Otra prueba, si es que hacen falta más, de las muchas mentiras que se cuentan en los libros de historia de los que siguen bebiendo los educandos cubanos y españoles.

El futuro dictador de Cuba Miguel Díaz Canel, designado por Raúl Castro, recorrió importantes puntos de la capital de Cuba para constatar las ‘mejorías’ del paisaje urbano de la ciudad siniestrada tras 60 años de castrismo.

Uno de los lugares que visitó fue lo que ahora se llama la Taza de Vento. El Viceministro, siempre elegante en su guayabera blanca, se actualizó sobre el comportamiento del plan estratégico para el enfrentamiento a la sequía, en práctica desde el 2012 y que incluye -entre otras acciones- un proceso inversionista, la supresión de salideros y el metraje.

Javier Toledo, delegado provincial del Recursos Hidráulicos, explicó que en los últimos cinco años lograron disminuir considerablemente la cifra de afectados por el período seco, y llevar a cero el número de personas que recibían agua cada tres días.

Lo que ambos olvidaron decir es que si hoy, a pesar de todo, los habaneros todavía pueden tener accesos al agua potable, así como hacer frente a las necesidades cotidianas de ese preciado líquido, es porque hace más de un siglo, los ‘malvados españoles’, fabricaron ese acueducto.

Otra prueba, si es que hacen falta muchas más de las mentiras que se cuentan en los libros de historia en los que siguen bebiendo a diario los educandos cubanos y españoles.

Construida en La Habana en la segunda mitad del siglo XIX, ya en su tiempo, fue estimada como una de las más sobresalientes de su tiempo a escala mundial, que hoy continúa suministrando alrededor del 15 % del agua requerida por la ciudad. Considerada una de las siete maravillas de la ingeniería civil cubana y poseedora de la condición de Monumento Nacional.

Esta monumental construcción de gran precisión técnica está integrada por las obras de captación en los manantiales de Vento, el túnel en el río Almendares, el Canal de Vento, los depósitos de Palatino y el sistema de distribución. El proceso comienza cuando el agua de unos 400 manantiales de Vento, se recoge en una gran taza de cantería, conocida como Taza de Vento. Uno de los lados de esta taza colectora sirve de muro de contención frente a las aguas del Río Almendares durante sus crecidas.

Por debajo del lecho del río se encuentra un túnel con dos conductoras que conectan la taza con el canal, hasta los tanques de distribución de Palatino. Más de 20 torres cilíndricas sirven para el registro e inspección de la obra y la circulación del aire en el conducto, por medio de rejas ventiladoras. Después de su viaje, el agua llega a los tanques de Palatino construidos con el propósito de depositar la cantidad de agua necesaria para el consumo de un día, sin interrupción del servicio. Cada lado tiene su aliviadero a la zanja de desagüe y todas esas operaciones se efectúan por medio de compuertas.

 

1 COMENTARIO

  1. El sistema de acueductos de Albear, es sin dudas una de las grandes joyas de la ingeniería civil hispano-cubana de todos los tiempos, quien lo duda?

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