Recononcen autoridades que el fenómeno agravó con el Periodo Especial

Las Tunas es madre de muchos de estos caminantes sin techo. Y aun cuando el 70 por ciento no son de esta ciudad, y ni siquiera de la provincia, el fenómeno es una realidad palpable en nuestras calles, que se sufre, que duele cuando la mirada va más allá de la suciedad y descubre al hombre asustado tras el hedor, al ser humano durmiendo a la intemperie y sobreviviendo por caridad, por lástima, por un raro instinto que los hace aferrarse a esa existencia tan incierta.

deambulantes_tunas

Algunas respuestas

En el año 2014 la Comisión Económica del Consejo de Ministros, mediante su acuerdo1456, aprobó la política para atención a personas con conductas deambulantes, con el propósito de enfrentar una situación agravada con el Periodo Especial a pesar de las intenciones de la Revolución de no dejar desamparado a nadie.

A partir de entonces cada territorio estableció su propia estrategia. Fidel Gordo Escobar, director provincial de Trabajo y Seguridad Social, explica que en Las Tunas, como en el resto del país, existe un grupo multisectorial en el cual participan además la Fiscalía, la PNR y Salud Pública, bajo la constante supervisión de la Comisión de Prevención y Atención Social que encabeza la presidenta del Consejo de la Administración Provincial.

El rostro más tangible de la concreción de dicha normativa es la existencia desde inicios de 2015 de un Centro de Clasificación de Deambulantes, el cual, subraya Gordo Escobar no es un albergue. “Es el lugar donde se evalúan los casos y de acuerdo con la valoración conjunta de médicos, psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales y demás especialistas, se remiten hacia instituciones sociales, servicios de psiquiatría para luego insertarlos en la comunidad o vuelven directamente a su medio. Hasta la fecha en este inmueble ya se han atendido 59 personas de las cuales 12 se trasladaron a hogares de ancianos y 22 regresaron a sus lugares de residencia.

Oraine Figuero Castillo se ha esforzado por poner las cosas en orden desde que asumió cuatro meses atrás el cargo de administradora del Centro; similar a este ya funcionan otros en La Habana, Santiago de Cuba, Holguín y a inicios de año fue abierto uno en Villa Clara. Pero la tarea se le complicó cuando la institución fue cerrada por problemas en sus instalaciones hidrosanitarias.

Esta semana abrió nuevamente las puertas tras haberse cumplido allí otras tareas arduas como la limpieza y pintura del comedor, de la enfermería y las dos habitaciones del inmueble. Oraine vela por detalles como el adecuado vestuario de los trabajadores e ir restableciendo un clima de confianza y laboriosidad entre ellos. “Cuando hay poco el empeño que se le ponga a eso que tenemos vale mucho”, dice.

La doctora Guiuzel Cutiño Pavón, con su vasta competencia al frente del Departamento de Atención al Adulto Mayor y Asistencia social en la Dirección Provincial de Salud, comparte la preocupación por este tema y puntualiza que el Estado cubano funciona como una familia sustituta ante la pérdida de valores y afectos que deberían afloran primeramente del calor del hogar.

Cutiño Pavón puntualiza que nueve de cada 10 personas con conducta deambulante padecen de alcoholismo e insiste que ante casos de esta índole el primer paso de los familiares debe ser procurarles atención especializada en pos de su rehabilitación. “Abandonarlos no puede ser la solución”, sentencia.

Sus juicios coinciden con los del Director Provincial de Trabajo quien subraya el rol clave del hogar y la comunidad para evitar que el trance por el que atraviese una persona ya sea de carácter patológico o emocional, lo conduzca a una situación tan deplorable como las atendidas en el Centro. También hay otros asuntos, acota, como la eventual desidia de algunas instituciones que permiten a deambulantes pernoctando en sus inmediaciones.

Deja un comentario