importantes escisiones como el principio del fin de esa alianza, incluso llegamos a preguntarnos si la MUAD se había ido a bolina en México.

Nacida en agosto de 2015 en el país azteca, luego de algunas reuniones de varios opositores auspiciadas por la sección mexicana de la Fundación Konrad Adenauer, con el objetivo, según se afirmó, de impulsar una alianza entre todos los disidentes.

Así surgía un nuevo intento tras los repetidos fracasos de iniciativas similares que le precedieron. Pero la ausencia de importantes líderes y agrupaciones opositoras internas y del exilio, provoco que naciera marcada por la falta de representatividad y fuera recibida con escepticismo y también con algunas críticas.

A ello se adiciono que la situación a su interior comenzó a deteriorarse por la actuación egocéntrica de Cuesta Morua, lo que ha ido caldeando los ánimos y ha incrementado las críticas de líderes de otras agrupaciones que la integran al sentirse utilizados.
Una fuente de una agrupación opositora en Cuba, integrante de la MUAD, comento -a condición de mantener su anonimato- que, no hay duda de que detrás de estas recientes fracturas está la mano de la policía política del régimen, pero la mayor responsabilidad recae sobre los hombros del socialdemócrata Cuesta Morua.

Esas separaciones no nos sorprenden, pues él (Morua) ha venido utilizando esa coalición y como parte de ella al proyecto “Otro 18” como plataformas para promover su imagen internacionalmente y así marcar la diferencia con el resto de los líderes de la disidencia, en correspondencia con sus aspiraciones de convertirse en el líder de toda la oposición, preciso la fuente.

La separación de la plataforma de derechos humanos ocurre a pocos días de que comience el proceso electoral cubano donde la plataforma ciudadana “Otro 18” asegura que presentará a más de 170 candidatos, cuestión que además de comenzar a despertar las dudas sobre su real capacidad, continúa siendo criticada por otros líderes de la disidencia que afirman que participar en las elecciones es hacerle el juego a la dictadura.

Una opción extremadamente peligrosa porque permite al régimen ganar tiempo, un tiempo precioso para ellos, cuando están haciendo una transferencia del poder dirigido a afianzar a sus herederos y aliados, sentenció el reconocido líder opositor Antonio Rodiles.

Adicionalmente, las recientes fracturas en la Mesa de la Unidad de Acción Democrática constituyen otro fuerte batacazo que pone en entredicho su capacidad y real utilidad.

Por lo pronto estamos ante una mesa que cojea y al parecer carcomida por una nueva especie de comején resultado del cruce de dos variedades muy dañinas; la labor de infiltración de la seguridad del régimen y los males como el caciquismo y ambiciones personales, entre otros, que padecen algunos líderes de la disidencia.

De seguir por ese camino irá directo al fracaso y se confirmaría una vez más lo que alguien sentenció de que a los opositores cubanos es fácil reunirlos en el exterior, pero extremadamente difícil unirlos en Cuba.

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