París, 23 de noviembre de 2015.

Querida Ofelia:

Te hago llegar el interesante testimonio de Roger Redondo, ex guerrillero en los años cincuenta. Forma parte de nuestras largas conversaciones en el pasado verano en Miami, sobre los acontecimientos históricos que tuvieron lugar durante la lucha contra el régimen de Fulgencio Batista.

“Joaquín Ordoqui, oficial de la KGB en Cuba, comisionó al comandante Genaro Arroyo, al mando de una tropa de doscientos combatientes de la Sierra Maestra, oficiales y soldados, a una caminata desde Manzanillo hasta Baracoa, en el oriente de la isla. Esa tropa estaba compuesta en su totalidad por hombres que estaban al mando de Fidel, muchos de ellos analfabetos, o con muy bajo nivel escolar, pero con muchos méritos durante la campaña guerrillera contra Batista.

Ordoqui le entregó al comandante Arroyo, las planillas personales de cada uno de esos combatientes del Movimiento 26 de Julio. Las mismas servirían para la posterior ubicación en la vida civil. Es decir, ya había un propósito calculado de licenciar a aquellos oficiales rebeldes. Pues, ya estaban ubicados de antemano fuera de las fuerzas armadas. Los oficiales no sabían nada, obviamente, ni Arroyo tampoco.

En tiempo muy corto, esos muchachos, fueron desde Manzanillo hasta Baracoa como si fuera una fiesta para ellos. La mayoría de ellos habían nacido y se habían criado en las lomas. Así que esa era su forma natural de vivir, estaban acostumbrados a caminar por terrenos difíciles, cruzando ríos, subiendo y bajando lomas, etc. Por lo tanto, el comandante Arroyo con cierta alegría le informó a Ordoqui que ya los combatientes habían pasado la prueba. Pero el oficial de la KGB reaccionó con una mueca y Arroyo le entregó todas las planillas sin despedir a nadie.

Tres días después Arroyo recibió de nuevo la orden de presentarse al Estado Mayor, para recibir todas las planillas nuevamente de manos de Ordoqui. Esta nueva misión con la misma tropa, por supuesto, era la de subir la loma de La Vela, en la Sierra Maestra. En esa ocasión, no había límites de tiempo ni de espacio, pues la orden de Ordoqui era que los militares subieran y bajaran la loma de La Vela hasta que todos pidieran su baja ante aquella situación tan absurda. El comandante Arroyo se percató en el acto de que aquello no era un simple ejercicio militar, sino una manera de salir de aquellos oficiales del Ejército Rebelde que no eran comunistas o confiables para los comunistas.

Finalmente todos fueron licenciados. Seguramente quedarán vivas algunas de aquellas víctimas. Quizás, exista alguna documentación sobre este hecho, que no fue otra cosa, que una manera encubierta de represión. La loma de La Vela convertida en historia a causa de la maldad de un fanático no ha olvidado este dramático episodio. Fueron 200 militares con méritos a los que se engañó y se les licenció del Ejército Rebelde, durante una purga típicamente estalinista”. Roger Redondo

Un abrazo con gran cariño desde La Ciudad Luz,

Félix José Hernández.
Foto: JOAQUIN ORDOQUI

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