Love is a many splendored thing

París, 8 de julio de 2015.
Querida Ofelia:
En el aeropuerto Leonardo da Vinci de Roma entré a una de las tantísimas tiendas, para hacer tiempo mientras esperaba el anuncio del embarque hacia París. De pronto vi un DVD que llamó mi atencion: L’amore é una cosa meravigliosa, de la colección “I classici del cinema sentimentale” (creo que la traducción no es necesaria). ¡Cómo me acordé te de ti, de mi tía Estela y de mi prima Gloria!
El celebérrimo filme de Henry King Love is a many splendoured thing, con William Holden y Jennifer Jones, gracias a la tecnología moderna del DVD se puede ver en cinco lenguas diferentes con o sin subtítulos. Mi esposa y yo nos deleitamos con la versión inglesa subtitulada en castellano.
Tendría yo siete u ocho años cuando en una tarde de domingo, mi prima Gloria me llevó a ver esa bella película a la matiné del cine Glorys, situado frente al parque de Santa Clara y después, a merendar a la cafetería del F.W.Woolworth, como teníamos la costumbre de hacerlo cada vez que íbamos al cine.
Unos meses después, mi tía Estela le trajo a Gloria desde La Habana como regalo, un long play del gran Nat King Cole, una de cuyas canciones era el tema de ese filme inolvidable. Gloria lo ponía a menudo en aquel tocadiscos de mueble, que ocupaba una esquina de la sala de la casa de la calle Nazareno, de la que en aquella época se conocía como La Ciudad de Marta Abreu. Mi tía Estela y su esposo el comandante Izquierdo (era el 1958), habían ido a Tropicana especialmente para admirar al famoso cantante norteamericano.
¿Te acuerdas de esa película? La veríamos de nuevo con Aurelita en el cine Rotella de nuestro terruño camajuanense.
La historia de amor se desarrolla en 1949 en Hong Kong, entre el periodista americano Mark Elliot y la doctora euroasiática Suyin Han. Ella había abandonado la China después del fusilamiento de su marido, un general nacionalista, por parte de sus adversarios. El flechazo de Cupido se complica ya que la esposa del periodista le niega el divorcio a pesar de que estaban separados desde hacía seis años. A todo se agrega el racismo velado por parte de la sociedad de colonos blancos europeos de aquella época, hacia los euroasiáticos.
La película es la adaptación cinematográfica de la novela de la doctora chino belga Suyin Han, en la que cuenta su historia de amor con el periodista inglés Ian Morrison, corresponsal del Times de Londres y repórter durante la Guerra de Corea. El guión conservó el nombre de la doctora, pero el periodista británico se convirtió en el americano Mark Elliot.
El filme ganó en 1955 tres Academy Awards y dos Oscares, estos últimos por el tema musical de Alfred Newman y el vestuario de Charles Le Maire.
El Hong Kong de 1949 era una colonia británica sin los rascacielos y el tráfico intenso de hogaño. Los protagonistas tratan de crear un nido de amor en un momento histórico en el que la China cae en manos de los comunistas y estalla la guerra de Corea. Los hospitales de Hong Kong se llenaban de heridos y las calles de refugiados políticos. El licenciamiento de la doctora a causa de la intolerancia y el envío del periodista a Corea como corresponsal de guerra, complican aún más la bellísima historia de amor, en la que cada beso es acompañado por la espléndida canción y en un bello paisaje o circunstancias excepcionales.
¿Te imaginas una versión actual de ese filme? ¡Muy probablemente antes de que pasara el primer cuarto de hora, los protagonistas aparecerían desnudos en una cama, haciendo el amor empapados de sudor con un ventilador puesto!
En la época de la filmación, la actriz Jennifer Jones estaba casada con David O. Selznick, productor del filme y, contrariamente a la dulce y refinada Dra. Suyin Han que interpretaba, tenía un autoritario y caprichoso carácter. A tal punto que William Holden y ella apenas se saludaron al terminar la película. Arrepentido y para demostrarle que era un caballero, regresó con un gran ramo de rosas blancas. La Jones lo tomó y se lo lanzó al rostro. Así quedaron selladas para siempre las relaciones entre los dos protagonistas.
Entre los filmes de William Holden, recuerdo sus papeles en Pic-Nic, Sabrina, El Quinto Poder y El Puente sobre el río Kwai. Estuvo casado durante 30 años (1941-1971) con Brenda Marshall, pero poco a poco cayó en el alcoholismo y la depresión. En 1966 mientras conducía borracho su coche en Italia, tuvo un accidente en el cual el conductor del otro coche resultó muerto. Fue condenado a ocho meses de cárcel.
Poco después murió producto de una caída en su residencia de California, provocada por el estado de embriaguez.
Los años pasan y algunos personajes de la gran pantalla como William Holden terminaron sus vidas como nadie hubiera podido imaginar.
Sé que mi tía Estela vive allá en su casa de la Playa de Rancho Luna, muy viejita, mirando al mar y a la playa donde tantas veces durante las vacaciones me bañé con Gloria, Piti y mis otros primos.
Ya Nat King Cole fue llamado por Dios y a Tropicana ella no podría ir aunque su salud se lo permitiera. El F.W.Woolworth no existe ni siquiera en los U.S.A.; el cine Glorys se ha convertido en el destartalado Santa Clara Libre (¡Qué ironía!) y la Ciudad de Marta Abreu ahora es la del Ché Guevara.
Si pudiera, iría a abrazarla antes de que Dios la llamase.
Un gran abrazo desde estas lejanas tierras allende los mares,
Félix José Hernández.

Hispanista revivido.