La verdadera historia de Colonia Dignidad

La villa prosperó aceleradamente con sus trabajos ganaderos y agrícolas. La imagen dada a conocer sobre Colonia Dignidad era de un sitio especial: los hombres se dedicaban a la agricultura, las mujeres a las labores domésticas y los niños participaban de coros y grupos de baile.

Según una investigación de la BBC, a partir de archivos desclasificados, sus habitantes  tenían todo lo que necesitaban: una escuela, un hospital con 60 camas, panadería, carnicería, talleres, establos, áreas de cultivo, un generador eléctrico y hasta un departamento jurídico propio.

Sin embargo, todo era una fachada. Uno de los carteles situados en la villa adelantaba una idea de la verdad: “Silencio es fortaleza”.

Por más de tres décadas se practicó un sistema de adoctrinamiento y trabajo esclavista. Schäfer junto a otro grupo de personas obligaban a los matrimonios a vivir separados de sus hijos, mientras los hombres dormían en un pabellón y las mujeres en otro.

Los documentos revelaron que el enclave poseía sus propias reglas: la creencia en Dios, esfuerzo y disciplina. Las almas “rebeldes” o “difíciles” eran sometidas a tratamientos con psicofármacos y electroshock, precisó BBC.

A pesar de conocerse testimonios sobre lo que ocurría en Colonia Dignidad, la embajada de Alemania mantuvo durante largos años estrechos contactos con Schäfer. Más tarde, se conoció además que este se relacionó con otros exnazis.

De igual manera,  Colonia Dignidad, durante los 17 años de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), fue usada como centro de detención y torturas de presos políticos.

En una entrevista, Margarita Romero, presidenta de la Asociación por la Memoria y Derechos Humanos de Colonia Dignidad, señaló que el enclave colaboró activamente con la Dirección de Inteligencia Nacional (Dina), la primera policía represiva del dictador, y sirvió como campo de entrenamiento de muchos agentes. Colaboró también “en el asesinato de prisioneros políticos chilenos”.

Años después del retorno de la democracia a Chile en medio de las crecientes denuncias contra la villa, Schäfer se fugó del país en 1997. En el 2005 fue encontrado en Buenos Aires, Argentina.

Finalmente, en el 2010, Schäfer murió en una cárcel chilena cumpliendo una condena de 20 años.

En el 2005, Colonia Dignidad fue intervenida por las autoridades. La localidad fue reconvertida en Villa Baviera, un complejo turístico y agrícola, que mantiene la estética de aldea alemana. Hoy solamente la habitan unas 160 personas, en su mayoría ancianos.

En la actualidad, 120 exhabitantes de la colonia planean una demanda colectiva en Chile y otras en Alemania para obtener reparación por lo que consideran perjuicios causados por “una de las sectas más peligrosas de la historia de la Humanidad”, según su abogado y exvíctima, Winfried Hem­pel. El abogado acusa a ambos países de no haber protegido a sus ciudadanos.

A propósito, catalogado como suceso histórico, el minis­tro de Asuntos Exteriores alemán, Frank-Walter Stein­meier, pidió perdón el pasado abril por los hechos cometidos por sus diplomáticos en el país sudamericano durante la dictadura de Pinochet. De igual forma, homenajeó a las víctimas que su­frieron torturas y maltratos en Colonia Dignidad.

Steinmeier también pidió disculpas por la pasividad de los diplomáticos alemanes, que optaron por darle más importancia a las relaciones bilaterales con la dictadura y se olvidaron de exigir respeto de los derechos humanos, detalló Dentsche Welle.

El funcionario anunció que facilitará el acceso a los archivos del Ministerio relacionados con este suceso entre 1986 y 1996. Además ordenó recortar en diez años el plazo de 30 que la ley permite para la desclasificación de las actas con información sobre Chile y esta villa.

Sin embargo, para el abogado chileno cofundador de la Asociación por la Memoria y Derechos Humanos de Colonia Dignidad, Roberto Celedón, aunque la promesa de abrir los archivos es un gran paso, “el periodo dado a conocer es muy limitado”, apuntó.

Para otros la iniciativa viene muy tarde y “no tienen un alcance suficiente”, dijo el jurista germano y activista de Derechos Humanos Wolfgang Kaleck.

Mientras, el abogado Hempel señaló que “con el discurso de Steinmeier se ha abierto una pequeña ventana, pero no­sotros tenemos que convertirla en una puerta grande”.

Desde Santiago de Chile, el canciller Heraldo Muñoz valoró “altamente” el anuncio de su homólogo europeo y destacó que “el gobierno alemán reconociera que, en su momento, la representación diplomática en Santiago no hizo lo suficiente para ayudar a las víctimas”.

Muñoz confió en que la información “contribuirá a es­clarecer los crímenes que allí se cometieron, de modo tal de que las víctimas y sus familiares encuentren la justicia que reclaman”.

El reciente estreno de la película Colonia al igual que las declaraciones de las autoridades germanas colocaron nuevamente la historia de esta villa en las noticias. Por lo tanto, este pudiera ser el momento adecuado, a pesar de los años, para investigar su historia real y pagar la deuda con sus habitantes.

Hispanista revivido.