El programa de televisión de Justin Cunningham ha seleccionado al proyecto español para su ranking de ‘chapuzas’. Vea el vídeo

  • El submarino español S-80, incluido dentro de los ‘Grandes Fracasos de la Ingeniería’

 

Pese a que las últimas noticias apuntan a que la producción del submarino S-80 ya está más o menos encauzado, el proyecto ha sido ampliamente criticado y cuestionado en los últimos años.

Las noticias sobre los sobrecostes que acumula, los retrasos en los plazos marcados y los graves problemas del diseño inicial –que pusieron en la cuerda floja el proyecto- se han extendido fuera de las fronteras españolas.

Una muestra de ello es el programa de la televisión británica ‘Incredible Engineering Blunders: Fixed’ (que en España ha sido traducido como ‘Grandes Fracasos de la Ingeniería’). Un programa en el el ingeniero aeroespacial y periodista Justin Cunningham –que trabajó como diseñador de transbordadores espaciales- se dedica a recorrer el mundo buscando las mayores ‘chapuzas’ de la ingeniería.

Prototipo-submarino-S-80

Este espacio, que se emite en el canal Discovery Channel (también en su filial española) ha incluido en su ranking de ‘errores de transporte’ –en el puesto 3- al submarino S-80.

El proyecto, asegura Cunningham, costó “3.000 millones de dólares, y tuvieron que torpedearlo cuando se dieron cuenta de que pesaba demasiado para flotar. Mientras lo construían, los ingenieros tuvieron un error de cálculo y alcanzó casi las 70 toneladas. La solución fue alargar el submarino, con un coste de ocho millones de dólares por cada metro extra. Los informes dicen que el error fue que los ingenieros colocaron el punto decimal en el lugar equivocado”.

El S-80 comparte ranking con el aeropuerto de la isla de San Martín, donde los aviones aterrizan pasando a pocos metros sobre una playa turística, una rotonda británica formada por cinco pequeñas rotondas en su interior, una cinta estática de correr que permite moverse por el exterior y los trenes adquiridos por Franciapara renovar la flota del TGV, que obligaron a hacer reformas en todas las estaciones galas: el gobierno envió al fabricante las medidas incorrectas y los vagones no entraban en las vías.

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