Los Pinzones son los grandes desconocidos más nombrados de cuantos al parecer intervinieron en aquel viaje apañado, novelado, que el clero vaticano a capricho de la Corona  de Castilla y Aragón, publicitó como le vino en gana

Y, según esa gana, va a ser en extremo difícil poder cambiar todo el cúmulo de frases hechas, de conceptos dados por buenos, puesto que la gente de la calle, no toda puede estar licenciada en Historia, y la obligación primera de la Historia, obligación que nunca ha respetado, es escribir la verdad y solamente la verdad de lo acaecido, y si no lo conoce, callarse.

Los Pinzones, los marinos andaluces, onubenses, de Palos, paleños, son unos perfectos conocidos desconocidos, y debido a  que el sufijo ones de su apellido ha dado mucho juego al acerbo cultural canalla callejero de graciosos, graciosillos e hijos de la gran puta, todavía se rima por ahí, para hacer una “gracia cultural” con aquel otro de Colón, que tanto juego dan los dos apellidos.

Vicente Yáñez o Eanes Pinzón, escribió la crónica al respecto de su persona como excelente marino y buen hombre, que vino al mundo alrededor del año del sesenta y uno o el sesenta y dos, con el mil cuatrocientos por delante, según, en los famosos Pleitos Colombinos, manifiesta a preguntas de la fiscalía tener.

Anota la citada crónica que Vicente Yáñez o Eanes Pinzón había nacido en el seno de la familia constituida por Martín Alonso Pinzón y su mujer Mayor Vicente, con la cual tuvo, que se sepa, tres hijos varones: Martín Alonso Pinzón, nacido en 1.440, Francisco Martín Pinzón, nacido en 1.445, y, diecinueve años más tarde del primer alumbramiento de la señora Mayor Vicente, viene al mundo el excelente navegante y buena persona Vicente Yáñez o Eanes Pinzón, es decir en el año de 1.461 o 62. Una aportación de fechas de nacimientos que nos está indicando que la edad de procrear del matrimonio Pinzón puede entrar en los libros de record de la época.

Vicente Yáñez, como el registro civil no empezó a funcionar de un modo laico hasta el 1.870, y con anterioridad, desde el Cardenal Cisneros en adelante se llevaba el libro de inscripción de los nacimientos desde las parroquias, no es que cada cual se ponía el apellido que más le gustaba, sino que en el caso y en la época que nos ocupa, cuando la vecindad entre portugueses y andaluces occidentales había desarrollado la clásica animadversión que surge de inmediato entre pueblos vecinos y rivales, para el caso en los asuntos de mar. Y aunque se pudieran ver marinos lusos navegando en naves andaluzas y a la inversa por razones crematísticas y puntuales, de siempre, personalmente me ha llamado la atención aquel apellido Eanes, de recio linaje portugués, que adoptó el excelente navegante Vicente, hijo postrero de los Pinzón-Vicente, del que ni sabemos, después de darle mucha anchura y camino seguro a la mar, dónde está enterrado, y solo sabemos que, como buen marino andaluz español, murió pobre de solemnidad, en Triana, en Sevilla, al amparo de sus hijas Ana y Juana, a los cuales se les conocía como las Pinzonas.

La investigadora norteamericana doña Alice Bache Gould, que murió investigando asuntos colombinos corriendo el año de 1.953, a los ochenta y cinco años, dedicados la mayoría de ellos al viaje llamado colombino, de la cual cuando yo investigaba a mi pobre manera me fiaba mucho, pese a ser norteamericana, es la que da fe que los Pinzones podrían proceder y ser originarios del norte de España, pero a todos los efectos reales de la crónica eran gentes andaluzas y sobresalientes en lo social en aquellos puertos onubenses del poniente Ibérico.

De Martín Alonso Pinzón, se sabe que murió unas fechas o no mucho tardar del regreso del llamado primer viaje colombino. De su hermano siguiente en edad, Francisco Martín, se sabe que murió ahogado cuando naufragó su nave por las Islas de Cabo Verde; pero de don Vicente Eanes Pinzón, y eso que en el mes de octubre de 1501, en Granada, los conocidos como Reyes Católicos lo habían nombrado Caballero, apenas sabemos sino lo que es típico en España: morir pobre cuando eres una persona competente, cosa que en este caso y persona probablemente aconteció allá por el año de 1514.

Pero hay dos asuntos, al margen del tercero que vamos a exponer de que no estaría de más que los tres hermanos juntos, que tienen una monumentalidad nula o escasa de alguno de ellos y por separado, que se exhibieran juntos y en más lugares y ciudades del mundo ibérico, existe una enigmática foto colgada en Google sobre Vicente Yánez  Eanes Pinzón, donde luce al fondo del retrato una bandera portuguesa. Y aunque la bandera marca el Brasil, uno que está un tanto mosca con lo de la diferencia de edad entre los dos hermanos, y con aquello de haber adoptado don Vicente el linaje de los Eanes lusos, y, sobre todo, por su maravilloso y científico arte de navegar que lo hizo ser consejero del Rey Fernando para los asuntos del mar, ciencia que solo se enseñaba en Portugal, no son temas que redunden en beneficio indiscutible de un Pinzón andaluz.

Y luego porque lo que se nos ha contado en la novela de amores y pasiones que relata la vuelta del viaje colombino, que anota que se tuvieron que quedar treinta y nueve tripulantes, cuando todos cabían perfectamente en las dos naves supervivientes, para los que defendemos (a lo mejor ya ni eso después de más de treinta años de investigación) lo de un Colón portugués isleño atlántico, el comportamiento de Vicente respecto a Colón y en contra de su hermano mayor Martín Alonso, dice mucho, que tendrán que aclarar los historiadores de ahora en adelante si quieren, o que siga la bola rodando haciéndose cada vez más gorda y difícil de tragar.

Salud y Felicidad. Juan Eladio Palmis.