El  Institut Nova Historia, fue creado para demostrar la idea de que la historia oficial de España se ha manipulado desde tiempos inmemoriales.

Se entusiasma cuando glosa las hazañas de los conquistadores en México. A Víctor Cucurull le brillan los ojos y busca la complicidad del público con un discurso que todos los presentes llevarían rato abucheando si no fuese por un detalle: el líder de aquella expedición increíble, ese tal “Ferrán Cortés”, no era extremeño “como nos han contado”. Era catalán. De hecho era “un príncipe de la Casa Real Catalana” cuyo nombre auténtico fue Alfons d’Aragó i Guerrea.

La conferencia se imparte en el Centro Comarcal de Lleida en Barcelona y los asistentes, en torno a una treintena, han pagado entre 8 y 13 euros por escuchar a una de las estrellas del Institut Nova Historia. La iniciativa, ligada a la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y apoyada por decenas alcaldes, políticos e instituciones públicas, organiza charlas por las cuatro esquinas de los ‘Países Catalanes’ desde su fundación en 2007.

Su objetivo es difundir la idea de que la historia oficial de España se ha manipulado desde tiempos inmemoriales. ¿Con qué objeto? Cuál va a ser: para robarle algo a Cataluña, en este caso prestigio y a algunas de sus figuras más destacadas. Como ‘Ferrán’ Cortés, Santa Teresa de Jesús, Cristóbal Colón, Amerigo Vespucci, Bartolome de las Casas, Leonardo Da Vinci o Miguel de Cervantes (que se llamaba Miquel Servent). La ‘nova historia’ sostiene que el Quijote, en realidad, fue escrito en catalán. Y que La Gioconda era Isabel de Aragón posando frente a un paisaje que combina las montañas de Montserrat y el Llobregat.

“Son cosas que, cuando toque, habrá que empezar a revisar y a recuperar para la República Catalana que está naciendo”, dice Cucurull. Por ahora, la edad media de su auditorio es bastante elevada y a mitad de la charla se hace necesario despertar cuidadosamente a un señor que ronca sin tregua. La escena se produce en un momento especialmente delicado porque es justo ahora cuando empiezan a arreciar las pruebas de que Cortés tenía “una cultura política propia de la nación catalana”.

A falta de la más mínima evidencia concluyente o documento histórico, Cucurull propone un excitante juego de insinuaciones. El conquistador de México, dice, era una persona con infinitos recursos teóricos y prácticos. “¿Podía ser el hijo de un don nadie de Extremadura como nos han contado? No lo parece. Ese nivel técnico, diplomático, marítimo… era de una familia con recursos y de un nivel que sólo existía en la nación catalana”.

Víctor Cucurull durante una acto de la ANC
Víctor Cucurull durante una acto de la ANC

A mitad de conferencia, la mayor parte del auditorio sigue aún despierto y asiente maravillado. “Pensad que a la primera ciudad que fundó la llamo la Villa Rica de la Veracruz”, recuerda Cucurull. “¿Y cuál era la ciudad de la vera cruz entonces? Pues Barcelona. ¿A que es mucha casualidad?”. Después pasa a leer fragmentos de la “Historia Verdadera de la conquista de la nueva España”, un libro que desde su punto de vista -cita a un historiador francés para reafirmarse- no escribió Bernal Díaz del Castillo sino el propio Cortés. “Lo tituló así y no Nueva Castilla porque su idea era una Nueva España, que es una idea catalana. Hay que entender que esa España no es la de ahora sino un proyecto más orientado a respetar las instituciones propias, negociar y compartir soberanías… más catalán”.

Cucurull es un clásico actor secundario del catalanismo. Llegó a ser candidato al Parlament en 1980 por la circunscripción de Barcelona con UCD (Centristas por Cataluña) y poco a poco fue evolucionando hacia el independentismo, donde formó parte del núcleo duro junto con otro de los grandes impulsores de la “nova historia”, Jordi Bilbeny, autor intelectual de muchas de estas teorías y quien se ha codeado en actos políticos y presentaciones de libros con muchos ilustres, de Jordi Pujol a Josep Lluis Carod Rovira, pasando por el propio Oriol Junqueras, con quien compartió escenario en el famoso referéndum de Arenys de Munt en 2009. Hoy se mantienen apartados en un segundo o tercer plano, entre otras cosas por el sonrojo que provocan a sus propios compañeros de viaje.

“Ferrán” Cortés, dice Cucurull, era de alguna manera un “demócrata y un republicano”. “En un momento dado, reunió a toda su tripulación en una asamblea y les dijo que no tendría sentido destruir a naciones tan ricas y complejas como las que habían encontrado. Esta es una concepción de proyecto de un auténtico estadista y con valores propios del pensamiento catalán: la ciudad y la república. En lugar de una concepción imperialista, del pillaje y la esclavitud, él buscaba una solución fruto del entendimiento con los pueblos indígenas para convencerles de abandonar el estado teocrático y autoritario que tenían, pero desde el reconocimiento mútuo”.

Nadie puede descartar que Curull se esté dejando llevar por las emociones del momento cuando dice que la verdadera intención de Cortés fue siempre “construir un reino independiente y separado de España, que es algo que coincide con la cultura de los catalanes que siempre han buscado soberanías compartidas en su expansión por el Mediterráneo”. Y añade: “Toda la empresa de Cortés era de concepción básicamente catalana y su aspiración era algo como una república federal en la Nueva España”.

El juego de insinuaciones se alarga durante más de una hora en las que al conferenciante se le aparecen senyeras en cuadros de época y escudos en la heráldica de “Ferrán Cortés” idénticos a los de los “reyes catalanes”. Considera una “prueba definitiva” que quien sea que escribiese el libro de Bernal Díaz del Castillo describa el Nuevo Mundo como un lugar exhuberante y “similar a España”. “Claramente la censura tuvo que poner España en lugar de Cataluña. Es lo que se está diciendo: peces, frutas, agua… En Castilla, claro, no hay árboles frutales, ni peces… Bueno quizá alguno habrá en el Tajo”.

2 COMENTARIOS

  1. Bueno creo que la historia se define por si sola y define a todos los que están detrás de este absurdo lo mas lamentable no es la manipulación fruto de altas dosis de LSD sino que estas organizaciones tienen subvenciones de muchos millones de euros por parte del gobierno autonómico de Cataluña

  2. Por favor, escribamos bien en español, o sea, Lérida, Méjico y Monteaserrado (no Montserrat), de la misma manera que todos los medios en catalán escriben Osca, Saragosa, Monestir de Vilanova de Sixena a Osca (Villanueva de Sijena, nombre oficial), Santuari de Torreciutat, Monestir de Sant Joan de la Penya a Osca, Monestir de Sant Pere el Vell a la ciutat d´Osca, Serra d´Albarrassí a Terol (Albarración en Teruel), Mont Perdut, Vall d´Ordesa i Anyscle a Osca (Monte Perdido y Añisclo), Monestir de Roda a Saragossa (Rueda, en Zaragoza), Els Monegres a Saragossa (Los Monegros), etc.

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