Por: Carlos Cabrera (de su perfil en redes)

Cuba dio un bajo perfil a la corta visita del presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, como ya venía adelantando La Habana con gestos en los días previos.

Firmaron un documento que restablece el diálogo político, incluido hablar de Derechos Humanos, desayunaron con empresarios deseosos de cobrar con puntualidad, todos de bajo perfil, ningún primer espada apareció por la isla; recorrieron La Habana española y poco más.

Raúl Castro no estuvo ni se le esperaba. Con lo a gustito que estaría en Pinares de Mayarí. Y es que más sabe el Primer Secretario del Partido Comunista por viejo que por General.

Sánchez y Díaz-Canel, cual Aznar, se despojaron de sus chaquetas en el paseo con Eusebio Leal, una decepción para los odiadores de Aznar, que en estos días resucitaron la escena para tocar las narices de quien ya no manda, pero que no consiguen olvidar.

En el foro empresarial hablaron un vice presidente y un ministro cubanos, este último en funciones y que se ahorcó con la corbata, que levantaba un pico del cuello de la camisa, y el visitante. Díaz-Canel estuvo, pero no habló. Luego, en la rueda de prensa, Sánchez aseguró que había hablado de “todo” con su anfitrión, pero no usó la palabra política, se limitó a glosar los lazos comerciales, culturales y sentimentales entre ambos países.

En los próximos días, la avalancha roja y rosada se afanará en culpar al PP de haber “perdido” a Cuba. Mentira descarada, pues ha sido Cuba quien ha preferido a Francia como socio preferente en Europa antes que jugársela con un gobierno minoritario y débil.

Y sabiendo que la mayoría de comerciantes españoles afincados en la isla no tienen más remedio que aguantar hasta ver si consiguen vender su cartera de negocios a los yumas, y por lazos familiares que han creado en la isla, donde se han sentido importantes sobre el hambre y las necesidades del pueblo cubano. Algo similar ocurre con algunos repatriados y emigrados, así que no nos pongamos trágicos.

En 2019, irían los Reyes a Cuba. Veremos. Como veremos si la visita ha conseguido la liberación de Eduardo Cardet y otros presos políticos, que tendrían que producirse desde ahora y antes de la visita real.

Y como no hay dos sin tres, Pablo Iglesias, sin esperar siquiera a que el avión oficial cerrara sus puertas y taxeara por Boyeros en busca de la pista 6, dio por acabada la legislatura y convocó elecciones internas para ser el candidato de Podemos en las próximas generales.

Quien no se consuela es porque no quiere y estas cosas con Franco, el otro dictador que obsesiona al inquilino de Moncloa, no pasaban.

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