Llegó la hora del cambio, pero España aún no se ha enterado

En Puerto Rico surge este nuevo ideal de volver a formar parte de España, lo que siempre fuimos y nunca debimos dejar de ser

Del pueblo sufrido, que soportó por más de un siglo, ahora bajo el nombre de Estado Libre Asociado de Puerto Rico, la explotación de una clase dominante incapaz de asegurar el progreso, y de hecho, desentendida de él. La verdad, la sabemos todos, es que el atraso, la ignorancia, el hambre del pueblo y de todos los pueblos del mundo, existen y persisten porque resultan lucrativos para unos poco privilegiados.

Pero ha llegado por fin el día de decir basta. ¡Basta a la explotación económica! ¡Basta a la desigualdad social! ¡Basta a la opresión política! Ya es tiempo de decir que el pueblo de Puerto Rico fracasamos en la historia ya que somos una colonia, apenas una nación solo de nombre, neocoloniales en la civilización urbano-industrial. Y en la nueva civilización que emerge en pleno siglo XXI, amenaza continuar nuestra dependencia y colonialismo.

Un pueblo explotado. De aquellos que no existen para sí, sino para contribuir a la prosperidad ajena. ¿Y cuál es la causa de este atraso? ¿Quién es responsable del subdesarrollo en que está sumergido Puerto Rico?

Tras muchas deformaciones y engaños, el pueblo está comprendiendo. Sabemos bien, por experiencia propia, que las causas reales de nuestro atraso están en el sistema. En este sistema capitalista dependiente, que, en el plano interno, opone las mayorías necesitadas a minorías ricas; y en el plano internacional, opone los pueblos poderosos a los pobres; y los más costean la prosperidad de los menos.

Se ha heredado una sociedad lacerada por las desigualdades sociales. Una sociedad dividida en clases antagónicas de explotadores y explotados. Una sociedad en que la violencia está incorporada a las instituciones mismas, y que condena a los hombres a la codicia insaciable, a las más inhumanas formas de crueldad e independencia frente al sufrimiento ajeno.

Esta herencia es una sociedad sacrificada por el desempleo, flagelo que lanza a la cesantía forzosa y a la marginalidad a masas crecientes de la ciudadanía; masas que no son un fenómeno de superpoblación, como dicen algunos, sino las multitudes que testimonian, con su trágico destino, la incapacidad de los políticos para asegurar a todos el derecho elemental al trabajo.

Esta herencia es una sociedad dependiente, cuyas fuentes fundamentales de riquezas fueron enajenadas por los aliados internos de grandes empresas internacionales. Dependencia económica, tecnológica, cultural y política. Esta herencia es una sociedad frustrada en sus aspiraciones más hondas de desarrollo autónomo. Una sociedad dividida, en que se niega a la mayoría de las familias los derechos fundamentales al trabajo, a la educación, a la salud, a la recreación, y hasta la misma esperanza de un futuro mejor.

Ésta surgiendo una nueva voz en Puerto Rico, una voz que exhorta a los puertorriqueños a volver a ser lo que siempre han sido y se les niega ya que se educa para odiar y negar que el puertorriqueño es español ante todo. Muchos desde Puerto Riso y España queremos el regreso de los nuestros, con su verdadera patria con sus hermanos que los quieren y aceptan tal como son ya que compartimos cultura, historia, religión idioma, costumbres. Somos lo mismo y hace más de un siglo que nos separaron y desde entonces el pueblo de Puerto Rico solo a sido explotados económicamente, carne de cañón para guerras que no son las del puertorriqueño. Por ello los exhorto puertorriqueños, los convoco. Sólo unidos hombro a hombro, todos los que amamos a esta patria, los que creemos en ella, podremos romper el subdesarrollo y edificar una nueva sociedad.

Siempre hay que intentar resolver los conflictos con los recursos de la persuasión, con la acción política. Rechazamos, desde Autonomía para Puerto Rico desde lo más profundo de nuestras conciencia, las luchas fratricidas. Pero sin renunciar jamás a reivindicar los derechos del pueblo. El derecho a ser libres, a decidir que futuro queremos tener. El respeto a los demás, la tolerancia hacia el otro, es uno de los bienes culturales más significativos con que contamos. El resto del mundo podrá ser espectador de los cambios que se produzcan en esta tieraa, pero los puertorriqueños no pueden conforse con eso solamente, porque todos nosotros debemos ser protagonistas de la transformación de la sociedad. Es importante que cada uno de nosotros se compenetre de la responsabilidad común.

Hemos de crear una nueva sociedad en que los hombres puedan satisfacer sus necesidades materiales y espirituales, sin que ello signifique la explotación de otros hombres. Crear una nueva sociedad que asegure a cada familia, a cada hombre o mujer, a cada joven y a cada niño: derechos, seguridades, libertades y esperanzas. Que a todos infunda un hondo sentimiento de que están siendo llamados a reconstruir nuevamente nuestra verdadera patria España, que será también la construcción de vidas más bellas, más prósperas, más dignas y más libres para ellos mismos.

Soy un hombre hispano, que me confundo con los demás habitantes del mundo, en los problemas, en los anhelos y en las inquietudes comunes. Por eso en esta hora, entrego mi saludo a mis hermanos hispanos del mundo entero esperanzado en que algún día el mandato de nuestros próceres se cumpla y tengamos una sola y gran voz a nivel mundial.
En Puerto Rico surge este nuevo ideal de volver a formar parte de España, lo que siempre fuimos y nunca debimos dejar de ser, que siente como una de sus aspiraciones más hondas el deseo de que cada puertorriqueño y español sienta el sentimiento de lo que realmente somos: hermanos.

Hispanista revivido.