La Promesa de la Autonomía

La contribución intelectual al desarrollo del ideal autonomista es forjar una patria donde otros quieren colonia

1El ideal autonomista boricua NO se cimienta en un amor malinchista por España, sino en la dignidad política, el bienestar social y económico, la integridad cultural y la soberanía nacional de la Patria Puertorriqueña.

Y en la formulación de este proyecto nacional, que NO cabe dentro de la Cláusula Territorial ni dentro de la Décima Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, es donde entra España. No podemos postergar nuestra responsabilidad, por eso debemos exigir la Autonomía, la única que existe, la que garantiza la prosperidad y que solo existe en la Constitución de España. No como una colonia de España, sino como una Comunidad Autónoma de Ultramar, haciendo hincapié en lo de Ultramar.

Nosotros, los que no somos rebaño, los que sabemos que los tres partidos políticos tradicionales puertorriqueños solo nos han ofrecido sueños imposibles y humo en los ojos. Y que los partidos nuevos y candidatos independientes NO nos ofrecen ninguna solución de estatus ni ningún proyecto colectivo, nosotros los condenados al ostracismo institucional del ELA, debemos sin esperar un apóstol contemplar como solución viable, de forma seria lo que es la Autonomía más allá de solo España y la Unión Europea.

3Hoy, cuando retumban las palabras del discípulo del maestro Rafael Cordero, de Román Baldorioty de Castro; “La autonomía que consagra la libertad política y administrativa es el sistema definitivo del porvenir.” Es cuando buscamos una solución real que termine con las condiciones humillantes de inferioridad a los que nos somete el Gobierno de los Estados Unidos. Hoy buscamos una solución que favorezca al obrero e incentive la agricultura tan subsidiada por el sistema que aspiramos.

Este es un mensaje que tiene que llegarle no solo a los realengos y no afiliados, sino también y sobre todo al liderato de los partidos tradicionales como el Partido Popular Democrático, mismo partido que por herencia carga en sus genes, la concepción original de Baldorioty, quien le pasara la antorcha o batón a Luis Muñoz Rivera, y éste a su vez, a su hijo Luis Muñoz Marín. Bajo esta concepción de Autonomía fue creado el PPD, del cual es heredero. Misma palabra tan presente en todos los ámbitos de nuestra idiosincrasia política, la Autonomía es parte del léxico autóctono del puertorriqueño, donde es casi inconcebible pensar en un pueblo sin que lleve antes de su nombre el apodo de autónomo.

De todo lo anterior, y donde el Proyecto Nacional de Puerto Rico se ha estancado, al punto de hoy estar amenazada la puertorriqueñidad con el suicidio, en donde a fracasado nuestro desiderátum, es en reconocer que la Autonomía es incompatible con el sistema político de los Estados Unidos. Que el ELA actual NUNCA tendrá una conclusión dentro del sistema de los Estados Unidos puesto que es incompatible. Por más que los soberanistas infiltrados dentro del Partido Popular nos intenten seducir con una República Asociada, nuestro subconsciente nacional nos revela que eso sería tener a los mismos americanos mandando aquí pero sin ayudar al pueblo.

No cabe espacio para más reflexiones, la estadidad sería el suicidio nacional y la desaparición de nuestra cultura, una más antigua que la de los mismos estadounidenses. Y Puerto Rico NUNCA ha tenido vocación independentista, eso no hay ni que evaluarlo. Solo queda, como nuestro destino lo exige, sentarse con el buen amigo y aliado de los Estados Unidos, traer a la mesa a España, y que se cumpla nuestro destino nacional como una Nacionalidad Histórica Hispanoamericana, para que así gocemos de libertad plena, progreso económico y la perpetuación de lo que somos, nuestros abuelos fueron españoles, pero nosotros somos puertorriqueños. Y solo con la protección de la Constitución Española conservaríamos eso sin que el PNP nos transculturise como americanos o el PIP nos trate de convertir en chavistas venezolanos o revolucionarios cubanos.2

Hispanista revivido.