Patria va más allá que los límites de un territorio y que un pedazo suelo, la patria la hace su gente.

 

Juan Jorge, Gran Canaria

 

¿Quién puede vivir contento en una Patria cautiva? ¿Quién puede verla amenazada y descansar tranquilo?

El interés de la Patria hace valientes a los mismos tímidos, solícitos a los perezosos, elocuentes a los mudos, y amigos a los contrarios. No hay pasión que no se sacrifique al interés común, no hay gloria que codicie tanto como servir, como dar la vida por la salud, y por la seguridad de la Patria.

Así entendida la Patria como esencia que nos fortalece y del que somos parte, nos lleva a una indiscutida conclusión, la Patria tiene algo de verso, mucho de leyenda y más de historia, de esta manera, la historia se transforma en el tejido que une y en una aspiración común que se forma por el hecho de haber nacido en un determinado territorio.

La Patria es una empresa colectiva que a todos compete; su fortaleza y su grandeza deben de apoyarse, por ello, en la voluntad manifiesta de cuantos la integramos. Pero las naciones más grandes y prósperas, donde el orden, la libertad y la justicia han resplandecido mejor, son aquellas que más profundamente han sabido respetar su propia Historia.

Patria va más allá que los límites de un territorio y que un pedazo suelo, la patria la hace su gente. ¡No existe patria sin el amor de sus hijos!. Esos hijos de la patria que vayan donde vayan la llevan consigo en el alma y en su corazón. La patria es la identidad y orgullo de cualquier ciudadano. Esto es lo que pretendo destacar a través de este escrito, a través de un proceso de reflexión que nos lleve a tomar conciencia de la importancia del amor que le tenemos que tener a nuestra patria. La patria no ha existido ni existe en las aglomeraciones inconscientes de hombres, a quienes tan sólo el instinto o necesidades materiales y recíprocas mantienen juntos por más que formen ciudades y hasta grandes naciones.

Como decían los viejos navegantes “cuando uno no tiene rumbo, todos los vientos son malos” El problema de nuestros días no es el viento, el problema de nuestros días es que no se tiene rumbo. Recordemos todos que ninguno ama a su patria por su pasado, porque sea grande, sino porque es suya.

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