El libro de la escritora lucense Elisa Vázquez de Gey narra un episodio que muchos quieren ignorar en su novela ‘Una casa en Amargura’

Elisa Vázquez de Gey, durante su intervención.
Elisa Vázquez de Gey, durante su intervención.
La exitosa escritora y filóloga lucense Elisa Vázquez de Gey presentó este jueves, día 10, en la Casa de Galicia en Madrid su última novela, ‘Una casa en Amargura’, publicada por Ediciones B, en la que la aborda el inexplorado tema de la esclavitud doméstica urbana en la Cuba española de finales del siglo XIX y recupera la memoria de los gallegos que la padecieron. Junto a la autora, participaron en la presentación el director de cine y guionista Manuel Estudillo Santos y el coordinador de Actividades Culturales de la Casa, Ramón Jiménez, que lo hizo en representación del delegado de la Xunta en Madrid, José Ramón Ónega López.

Jiménez valoró que en esta novela Vázquez de Gey “retrata con maestría la vida de los esclavos en las casas de familias criollas habaneras y su lucha por la libertad”. Recordó que éste es “el último texto de una autora de éxito, entre cuyos títulos más recientes figuran la biografía de Anita Delgado, ‘Maharaní de Kapurthala’; la novela histórica ‘El sueño de la Maharaní’, y la biografía ‘La princesa de Kapurthala”. Señaló asimismo que Estudillo Santos ha recibido por sus trabajos premios como “el Ondas a la mejor serie de ficción en 2005 por ‘Hospital central’, o el del público en dos ocasiones”: por ‘El ejecutivo’, en el Festival del cine de Gijón de 1990, y por ‘El edén perdido’, en el de Málaga de 2007.

Manuel Estudillo, una de las primeras personas que leyó el manuscrito, agradeció a la Casa de Galicia “las facilidades que ésta suele dar a artistas, escritores y cineastas”, señalando que “de hecho yo mismo he rodado, no en una, sino en dos ocasiones en este lugar y con todas las comodidades”.

Después, la autora y el director protagonizaron una animada charla sobre la novela, que supone “un luminoso paseo por la bellísima Habana colonial que engancha al lector narrando el día a día de amos y esclavos y en particular la vida cotidiana en una elegante casona de la calle Amargura”. La escritora refirió los inicios de su investigación y el modo en que decidió abordar una novela, documentada en fuentes francesas, gallegas y cubanas, que pone sobre la mesa aspectos poco conocidos de la esclavitud y “nos transporta a una Habana poblada de ricos españoles, damas criollas, gallegos, chinos, bellas mulatas y esclavos africanos, que bulle entre archivos de copistas, estudios de síndicos y singulares domicilios de escribientes callejeros”.

Elisa Vázquez de Gey explicó que la trama de ‘Una casa en Amargura’ se articula a partir de la muerte de un personaje, la africana Misterio, y sus tres amigos descubren que les ha dejado una encomienda: localizar a dos personas desconocidas para que estén presentes en la apertura de su testamento. Toda la novela es una búsqueda y esa búsqueda va a obtener resultados sorprendentes.

 

3 COMENTARIOS

  1. DESARRAIGO MAS ALLA DE LA MUERTE
    Mi abuelo López Loureiro a principios del siglo veinte
    hizo “La América” y muere al regresar en 1946. Cuando
    yo nacía, clama al Purgatorio, lugar de imprecisa sincronía,
    donde convergen y confunden todo punto de vistY reclama.
    Mientras la vileza
    se oculta tras causas justas
    ¡Quiero la vida!
    La muerte igualitaria
    no me consuela
    Para el emigrante
    atrapado no hay camino
    ni huellas de ilusionista
    en el alambre.
    El que ha dejado atrás la miseria
    y ha ganado el pan
    con el sudor en la frente
    solicita que en ley
    de mutuo respeto
    se otorgue a cada uno lo suyo.
    Señor vanguardista
    mi corazón no entiende
    su paraíso de pájaro
    atado a un hilo
    para que usted lo dirija
    y alimente.
    Señor Vanguardista
    solicito que nadie
    me complique
    esta porción de realidad
    que logre solucionar
    con mi libre albedrío.
    Señor Vanguardista
    que expropia los sueños,
    y corta las alas.
    Quedarse con lo mío
    seria una injusticia
    pero al menos déjeme ir.
    Quiero volver,
    a nadie perjudica
    que un pájaro en lo alto
    quiera volarDéjeme ir.
    Quiero volver,
    que añoro el viento en el pinar.

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