La pregunta ‘inesperada’ que descolocó al Ministro de Relaciones exteriores cubano. Para variar ha sido una periodista oficialista de Prensa Latina la quien la hizo. El ejercicio dialéctico del carcelero de Eduardo Cardet es de antología.

Periodista: con respecto a la posición de Cuba, nuestro país ha reiterado la voluntad de diálogo sobre la base de respeto mutuo, ¿por qué mantener esta postura, cuando se tiene un interlocutor que no nos respeta?

La respuesta del ministro se aleja de los caminos trillados. Tras responsabilizar al ‘bloqueo’ de todos los males del mundo y enumerar los inconvenientes del mismo para los ciudadanos norteamericanos y las familias cubanas, podría esperarse, una declaración de repulsa y condena, pero esto no sucedió. Rodríguez Parrilla explicó que el bloqueo se levantará tarde o temprano porque es casi como una causa natural, y utilizó dos veces una palabra muy rara en la retórica bullanguera cubana: paciencia. En resumen, la dictadura esperará tranquilamente ‘resisitiendo’, lo que significa que mantendrá al pueblo entre pobreza y privaciones hasta que se cumpla el Destino manifiesto por obra y gracia del aburrimiento de una de las partes.

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