París, 25 de agosto de 2016.

Querida Ofelia:

Recibí desde Miami la segunda parte de las tres aventuras y desventuras de nuestra querida amiga Matilde L. Álvarez. Te la envío pues sé que te va a agradar y para que la hagas circular entre nuestros amigos allá en San Cristóbal de La Habana.

“Ya decidido que nos íbamos de Cuba, empecé a estudiar cómo sacar del país documentos importantes para el futuro, como nuestros títulos, universitarios y de distintos cursos tomados. Además las dos libretas de los bancos indicando el dinero que teníamos y que nos robarían al irnos del país y sobre todo el título de propiedad de la casa de Alberto, totalmente pagada. También fuimos a la Embajada Americana para que nos hicieran un affidavit legalizado donde constara toda esa información, comprobada con los documentos que mostramos.

Por meses no encontraba la forma segura de que los documentos llegaran a la familia en el exterior. Todos los contactos me habían fallado. Un día en que había explorado el último de ellos inútilmente, estaba tan deprimida que me senté dentro del auto a llorar esa desventura.  En eso, me tocan la ventanilla y era C.A. el dueño de la tintorería del barrio donde crecí, el que me conocía desde niña, me quería mucho y me decía sobrina. Entró en el auto para saber qué me pasaba. Cuando se lo conté me dijo – “arranca el auto y vamos a esta dirección….”.

Al llegar allí había una cola como de dos cuadras de personas para tramitar asuntos en esa embajada. Pero C.A. era bien conocido pues el guardia de la entrada le indicó – “pasa, tu hermano acaba de llegar”.

Entramos y subimos al primer piso donde estaba el despacho del cónsul. Su secretaria al ver a C.A. nos afirmó – “pueden entrar, le aviso a su hermano que acaba de llegar y no está ocupado todavía”.

Al entrar el cónsul se acercó, abrazó a C.A. y le preguntó – ¿a quién has traído hoy? C.A. expresó: “a una como sobrina que está muy agobiada porque no ha podido sacar los documentos que están en un sobre y que son…”, pero el cónsul no lo dejó terminar, fue al intercomunicador, llamó a la secretaria y le ordenó – “ven por favor y que este sobre vaya en la valija de esta tarde a la dirección que tiene escrita”. ¡Así de simple! ¡Pensar que yo estuve a punto de quedarme calva por arrancarme todos los pelos! Le di las gracias al cónsul, ellos se abrazaron otra vez y nos fuimos.

C.A. me aclaró que no eran hermanos sino que  se querían mucho, se habían criado juntos desde niños hasta que fueron hombres y que por muchas razones el cónsul se sentía en deuda con su familia.

Ese día salieron de Cuba nuestros documentos ¡Otro milagro de Dios!”   Matilde L. Álvarez    

En junio del 2012 Doña Matilde L. Álvarez publicó su primer libro titulado “Perfumes del Mar y mis Recuerdos”, en abril del 2013 “Encuéntrate conmigo en las Estrellas”, en septiembre del 2014 “El Cofre de mis Recuerdos” y en octubre de 2015 “Con mis blancas gaviotas”. Todos fueron presentados en la Casa Bacardí del Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-Americanos (ICAAS) de la Universidad de Miami.

Un gran abrazo desde La Ciudad Luz,

Félix José Hernández.

 

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