La verdad sobre la Reconcentración de Weyler

¿Por qué siempre los historiadores cubanos presentan aterradoras fotos sobre estos sucesos cuando existen otros documentos prueban todo lo contrario?

Es muy sencillo: ¡Porque mienten! sobre todo para esconder las exacciones de los rebeldes que son tan responsables de la situación como el propio general

  • Lo que ocurrió en Cuba no fue una guerra de independencia, sino una Guerra Civil como las que se produjeron en la misma península durante el siglo XIX.
  • Los países hispanoaméricanos actuales no estaban constituidos de pueblos oprimidos deseosos de “liberarse” del yugo español.
  • La destrucción de Cuba no se debió a España sino a la política de la “Tea incendiaria” declarada por Máximo Gómez y ejecutada concienzudamente por los separatistas cubanos que destruyeron puentes, carreteras, centrales azucareros, campos de caña y telégrafos.

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La Reconcentración es ciertamente uno de los episodios más manipulados de aquella contienda. Es cierto que el general Weyler organizó la reconcentración de los ciudadanos españoles de la isla de Cuba con el objetivo de privar a los rebeldes de sus fuentes de sustento. Actuando de esa manera, no estaba más que haciendo lo que tenía que hacer para pacificar a la isla. No fue un invento suyo, durante la Guerra de Secesión Lincoln actuó del mismo modo y ahora hasta una película le han hecho en homenaje.

A la guerra no se va a bailar salsa, ni a tirar trompetillas. De hecho, la política pacifista que practicó el general Martínez Campos a principios en 1895 no dio los resultados esperados, puesto que los mambises, con Gómez y Maceo a la cabeza, siguieron poniendo barras de dinamita y quemando los centrales azucareros. Weyler, para salvar a Cuba, se vio obligando a parar el relajo en que se había convertido aquella contienda poniendo mano dura. Castro hizo lo mismo en 1967 durante la limpia del Escambray y todo el mundo se calló la boca.

Quedan los números de fallecidos que la propaganda norteamericana y separatista cifró en más de medio millón, pero que recientes estudios reducen a menos de 70 mil. Muertes por hambre y enfermedades pero, ojo, no provocadas por la maldad de Weyler sino por el asedio a las poblaciones de los separatistas, que perseguían y asesinaban a los pobladores que pretendían cultivar la tierra alrededor de las ciudades para sustentarse. Sin olvidar que la quema de campos y la desarticulación de las redes comerciales, cuyos principales responsables eran en primer lugar los insurrectos, impedían el abastecimiento normal de las ciudades.

Hispanista revivido.