Los negros en Cuba, fuera del Gobierno, del turismo y la televisión

  • El presidente de la Asamblea, Esteban Lazo, y el vicepresidente Salvador Valdés son excepciones en la dictadura castrista

 

 

Los negros en Cuba, fuera del Gobierno, del turismo y la televisión
reuters La policía política desaloja a las miembros de las Damas de Blanco que intentaron hacer una marcha en La Habana

Pocos meses después de su llegada al poder en 1959, Fidel Castro reconoció que la discriminación racial en Cuba era «quizás el más difícil de todos los problemas que tenemos delante». Casi 55 años después, los ciudadanos negros siguen excluidos de la primera fila del régimen, de sectores con acceso a divisas extranjeras como el turismo y de centros de influencia como la televisión.

Solo dos miembros de esta raza despuntan algo en el régimen de los Castro: el presidente de la Asamblea Nacional, Esteban Lazo, y el vicepresidente del Consejo de Estado, Salvador Valdés. En segunda fila, en las direcciones provinciales del partido único, ya aparecen más negros y mulatos, según las fuentes consultadas en La Habana.

El presidente Raúl Castro aseguró este martes en Johannesburgo —durante la ceremonia religiosa en la muerte de su «entrañable amigo» Mandela— que «Cuba tiene sangre africana» porque también luchó «por la libertad y el fin de la esclavitud». Mientras el menor de los Castro hablaba de «libertad» en Soweto, en su país se reprimía como nunca a quien intentaba expresarse libremente en el Día Internacional de los Derechos Humanos.

Desde que se hizo con las riendas de la dictadura comunista, tras la grave enfermedad de su hermano Fidel, Raúl Castro ha reiterado su interés en que los negros y las mujeresocupen lugares más destacados en la Administración. Pero es evidente que si en un régimen totalitario como el cubano los ciudadanos de origen africano no figuran en la «nomenklatura» es porque sus gobernantes, que buscan a sus incondicionales, no han querido designarlos.

El secretario ejecutivo de la Unión Patriótica de Cuba (Unpacu), José Daniel Ferrer, está convencido de que existe «cierto matiz racista en la vieja guardia». Sin embargo, la ex diplomática y periodista independiente Miriam Leiva cree que el Gobierno de La Habana «no se propone ser racista, pero la realidad del sistema y los métodos políticos hacen que los cubanos negros no progresen en la escala política y social».

La población negra sigue siendo la que peor vive en Cuba, la más afectada durante la crisis de los noventa y en la actual mala situación política y social. La mayor parte de los 60.000-70.000 presos son jóvenes y negros, según la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (Ccdhrn). Los 2.500 millones de dólares en remesas que llegan cada año desde Estados Unidos proceden de exiliados blancos. Aunque en los últimos años han empezado a emigrar los negros por razones económicas.

Los mismos castristas reconocen que existen «prejuicios y manifestaciones racistas» en la vida diaria. En el censo, los negros se hacen pasar por mulatos y los mulatos por  blancos. Por eso en el censo de 2002 aparece que el 65% de los cubanos son blancos, el 23,8% mulatos y el 10% negros. Leiva cree, en definitiva, que «no habrá solución a los problemas raciales en Cuba mientras no se resuelva la actual crisis política y económica».

Hispanista revivido.