Leninismo y decadencia

El problema no es la izquierda o la derecha; el problema real es la falta de decencia pública

 

El señorito Sánchez Pedro acaba de confirmar que está instalado en la esquizofrenia política. Reclama respetar la presunción de inocencia para Chaves y Griñan -ex presidentes del PSOE federal y de Andalucía- aunque llamó a Mariano Rajoy, que no es presunto de nada: indecente.

El problema no es Sánchez Pedro, sino la combinación de dos factores letales para la democracia española: la errónea creencia de una izquierda sectaria que se abroga superioridad moral y la cobardía política de una derecha pacata que sigue teniendo un comportamiento zarista; es decir, que sigue ignorando el peligro del Leninismo ramplón.

Y tiene guasa la cosa porque Joaquín Almunia dimitió cuando sacó 126 diputados y Sánchez Pedro con 90, habló de resultado histórico; supongo que por malos.

Todo este ambiente, genera el inconveniente de que muchos ciudadanos decentes se sienten indefensos ante las tropelías de quienes saquearon o consintieron el saqueo de fondos públicos destinados a la Formación y una mayoría de socialistas siente asco de estos comportamientos; como una mayoría de gente de derecha siente asco de la corrupción del PP.

El problema no es la izquierda o la derecha; el problema real es la falta de decencia pública, el atrincheramiento en las estructuras de poder de gente con escasos valores humanos; de posibilistas ansiosos por la pasta gansa, autoconvencidos de que el fin justifica los medios; y sabios en no hacer sombra al que manda para no perder la migaja.

Alemania tiene un 6% de paro; aquí seguimos esperando por la Renta Básica y la Ley de Dependencia; pero pagamos -religiosamente- el rescate bancario.

Pa llorar.