El pasado 23 de noviembre se cumplió el aniversario 20 del fallecimiento del único líder que ha tenido el exilio cubano, Jorge Lincoln Mas Canosa, pero desgraciadamente no se ha logrado lo que siempre soñó y lucho incansablemente una Cuba libre y democrática.

Por Alberto Hernández.

El pasado 23 de noviembre se cumplió el aniversario 20 del fallecimiento del único líder que ha tenido el exilio cubano, Jorge Lincoln Mas Canosa, pero desgraciadamente no se ha logrado lo que siempre soñó y lucho incansablemente una Cuba libre y democrática.

La otrora poderosa Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), creada por él en 1981 y a la que supo conducir al lugar cimero entre la amalgama de organizaciones anticastristas en la diáspora, ya no es la misma.

Son varios los opositores en exilio que han demostrado deslealtad al legado del extinto líder, contribuyendo a que esa organización haya perdido su fortaleza y autoridad que antes nadie se atrevió a cuestionarle bajo el liderazgo de Mas Canosa.

Para sorpresa de muchos, quien primero lo traiciono fue Luis Posada Carriles. A mediados de 1998 contó a la prensa que durante años Mas Canosa le suministró dinero para sus planes contra el régimen cubano. Al sacar a la luz pública ese apoyo secreto, posibilito a Castro lanzar una fuerte campaña de descredito contra esta organización de lobby al acusarla de terrorista.

En el 2001 Castro le asestaba otro duro golpe cuando logró el regreso del  niño Elián a Cuba. Jorge Mas Santos, hijo de Mas Canosa que había quedado al frente de la FNCA,  se dejó llevar por la debilidad del entonces presidente William Clinton y no supo actuar como lo hubiera hecho su padre, quien no lo habría permitido.

Poco tiempo después un fuerte cisma estremecía los cimientos de la organización como resultado de la agudización de contradicciones internas. Varios de los que acompañaron durante su vida de lucha a Mas Canosa decidieron abandonar la FNCA y crear el Consejo por la Libertad de Cuba (CLC).

Pero quizás la mayor traición al legado de quien fuera el indiscutible líder del exilio proviene del otro lado del estrecho de la Florida, la disidencia interna cubana. 

A pesar de los generosos fondos que reciben desde hace años no consiguen mostrar  avance y han sido frecuentes las denuncias por el manejo fraudulento de los mismos. Además de su demostrada incapacidad para generar consensos dentro de la diversidad y eliminar de una vez y por todas, el caciquismo entre otros males que provocan que se mantenga fragmentada.

Para colmo varias de sus principales figuras han estado más interesadas en sus frecuentes giras internacionales, olvidándose que lo impostergable es el trabajo con la población a la que tampoco han sido capaz de ofrecer un programa político alternativo que le posibilite captar su apoyo y así obtener lo que hasta hoy sigue careciendo, poder de convocatoria.

Pero como si fuera poco este año se produjo la acción más repulsiva contra el pensamiento y obra de Mas Canosa cuando un  grupo de disidentes decidieron participar en el amañado proceso eleccionario del régimen bajo el llamado proyecto “Otro 18”, siendo su cabeza más visible el activista socialdemócrata Manuel Silvestre Cuesta Morúa.

Uno de los primeros en lanzar un duro ataque contra ese proyecto fue el reconocido opositor Antúnez, quien denuncio que se trataba de una maniobra del régimen cubano con la finalidad de dividir aún más a la oposición y  crear además un viso de legalidad con la participación de disidentes en esta farsa electoral.

Por su parte el disidente Antonio Rodiles, líder del Foro por los Derechos y las Libertades, también alerto desde un inicio que era una opción extremadamente peligrosa porque permite al régimen ganar tiempo, un tiempo precioso para ellos, cuando están haciendo una transferencia del poder dirigido a afianzar a sus herederos y aliados.

A pesar del firme rechazo de varios líderes opositores dentro y fuera de la Isla, el también portavoz del Partido Arco Progresista decidió seguir adelante, debido a compromisos contraídos con sus patrocinadores externos. Sin embargo, como era de esperar, todo concluyó en un rotundo fiasco al no lograr nominar a ningún candidato opositor.

Una fuente vinculada al movimiento opositor Nueva República que apoyó activamente el proyecto “Otro 18”, comentó a condición de mantener el anonimato- que aunque en ese resultado adverso está la mano de la policía política del régimen también influyeron   problemas internos, motivados por actitudes asumidas por su principal promotor, quien ha decepcionado a muchas personas.

Ejemplo de ello son las implosiones ocurridas en la Mesa de Unidad y Acción Democrática que han desangrado a esta plataforma de concertación, convirtiéndola en una organización fantasma. Todas las agrupaciones que decidieron abandonarla, coincidieron en responsabilizar a Cuesta Morua por sus ambiciones y exceso de nepotismo, preciso la fuente.

Y más adelante agregó ciertamente este activista -como alguien ya denunció- constantemente  está inventándose proyectos que nunca conducen a nada y que solo le sirven para ganar  flash y titulares. Seguramente, ya debe estar preparándose otro para tratar de salir del atolladero en que está metido y llamar nuevamente  la atención de los medios.

A pesar de los traidores al legado de Mas Canosa, son muchos más los que son leales y luchan infatigablemente,  pues como afirmara nuestro apóstol,… cuando hay muchos hombres sin decoro hay otros que siempre tienen en si el decoro de muchos hombres. Esos son los que se rebelan con fuerza terrible contra los que roban a los pueblos su libertad, que es robarles a los hombres su decoro. En esos hombres van miles de hombres, va un pueblo entero, va la dignidad humana…

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